<strong>Nietzsche el médico.</strong>

En la historia de la filosofía Nietzsche toma para si el papel de médico   Esto es curioso, puesto que los filósofos siempre han proclamado su amor a la verdad. Lo que pasa es que Nietzsche determina; <strong><em>detrás de cada verdad no hay sino voluntad, que es lo único que detiene el vértigo de la interpretación</em></strong>. De modo que el estudio filosófico no puede quedarse en el análisis superficial de la verdad, sino que debe acceder al campo de la voluntad. No puede preguntarse solo ¿esta interpretación es verdadera? , sino ¿ esta interpretación favorece o perjudica la vida?

Los criterios de valoración filosófica ya no son lo verdadero o lo falso. Ahora se trata de lo sano y lo mórbido. Hay interpretaciones sanas, que favorecen la vida, e interpretaciones enfermizas, reactivas, que impiden que florezca la vida.

Aquí hay que detenerse; Nietzsche ha dicho primero que toda interpretación refuerza la vida, pero luego afirma que algunas interpretaciones van contra la vida. ¿Se contradice? No, porque estas ultimas refuerzan también la vida; una vida insana.

¿Que es la salud? ¿Que es una vida sana? Para Nietzsche la vida es naturalmente sana. Ella se desarrolla a menos que se obstaculice. La vida feliz y creativa florece allí donde los hombre la dejan.

Sin embargo, ocurre lo sorprendente. ¡Las interpretaciones reactivas triunfan! ¡Las vidas enfermizas no son la excepción, son la regla! Nietzsche constata la desmoralización de la sociedad occidental, desmoralización entendida al modo usual, como falta de motivos para seguir viviendo. Pero este fenómeno cultural es increíble. ¿Como ha podido triunfar la vida enferma sobre la sana, contraviniendo todas las leyes de la evolución?

Este es el enigma al que Nietzsche se enfrenta como medico. Su estudio se puede dividir en cinco partes, según las cinco tareas que Nietzsche tiene que hacer.

1-Diagnosticar la enfermedad.

<strong>2-Describir sus sintomas.</strong>

<strong>3-Estudiar su etiología.</strong>

<strong>4-Denunciar tratamientos equivocados.</strong>

<strong>5-Proponer una terapéutica.</strong>

1/ Acerca de lo primero ya ha sido dicho bastante. La vida, según Nietzsche, es <strong><em>Voluntad de Poder</em></strong>. Voluntad de Poder no significa ni exclusiva ni principalmente una pulsión de dominio sobre los demás.  La Voluntad de Poder es voluntad de autoafirmación, de desarrollo de si mismo, de alegría de si, de autodisciplina y orgullo. Una vida sana, y feliz, es la que quiere y consigue todo esto.

Ocurre que no todas las vidas son sanas. Hay vidas que rechazan la Voluntad de Poder. Hay vidas infelices, y resentidas, y vegetativas. Es precisamente en estas vidas en las que hay más bien una voluntad de dominio. Como todos, también estos hombres detienen su interpretación en sus intereses vitales (es decir, ven la vida como les conviene) , pero sus intereses vitales están corrompidos.

2/ Podíamos decir que la enfermedad es el rechazo o la disminución de la Voluntad de Poder. Pero el síntoma es el <strong><em>Nihilismo</em></strong>. Nihilismo es el nombre de esta sintomatología cultural. Es un término que alude al malestar, la desgana, la apatía, la falta de motivos para vivir…

Nihilismo es un término que en Nietzsche goza de una doble faz, como pasa con todos los síntomas. Puesto que si por un lado el síntoma (por ejemplo el dolor) es algo negativo, por otro lado los síntomas tienen siempre algo de positivo, pues sin ellos no apercibiríamos de la enfermedad, que podría acabar matándonos. Algo igual ocurre con el nihilismo, que es sumamente fastidioso, pero también es un estado previo necesario para la superación de la enfermedad. Es un estado de dolor y de esperanza. (Una de esas  frases brillantes de Nietzsche dice: <em>“no es el dolor sin mas lo que los hombre no soportan. Es el dolor sin sentido lo que los hombres no pueden soportar”</em>)

