Continuamos con nuestro repaso de las teorías éticas.

Vimos en la entrada anterior que para Aristóteles el bien último del ser humano, el objetivo de nuestra acción, es la felicidad. Para los hedonistas este bien último es el placer. (Placer se dice hedone en griego)

El hedonismo a veces también se llama epicureismo, porque el filósofo que lo defendía se llamaba Epicuro. El hedonismo defiende que toda nuestra acción debe ir encaminada a maximizar el placer y evitar el dolor. En esto los hombres no somos distintos de los animales.

Epicuro insiste, sin embargo, en que nuestros placeres deben ser inteligentes. Esto es así porque a veces algunos placeres encierran, a la larga, dolor. Si por ejemplo me pego un atracón de chocolate, (o me drogo) el placer que me proporciona puede llevar aparejado un dolor en forma de indigestión o resaca. Epicuro dice que nuestros placeres deben ser moderados, de modo que disfrutemos de las cosas sin lamentarnos después.

El problema del placer es que muchas veces es muy puntual y dura poco, porque es un negativo del dolor. Si por ejemplo tengo sed puede ser extremadamente placentero beber, pero este placer dura tan solo hasta que me sacio. ¡No voy a estar bebiendo siempre! Y esto pasa con muchos placeres, que por lo tanto son momentáneos y no sirven demasiado para orientar una conducta en el tiempo. Para encontrar una guia de conducta necesitariamos algo mas duradero que los placeres.

Para Epicuro, sin embargo,  algunos placeres pueden ser disfrutados sin moderación, porque apenas tienen malos efectos secundarios y tampoco nos cansan. Difícilmente uno puede abusar de las conversación con los amigos, el estudio, la música… Son estos los placeres que tenemos que fomentar.

El hedonismo es una teoría ética de lo mas actual. Si os fijais, es muy propio de la publicidad proponernos que sigamos una conducta hedonista, pasandónolo bien y disfrutando de las cosas aqui y ahora. Las conductas hedonistas mas descerebradas son incluso propuestas en programas de televisión.

En esta película se ve el modo de vida de unos hedonistas que lo dejan todo a cambio de placer.

Al contrario del hedonismo, para algunas corrientes tenemos que renunciar al placer, que es considerado malo y esclavizador. Liberarte del placer, disciplinando los apetitos del cuerpo, es lo que propone el ascetismo. Para los ascetas todo el placer es malo y peligroso. Hay corrientes ascéticas en muchas religiones empezando por el cristianismo, donde se celebra el sufrimiento en las festividades de Semana Santa. En la India son frecuentes los sadhus, que lo dejan todo para dedicarse a viajar por ahi y mendigar, en busca de la sabiduría. Aquí tenéis un sadhu de la India que hizo la promesa de no bajar el brazo, y lo ha tenido así desde hace 38 años.

No solo en las religiones hay corrientes ascéticas,  por supuesto. En occidente también es muy frecuente que la gente sufra y que considere ese sufrimiento algo positivo. Para muestra un cartelito.

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Lo que sugiere este rollo gótico no es que amar a veces sea sufrido, sino que el amor de verdad tiene que tener dolor y sufrimiento y que esto es lo que le hace verdadero y grande. El ideal es ser rico y guapo y pasarlo fatal.  Son muy frecuentes las historias románticas en las que la heroína (normalmente es una chica) tiene que pasarlo fatal y hacer muchos sacrificios para conseguir el amor del chico, que también está atormentado que no veas.  Es curioso que también en nuestra sociedad, que es tan hedonista, el sufrimiento sea reivindicado como un valor.  Tal vez la gente está ya tan harta de pasarlo bien que el dolor aparece como una experiencia autentica y que confiere carácter.

En muchos casos esta reivindicación del sufrimiento no es mas que una pose narcisista, pero en otras ocasiones esconde algo mas peligroso. Aquí dejo un par de cortos sobre el tema. El primero muestra la extraña psicologia del abuso. El segundo es un corto animado muy intrigante que parte de una idea de Freud; alguna gente (los masoquistas) crean un títere para cumplir su deseo de ser maltratados.