Hola . En esta entrada vamos a resumir dos causas del pensamiento irracional; el pensamiento grupal y la obediencia a la autoridad.

No es difícil entender que a veces cometemos errores graves al dejarnos llevar por un grupo. A la hora de tener razón, es cierto que a veces hay que confiar en lo que dice la mayoría, pero de últimas la racionalidad no obedece a ninguna ley democrática; una persona es capaz de tener toda la razón frente a lo que dice un grupo.

Ejemplos de esto hay cientos en la vida diaria, pero merece la pena señalar el experimento clásico de Salomon Asch. Este científico trato de investigar el poder del pensamiento grupal con una prueba cuyos detalles podeis ver aquí. http://es.wikipedia.org/wiki/Experimento_de_Asch

El resultado del experimento de Asch es sorprendente; un tercio de las personas se conforman, es decir, adoptan como propio el punto de vista del grupo, (incluso aunque vaya contra lo que le dicen sus propios ojos)

Aqui os dejo un ejemplo estupendo (y divertido) del poder de la conformidad.

¿Porque sucede esto? Los seres humanos somos eminentemente sociales. Nos gusta ser aceptados en los grupos y llevarnos bien con los demás. En la medida de lo posible, tendemos a evitar los conflictos, máxime cuando tenemos que enfrentarnos a un grupo muy cohesionado. Si todo el mundo ve las cosas de cierta manera (o dice que las ve) llevarle la contraria a los demás siempre es difícil.

El problema es que los grupos muy cohesionados y con ideas muy claras también se equivocan. De hecho se equivocan mas que los demás, porque en ellos es mas difícil que los individuos alcen la voz para expresar un punto de vista disconforme. De modo que a veces es muy posible que los grupos lleven pautas de comportamiento demenciales, sencillamente porque los miembros del grupo que todavía son tan lucidos como para verlo no se atreven a denunciarlo.

Hay muchos ejemplos de esta conformidad irracional. Se da en las familias, en las empresas, en el ejercito y, en general, en todos los grupos que, por sus características, necesitan un alto grado de compromiso por parte de sus miembros.

Hace poco tiempo estrenaron una película llamada La Ola. En ella un profesor trata de explicarles el fascismo a sus alumnos de un modo práctico. El problema es que los chicos se lo toman tan en serio que la cosa se les va de las manos. Lo asombroso del asunto es que esta peli esta basada en hechos reales.

Os dejo otros dos ejemplos mas del poder del pensamiento grupal, para que penséis El primero es un archiconocido cuento de Andersen, El traje nuevo del emperador. Aquí tenéis esta versión de uno de mis cuentos preferidos.

http://www.todocuentos.es/view.php?p=C:trajenuevoemperador

Este otro ejemplo del poder de la conformidad ya no es tan agradable. Hace referencia a un suceso que pasó en los años setenta, en Jonestown, un pueblo de Guyana. Alli, un reverendo americano llamado Jim Jones convenció a los seguidores de su secta para que se matasen, en uno de los mayores suicidios colectivos de la historia. Murieron 913 personas, incluidos 250 niños pequeños (que, evidentemente, no se sucidaron)

http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/11/151117_jonestown_guyana_suicidio_colectivo_testimonio_amv

El reverendo Jim Jones y otros reverendísimos hijos de p**a

El poder de influencia de un grupo puede llegar a ser terrible, como veis en este caso.

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El segundo caso de comportamiento irracional que vimos en clase es la obediencia irracional. Aunque de entrada es razonable obedecer a una autoridad, es cierto que a veces nos dejamos llevar por una obediencia irreflexiva, haciendo caso de ordenes irracionales. Obedecemos sin pensar.

El experimento clásico de la obediencia a la autoridad es el experimento de Milgram. Aquí tenéis un estupendo resumen.

Este experimento es impactante; según él, un tercio de las personas llegarían hasta el final en una situación de tortura. Y hay que entender que no se trata de sádicos, que disfrutan con el dolor ajeno. No se trata tampoco de personas que obedecen porque si no lo hacen les va a pasar algo malo (no están bajo amenaza). Únicamente son demasiado obedientes.

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