Podemos ilustrar el nihilismo con la película American Beauty. En la primera secuencia, donde se presenta el personaje de Lester Burham, esta ya claro que el protagonista ha perdido las ganas de vivir. Pero os llamo la atención de que el nihilismo no es una enfermedad particular de alguien (no es como la depresión) sino una enfermedad cultural. Esto se pone de manifiesto en la película, porque en ella todas las cosas que rodean a los personajes (el trabajo, la familia, el instituto) no tienen el mas mínimo sentido, están llenas de inautenticidad y falsedad. En este ambiente inautentico los personaje de Lester,  Ricky y Jane, que son aparentemente los mas inadaptados, son en realidad los únicos sanos. Paradojicamente, la depresión de Lester, la inadaptación de su hija Jane o la locura de Ricky son lo que les convierte en personajes normales.

Tambien el nihilismo llegó a la pintura. ¿Que pensais de esta obra? Se titula Cuadrado Negro sobre fondo Blanco y fue pintada por Kazimir Malevich allá por 1923

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Otra buena metafora del Nihilismo esta en este video de la polaca Cynthia Whittoft. ¿Que os parece?

3/ La enfermedad es la decadencia de la Voluntad de Poder. Su síntoma es el nihilismo. Nietzsche ha estudiado las causas de esta enfermedad bajo la forma de una <em><strong>genealogía de la moral</strong> </em>y de una<strong><em> crítica de la metafísica</em></strong>, entendida como desdoblamiento de la realidad en dos mundos; el real y el aparente. Este desdoblamiento, que marca la historia de Occidente, no es universal ni necesario. Muy al contrario, para Nietzsche es obra de cierta clase de hombres en un momento concreto. La característica fundamental de estos hombres es que desprecian la vida a causa de su debilidad. La vida, piensa Nietzsche, favorece a los fuertes, a los audaces, de modo que los espíritus débiles y retraídos albergan resentimiento contra ella. Este resentimiento toma forma en la creencia  en otra vida donde la debilidad sea premiada, y así surge la oposición entre vida “falsa” y vida “verdadera”

Ocurre que el resentimiento contra la vida, que en un principio era una enfermedad localizada (solo los débiles odian la vida) , toma proporciones de pandemia. Aquí hay que reconocer la sagacidad de los “esclavos” (moral de esclavos, llama Nietzsche a esta moral resentida) para expandir su punto de vista decadente. Pues para ello no han hecho sino aludir a la parte que todo hombre, incluso el más fuerte, tiene de “esclavo”. Miedo al sufrimiento, al tiempo y a la muerte, todo eso que a fin de cuentas hace que la vida sea lo que es, es lo que está tras este desdoblamiento metafísico. Así la pandemia adquiere proporciones de hereditaria. Es el verdadero pecado original que los hombres transmiten a sus hijos con el conocimiento del bien y del mal.

Nietzsche ilustra esto con el cambio de significado de “bueno”. Al principio “bueno” significa “lo que me favorece”, pero con el progresivo cambio de una moral aristocrática por una de esclavos, “bueno” acaba por adquirir un significado objetivo, metafísico. Una Idea o una Voluntad de Dios. Lo bueno es hacer lo que Dios quiere.

