En la introducción a nuestro curso una de las cosas que tenemos que hacer es distinguir entre ética y moral. En el lenguaje usual la gente las entiende como términos sinónimos. Pero para ser rigurosos, como hace falta, hay distinciones de matiz.

“Moral” es una palabra que viene de la palabra latina “mores”, que significa “costumbres”. En principio, la moral de una sociedad, de un pueblo, o de una persona no es mas que su modo de hacer las cosas.  Por ejemplo las costumbres que tienen la gente a la hora de casarse, de celebrar fiestas o de comer. Pero en general se identifica “moral” con “el buen comportamiento”, y cuando alguien suele comportarse muy mal se le llama “inmoral”. ¿Que ejemplos de inmoralidad se os vienen a la cabeza?

Hay otro uso de la palabra “moral” muy interesante; a veces se llama “moral” al estado de animo de una persona o de un grupo. Por ejemplo en el deporte se habla de la moral de un equipo, entendida como su confianza en si mismo, la fe que este equipo tiene en la victoria.  Por eso cuando un deportista no cree en si mismo, se le llama “desmoralizado”

EJERCICIO  1/ Pregunta de nota; ¿como se relacionan los dos significados de la palabra “moral”? ¿Cual es la relación entre hacer las cosas bien y tener confianza en ti mismo

Dedicaremos una entrada mas adelante a hablar de la confianza en uno mismo, que también se podría llamar optimismo. Por ahora vamos a seguir hablando un poco de la moral como conjunto de normas de conducta.

Normalmente no nos preguntamos demasiado acerca de las normas de conducta que seguimos; las seguimos y ya está. Pero a veces nuestras normas, nuestras costumbres morales, pasan a un primer plano. Esto es lo que pasa, por ejemplo, cuando nuestras normas morales entran en conflicto unas con otras.

                Ejemplo 1 En un país cualquiera, en el que no esta instaurada la pena de muerte, suceden durante un periodo corto de tiempo una serie de crímenes horribles. Un grupo cada vez mayor de ciudadanos comienza a pedir que se reinstaure la pena de muerte. 

                 Ejemplo 2: Juan es un gran aficionado a viajar. Ha estado durante todo un año ahorrando para hacer un largo viaje a México, país que desea conocer desde hace muchos años. Un día de mayo, un par de meses antes de la fecha prevista para el viaje, se entera de que uno de sus mejores amigos esta pasando por graves dificultades económicas; si no consigue diez mil euros inmediatamente, le embargaran su casa. Juan duda si entregarle el dinero a su amigo o irse de viaje.

                 Ejemplo 3: durante los tres últimos sábados, Jorge viene asistiendo a la siguiente escena; su hermano Héctor espera a que sus padres estén dormidos y se escapa de casa para volver a las seis de la mañana. Héctor le ha hecho jurar a Jorge que no se chivara, y Jorge le ha pedido a Héctor que no lo haga más. Pero Héctor vuelve a escaparse el cuarto sábado. Jorge piensa si debe decírselo a sus padres.

             En el primer ejemplo una norma moral que se sigue en ese país, (no matar), entra en conflicto con otra (los castigos para los criminales deben ser proporcionales a sus delitos). En el segundo ejemplo las dos normas que entran en conflicto para Juan son por un lado, la norma que dice que debemos cumplir nuestros deseos (en su caso, ir de viaje) y la norma que dice que hay que ayudar a los amigos. En el tercer ejemplo las dos normas de conducta entre las que se debate Jorge son, por un lado, la de decirle a sus padres todo lo que ellos deban saber y, por otro, la de no traicionar la confianza de su hermano.

                 En estos casos, y en otros parecidos, podemos llegar a preguntarnos por las razones que hay para seguir una determinada norma, o qué normas preferimos seguir. La reflexión sobre las normas morales que seguimos, sobre las costumbres que seguimos en nuestras acciones, es la labor de la ética. La ética es la reflexión sobre la moral.

Hay que distinguir bien entre ética y conciencia moral. La conciencia moral nos dice que hemos faltado a determinada norma, nos hace caer en la cuenta de algo que hemos hecho mal. La conciencia moral, por ejemplo, nos advierte que hemos actuado mal mintiéndole a alguien. Pero eso no es lo que hace la ética. Hacemos ética cuando reflexionamos sobre las normas morales, por ejemplo cuando nos preguntamos por qué no está bien mentir. No es lo mismo sentirte mal por haber faltado a una norma que preguntarte por qué faltar a esa norma está mal.

 

EJERCICIO 2. En los tres ejemplos anteriores, ¿que decisiones tomarías tú, y por qué?