En la última entrada estuvimos hablando de la censura y la propaganda. Vamos a seguir con este tema y en general hablando del poder de arte.

Entre los lenguajes humanos, ninguno tan poderoso como el arte. Un poema, una canción, una escena de cine o una imagen pueden  despertarnos toda clase de emociones, hacernos reflexionar, cambiar nuestras vidas…

¿Pensais que exagero? ¿No creeis que la literatura, o el cine, o la música, puede cambiar nuestras vidas? Tal vez ya seais de esa clase de gente que no cree en el arte, tal vez pensais que la vida la dirige el dinero, o el poder…

Voy a comenzar contando una historia acerca de la tarea del arte, (y concretamente de la literatura). Es una historia que refirió el novelista israelí Amos Oz en una entrevista que le hicieron en El Pais, hace un par de años.

Amos Oz contaba algo que le pasó a un amigo suyo, un escritor, un dia que tomó un taxi. En un momento dado, la radio del taxi dió la noticia de un atentado. Un grupo terrorista palestino habia puesto una bomba, y habian muerto unos judios.  El escritor notó como el taxista se ponia tensó. Al cabo de un rato, como si no pudiese aguantarse sus pensamientos, el taxista comentó:

-Lo que habia que hacer es matar a todos los palestinos.

El escritor era un pacifista convencido, y tenia amigos palestinos, y, aunque entendia que las palabras del taxista estaban guiadas por la rabia, le pareció que no debia dejarlo ahí. Y mucho mas cuando al cabo de un rato, el taxista repitió:

-A todos. Lo que habia que hacer es matarlos a todos. Y que no quedase ni uno.

El escritor preguntó:

-¿Cree que esa es la solución, matarlos a todos?

-Si, -dijo el taxista.

-Vale. -dijo el escritor. -Pero respondame a una cosa; ¿Quien deberia hacerlo? Quiero decir, según usted, hay que matar a todos los palestinos. Son muchos. Son millones. ¿Quien se encargaría de algo asi?

El taxista miró por el retrovisor. Era un hombre inteligente y sabía que tenía que comprometerse, que no era algo que se le pudiese encargar al ejercito.

-Lo hariamos entre todos. -dijo. -¡Yo mismo me presentaría voluntario!.

-Muy bien, muy bien. -dijo el escritor. -¿Y como lo hariamos? Quiero decir, ¿Como se imagina la escena?

-¿Que quiere decir? -preguntó el taxista.

-Pues no se, imagino como sería, solo eso…. ¿Iriamos casa por casa matando a todos los palestinos? Algo asi… si. Llamariamos a su puerta y les pegariamos un tiro.

El taxista estaba cada vez mas tenso.

-Si algo asi.

-Le pegariamos un tiro a toda la familia, claro. A los hijos, a los hermanos… que no quede ni uno.

El taxista no decía nada.

-Y digame -continuó el escritor. -Imagine, solo imagine por un momento, que esta haciendo eso. Va por un edificio, matando palestinos. Usted y sus compañeros matan a muchos, matan a todos hasta que ya no queda nadie. Ya a matado a todas esas personas, a todos esos terroristas segun usted… ¿se lo imagina? Contesteme, ¿se lo imagina?

-Si.

-Pues suponga, solo por imaginar, que entonces, mientras va por las escaleras, oye el llanto de un niño….

El taxista se quedo callado. Al cabo de un rato respondió.

-Verdaderamente es usted un hombre muy cruel.

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Lo cierto es que el lenguaje artistico es muy poderoso, como los publicistas y los propagandistas saben bien.  Aqui os dejo algunos carteles publicitarios, y las obras en las que están inspirados. ¿Sabeis conectar unos con otros?

Otro ejemplo de como la publicidad se aprovecha del arte; aquí teneis un famoso poema de Rudyard Kipling que sirve para hacer un anuncio… de Repsol.

(Es increíble que una poesía como esta se utilice para que compremos gasolina)

y este comercial utiliza un poema de Jorge Luis Borges para  vender Actimel.

Esto no es nada nuevo, desde luego. Desde siempre los poderosos han intentado utilizar el arte para su beneficio.  Desde los nobles que encargaban sinfonías a Mozart o Beethoven a los reyes que se hacían retratos a caballo. Pero es sintomático que la relación que la mayoría de la gente tiene con la música o con la poesía sea a través de la publicidad. Hay mucha gente que no escucha jamás un poema hasta que le venden un yogur.

El arte puede ser un medio de manipulación, y hay que estar atento a ello. Pero también, y sobre todo, puede ser un medio de liberación, en la medida en que las obras de arte nos muestran que hay mas vida en nosotros que la que actualmente vivimos. 

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