Es obvio que para Nietzsche la moral de los esclavos se identifica con el cristianismo.  Dicho de modo bastante simplista, pero de acuerdo con lo que Nietzsche pensaba, lo que propone el cristianismo es un trato como este; <em>yo te libro de la angustia por la muerte, y tu dejas de hacer lo que quieres, y te esperas a la otra vida para ser feliz.</em>

De este modo el cristianismo pudo ser una infelicidad sin angustia. Pero hasta eso se derrumbo cuando la filosofía crítica y la ciencia desenmascararon una a una las ilusiones de la religión. Esto es lo que Nietzsche constata cuando habla de la “muerte de Dios”. No es algo que el decreta, sino que meramente constata. Y lo verdaderamente importante es que la muerte de Dios no ha redundado en abandono de las categorías metafísicos que la sustentaban. Muy al contrario, estas parecen perseverar ocupando todo el ámbito de la cultura occidental. En tales condiciones, a no tardar la situación presentara su sustancial absurdo; los hombres buscan algo y no saben que. Hacen algo y no saben para que. Esta situación es, que duda cabe, el nihilismo.

4/ La superación del nihilismo puede darse, por supuesto, postulando <strong><em>nuevos valores</em></strong> que reclamen para si ser el Bien objetivo y el sentido final que Dios ha dejado de desempeñar.

¿Que es esto de los nuevos valores? El término valor se puede entender de dos modos; por un lado, en sentido inmanente, <em>valor es aquello que hace que la vida merezca la pena</em>. Por otro lado, en sentido trascendente, <em>valor es aquello por lo que merece la pena sacrificar la vida</em>. Son dos cosas muy distintas.  Una cosa es que apreciemos el amor, el trabajo, el placer o el conocimiento, y otra que estemos dispuestos a dar la vida por eso.

Algunos ejemplos.

Aqui teneis a una alegre muchachada dispuesta a salir de su nihilismo dando la vida por la Patria.

Lo mismo, pero en la película Cabaret, de Bob Fosse.

Valores hay muchos, claro. Otra peli. Estos van a dar su vida por la Droga.

Bueno. A la base de la reciente historia de la filosofía está por tanto la voluntad de minimizar los efectos de la muerte de Dios, creando nuevos valores. La demanda de valores, entendidos en el sentido de trascendentes, que tan a la orden del ida está, le parece sin embargo a Nietzsche una estrategia conservadora inútil. La única función que los tan manidos “valores” pueden cumplir es la de un analgésico existencial, haciendonos mas soportable el nihilismo y la angustia.  No solo no pueden competir en puridad con la idea de un ser divino (que a fin de cuentas, como proyección antropomórfica, resulta mucho mas familiar y útil para el hombre) sino que, a fin de cuentas, no mejoran un ápice los problemas de la antigua situación; que no hay solo un bien, sino muchos, y que no los queremos vivir bien en un futuro ideal, sino ahora.

Cualesquiera que sean los valores que se propongan, adolecerán de esos defectos y e irán contra la vida, que no quiere un bien abstracto eternamente pospuesto, sino “lo bueno, ahora”. Por eso la solución del nihilismo no puede venir de nuevos valores trascendentes, sino de una revolución en el concepto de valor. Es por esto por lo que Nietzsche se puede considerar con justicia un reiniciador en la historia de la filosofía.

5/ La terapéutica nietzscheana se conjuga en torno a la <strong><em>Transmutación</em></strong><strong><em> de Valores</em></strong> y el <strong><em>Eterno Retorno.</em></strong> El objetivo ultimo de la terapéutica es recuperar la voluntad de poder. Para ello Nietzsche se instala en el punto en el que se inicia su decadencia y propone seguir el camino a la inversa. Dicho sintéticamente, reconvertir “el Bien” en “lo Bueno” (ahí esta la clave de comprensión de ese titulo sensacional, “Mas allá del Bien y del Mal”). Lo que el proclama es pasar de una moral de esclavos una aristocrática. Es volver a la moral que afirma la vida, con sus grandezas y sus alegrías, y también con sus miserias y su sufrimiento.

Respecto al <strong>Eterno Retorno</strong>,  aqui os dejo una divertida ilustración de esto. El protagonista de esta película está, literalmente, Atrapado en el Tiempo. ¿Que pensariais si el mismo dia se repitiese una y otra vez?

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