Optimismo y pesimismo son dos actitudes básicas de nuestra vida emocional. Basicamente, el optimismo es la creencia de que tenemos los medios para solventar nuestros problemas sean los que sean. Por contra, el pesimismo es la creencia de que no tenemos los medios para resolver estas dificultades. La persona optimista piensa que las cosas van a salir bien, lo que hace que lo intente con ánimo, en tanto la persona pesimista piensa que las cosas saldrán mas haga lo que haga, por lo que a fin de cuentas no merece la pena esforzarse.

Es importante ver que tanto optimismo como pesimismo son creencias, esto es, no corresponden tanto a los hechos como a la manera en la que nos enfrentamos a tales hechos. No es por tanto automático que los optimistas sean personas a las que les haya ido bien en la vida y los pesimistas al contrario. Hay personas con un optimismo a prueba de bomba, en tanto otras se deprimen a la primera dificultad.

El psicologo Martin Seligman estudió con mucha profundidad el optimismo y el pesimismo. Seligman intento averiguar como cambiaban estas creencias la vida de la gente. Uno de sus mas interesantes experimentos es el que llevo a cabo en el seno del equipo olimpico americano, con un nadador que se llama Matt Biondi. Explicamos esto en clase. Pues bien, las conclusiones a las que llego Seligman es que las personas optimistas tienen una serie de caracteristicas;

  • Persisten en ir tras la meta, a pesar de los obstáculos y contratiempos.
  • No operan por miedo al fracaso, sino por esperanza de éxito. (es decir, se centran más en las oportunidades que en las amenazas).
  • Consideran que los contratiempos se deben a circunstancias manejables, antes que a fallos personales. 

Una de las diferencia fundamentales es que las personas optimistas y las pesimistas tienen distintas formas de enfrentarse al fracaso. Cuando a un optimista las cosas le salen mal piensa que es porque se ha equivocado en algo, de modo que lo único que tiene que hacer es detectarlo y seguir adelante; así nunca pierde la esperanza. Cuando a un pesimista las cosas le salen mal por contra no piensa que sea un error, sino que se debe a algo que es incapaz de modificar, como una característica personal, lo que disminuyé sus ganas de volver a intertarlo.

Por ejemplo si un optimista suspende un examen se dirá algo así como “no estudie lo suficiente. El próximo estudiaré mas”. Pero si un pesimista suspende se dirá algo así como “Soy un desastre, no merece la pena ni que lo intente”.  Es interesante ver que todo se reduce a la forma en la que hablamos con nosotros mismos. Vamos a ver un video en el que se refleja un interesante (y optimista) dialogo interior.

La importancia del optimismo y el pesimismo como actitudes básicas de la vida es enorme. En un estudio, Seligman descubrio que las personas optimistas eran mas felices y alcanzaban mas el éxito que los pesimistas. Esta actitud básica era incluso mas importante que el cociente intelectual a la hora de predecir los resultados en el estudio o el trabajo.

La actitud contraria al optimismo es el pesimismo. Seligman estudio tambien como se crea un pesimista, y acuño un importante concepto, el de indefensión aprendida, para entender por qué alguna gente llega a un nivel de pesimismo tal que son incapaces de hacer nada.

 

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