Vida y cultura.

En su texto, Ortega va a denunciar como falsa la contraposición tradicional entre vida y cultura, que atraviesa toda la filosofía de la Modernidad.La filosofía moderna consiste en contraponer la cultura (esto es, el conocimiento, la civilización, la ciencia) y la vida (los impulsos biológicos, psicológicos, existenciales) y darle la preponderancia a uno u otro elemento.

¿Qué hace el racionalismo? Para el racionalismo la importancia radical esta en la cultura (esto es, la razon) Es la cultura, entendida como búsqueda de la verdad, la que da sentido a una vida que, entendida al modo biológico, no tiene ningún sentido. El racionalismo parte de la idea de que los aconteceres vitales, (la vida, la muerte, el amor, el dolor… ) tienen y precisan una explicación que les de sentido. Así, el racionalismo parte de una fe; la fe en la racionalidad de las cosas, y en la capacidad del sujeto para comprenderla.

Frente a esto ¿Qué hace el relativismo? Para el relativismo la importancia radical esta, justamente al revés,  en la vida, entendida al modo biológico y psicológico. Para los relativistas es la vida, justamente, la que da sentido a la cultura. Todos los fenómenos culturales, (la ciencia, el conocimiento, el arte…) adquieren su “sentido” por necesidades vitales, (Nietzsche diríala Voluntadde Poder, Freud los impulsos inconscientes…)

Para Ortega ambas posiciones son incorrectas, porque ambas parten del error capital de considerar la vida y la cultura como dos fenómenos contrapuestos. Ortega piensa que el error capital del racionalismo es considerar que las cosas tienen una verdad, un sentido, a-historico, lo que es lo mismo que decir anti-vital. La vida es historia, es cambio, es, en palabras de Ortega “circunstancia”, y la cultura tiene que contar con eso. El error capital del relativismo es su irracionalismo, la idea de que la razón del sujeto es una especie de herramienta inadecuada que deforma cuanto toca. El hombre, piensa Ortega, puede comprender el mundo. Pero lo puede comprender de cierta manera. ¿Cómo?

Realidad y perspectiva.

¿Qué es conocer? Desde siempre, para comprender el fenómeno del conocimiento se ha utilizado la metáfora de la visión; conocer es como ver. ¿Qué lecturas tiene esta metáfora?

Para los racionalistas, el conocimiento, como la visión, es un fenómeno natural. Puesto delante de un determinado paisaje uno ve lo que hay, pues ¿Cómo podría ver otra cosa? De igual modo, puestas ante distintos temas dos personas deberían pensar lo mismo. En este modelo las diferencias de conocimiento entre las distintas personas se interpretan como anomalías; no todo el mundo tiene la misma agudeza visual. Para ser sabio, para ver, se necesita un entrenamiento.

Para los relativistas, por el contrario, el conocimiento es un imposible. Los desacuerdos en materia de conocimiento son constantes, y se explican porque la gente realmente no ve las mismas cosas, por seguir con la metáfora. Si dos personas miran hacia algún lado y no ven lo mismo, ¿Cómo se podran poner de acuerdo? Una opción podría ser preguntarle a una tercera, alguien que tuviese una especie de supervisión y que viese en realidad “lo que hay”. Pero esto para los relativistas es imposible. No existe “lo que hay”, solo “lo que vemos”

El modelo de Ortega es distinto. El utiliza también el modelo de la visión, pero aplicándole el componente del punto de vista. Para él, es normal que dos personas piensen diferente de cierto tema y las dos tengan razón (algo incomprensible para el racionalismo y para el relativismo) del mismo modo que dos personas pueden mirar el mismo paisaje y ver cosas distintas.

La realidad, insiste Ortega frente al racionalismo, no tiene una fisonomía propia y liberada de un punto de vista. Toda realidad es perspectiva. La realidad, insiste Ortega frente al relativismo, no es tampoco una ilusión. Toda realidad, insistimos, es perspectiva. Por eso la razón pura racionalista, y el irracionalismo relativista debe ser sustituido por lo que Ortega llama “razón vital”, un tipo de razón consciente de su perspectivismo, sus límites, sus circunstancias.

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