Hola. Vimos en la entrada anterior que Kant encontraba el componente universal y necesario del conocimiento humano en las formas a priori de la sensibilidad (espacio y tiempo) y en las categorias. Vamos a continuar aclarando algunas ideas.

Para Kant, la idea principal es que la experiencia humana del mundo es ya una elaboración a partir de datos brutos. La idea es que el mundo nos aporta un material y nosotros le damos una forma, y a partir de eso tenemos una experiencia.

Tal vez pueda aclararos, como metáfora, el trabajo de los psicologos de la escuela gestaltista. Estos psicologos estudian el tema de la percepción en figuras como estas.

Lo curioso de estas figuras es que los seres humanos tendemos a ver un perro o un cubo. No vemos lineas o manchas sin sentido, sino que naturalmente buscamos el sentido a las cosas. Pero si lo piensas el cubo o el perro no están en la pantalla, sino en nuestra cabeza.

Cuidado; hay que entender que este es un ejemplo de psicología, y Kant está hablando de Teoría del Conocimiento; esto quiere decir que, en el primer caso, y con esfuerzo, nosotros podemos dejar de ver el perro y ver manchas. Pero en el segundo caso es distinto; no podemos de ningún modo dejar de ver las cosas espacio-temporalmente, o de aplicar la categoría de causa.

Una cosa; dado que el conocimiento es una construcción entre datos brutos y formas, uno se podría preguntar; ¿y que hay en el mundo realmente? Kant dice que esta pregunta no la podemos responder. No podemos saber que hay en el mundo (a eso Kant lo llama noúmeno) sino solo como el mundo aparece para nosotros (a eso Kant lo llama fenómeno) El mundo noúmenico es un enigma para el ser humano.

(Luego, unos añitos después  un filosofo llamado Hegel se preguntará; y si no podemos conocerlo… ¿como sabemos que existe? Y así nacerá el Idealismo)

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A partir de toda esta teoría del conocimiento, Kant procederá a responder a la pregunta que se planteaba en el prologo de la Critica. ¿Es posible la metafísica como ciencia? ¿Es posible un conocimiento metafísico?

Para Kant la respuesta es que no. La metafísica se ocupa de objetos, como Dios, el Yo o el Mundo, de los que no tenemos experiencia sensible. Y a los objetos de los que no tenemos experiencia no es legitimo aplicarles las categorías  Por ejemplo, podemos legitimamente aplicar la idea de causa a un objeto de la experiencia, como un terremoto, y preguntarnos por qué sucede, pero no podemos hacerlo con la totalidad del mundo y decir; ¿Por que hay mundo? Podemos legitimamente aplicarle la categoría de existencia a Barack Obama y decir “Barack Obama existe”, pero no podemos de ningún modo aplicarselo a Dios, y decir que existe. Podemos aplicar a Barack Obama y a los terremotos la categoría de sustancia, y decir; “Barack Obama es esto, (y no lo otro)”, o “Un terremoto es esto, (y no lo otro)”. Pero no podemos  decir con propiedad “El mundo es esto” o “Dios es esto” o “El Yo es esto”.

Ocurre sin embargo que tenemos ideas del Yo, el Mundo o Dios, aunque no sean objetos de la experiencia. ¿Son estas ideas sinsentidos? Kant explica que no, que estas ideas tienen un papel en nuestra razón. A estas ideas Kant las llama Ideas Trascendentales, porque nosotros las concebimos como aquello que unifica nuestra experiencia, sin ser algo experimentado.  La cosa, según Kant, es que gracias a las ideas de Yo y de Mundo tenemos la noción de que todo lo que ocurre le ocurre a alguien -a mi- y en un sitio -el mundo. Si no tuviéramos estas Ideas Trascendentales nuestra experiencia seria parecida a la de una maquina, que puede grabar lo que pasa en el mundo, pero sin tener ni idea de lo que es ella ni de lo que es el mundo, y tampoco idea de que hay una unidad en toda esta grabación.  La tercera Idea trascendental según Kant es la de Dios. La idea de Dios sirve para unificar al Yo y al Mundo en una causa última.

Estas tres ideas según Kant nos ayudan a pensar, pero eso no significa que tengamos conocimientos de ellas. De hecho es imposible tener ningún tipo de conocimiento científico de estas tres cosas, dado que no son objetos de la experiencia. Kant utiliza el término ilusión trascendental para referirse a estas ideas. Si te fijas, el término ilusión es ambiguo; indica que algo es falso, pero también indica que se trata de algo importante,  que tiene una función; las ilusiones ilusionan.  Es maravilloso que la lengua recoja que a veces para los humanos la irrealidad puede motivarnos. La idea de felicidad, por ejemplo, actúa como ilusión ética. Sabemos que es imposible la felicidad completa, pero su idea nos hace actuar, sin ella estaríamos perdidos.

Kant es categórico a la hora de decir que es imposible el conocimiento metafísico de manera científica  Pero al mismo tiempo, él afirma que la tendencia metafísica es universal en el ser humano. Para eso distingue entre Ciencia y Razón. Según él la Razón humana tiene la tendencia natural de abandonar sus limites y tratar de especular sobre Dios, el Mundo, la Libertad, el alma, la muerte, el amor, la voluntad… Los seres humanos se abandonan a la ilusión de poder establecer conocimientos sobre esos temas, (de los que no tenemos experiencia) porque la razón humana es imaginativa, y no ve sus limites. Pero la metafísica es una ilusión. Y la prueba es que cuando nos ponemos a pensar en estas cosas la razón humana cae en lo que Kant llama antinomias y paralogismos, que son contradicciones de las que no podemos salir.

Por ejemplo Kant afirma que se pueden dar argumentos defendiendo que el mundo es eterno, o defendiendo que tiene origen, y que los dos argumentos son buenos. ¡Pero no se puede dar a la vez que una cosa sea eterna y no lo sea!

Entonces, si no se puede hacer metafísica como ciencia, ¿Para que hacemos metafísica?

Para dar respuesta a esta pregunta hay que empezar distinguiendo entre conocimiento científico y practico. Kant dice que las tres preguntas fundamentales del hombre son

Que puedo conocer.

Que debo hacer.

Que me cabe esperar.

En la Critica de la Razon Pura Kant dictamina, como ya se ha dicho,  que no puedo conocer objetos metafísicos  Entonces, ¿Para que sirve la metafísica  Pues sirve, y mucho para otro tipo de conocimiento, el conocimiento moral, ese que responde a la pregunta de ¿Que debo hacer? Para responder a esta pregunta las reflexiones sobre el Yo, el Alma, el Mundo, la voluntad o la libertad no solo son recomendables, sino absolutamente necesarias. Para Kant si Dios, el alma o la libertad no existen, la moral no tiene ningún sentido. De modo que el nuevo territorio de la metafísica sera lo que Kant llama Razón Práctica, que no es otra cosa que la Ética. Veremos en un siguiente post en que consiste la ética Kantiana.