¿Sabías que es posible cambiar un hábito en menos de tres meses? ¿Y que  puede acompañarte toda la vida? Vamos a seguir los consejos de Aristóteles intentando cambiar alguno de nuestros hábitos. ¡Empezamos hoy !

1 Describe en una línea el hábito que deseas modificar. ¿Por qué quieres cambiar ese hábito? ¿Qué sentimientos te produce?

2 ¿Qué momentos del día vas a dedicar al nuevo hábito?

4 ¿De qué modo vas a recordar seguirlo? ¿Cómo vas a documentar el proceso?

5 ¿Qué cosas materiales necesitas para abordar tu nuevo habito?

4¿Cuándo vas a empezar?

5¿Qué beneficios crees que te aportará el nuevo hábito?¿Que sentimientos te produce eso?

5 Escribe una serie de excusas para no cambiar el habito.

6 ¿Cuáles son las mayores dificultades externas que consideras que te pueden impedir adquirir el nuevo hábito? ¿De qué modo puedes superarlas?

7 ¿Cuáles son tus dificultades internas para seguir el hábito? ¿Qué aspectos de tu carácter crees que te impedirán adquirir el nuevo hábito?

8¿Cuáles son tus fortalezas ? ¿Cuáles son tus experiencias previas en este tema?

SENTANDO LAS BASES.

¿Qué tal duermes? ¿Cuántas horas? ¿Tienes una hora habitual para ir a la cama y para despertarte? ¿Tienes sueño a lo largo del día?

¿Haces ejercicio habitualmente? ¿De qué tipo? ¿Te gusta o lo consideras una tarea?

¿Cómo es tu alimentación? ¿Comes de todo? ¿De forma suficiente? ¿De forma insuficiente? ¿Te saltas alguna comida? ¿Te sientes con energía?

¿Consideras que eres una persona ordenada? ¿Realizas las tareas en su momento o las sueles demorar?

VIGILANDO LAS TRAMPAS.

Considera que adquirir un hábito no es conseguir un objetivo, sino adquirir un modo de vida, para toda la vida. No pienses en el hábito como un objetivo a conseguir, sino como un modo de ser a mantener. Si no estás dispuesto a seguir con ese hábito hasta el fin, es mejor que no empieces.

Atento a las siguientes cosas que te dirá tu mente;

“He hecho las cosas bien, y merezco saltarme el hábito”

“Esta vez no cuenta”

“Estoy de vacaciones”

“Es fin de semana”

No dramatices en exceso. Considera que cambiar de costumbres no es tan difícil como parece. No identifiques el nuevo hábito como un sacrificio. No se trata en absoluto de hacer cosas que no nos gustan, sino de esforzarse un poco en ser la persona que queremos. Con el tiempo y la rutina encontraras placer en eso que ahora te cuesta.

Y no te sientas mal si algún día fallas. El sentimiento de culpa no sirve de nada, salvo para desesperarse y rendirse. Si algún día falla no pasa nada; tienes toda la vida para cultivar ese hábito que deseas. Se trata de hacer algo que es bueno para nosotros, no de martirizarse por incumplir algo de lo que tampoco estamos convencidos.

ALGUNOS CONSEJOS.

Conócete a ti mismo.

A menudo la gente tiene ideas sobre sí mismo que no son más que fantasías. Una persona puede decirse “ojala fuera abogado” y otra “ojala quisiera ser abogado”. Hay una diferencia importante, porque en el segundo caso la persona no quiere ser algo, pero de algún modo piensa que debería quererlo. Continuamente nos andan diciendo lo que deberíamos querer, y eso es problemático; es relativamente fácil cambiar lo que hacemos (de eso va este ejercicio) pero tremendamente difícil, o tal vez imposible, cambiar lo que queremos.

Conocer tu naturaleza, y darte cuenta de que quieres realmente, y no qué  piensas que deberías querer, es la primera tarea que te toca.

Mira las cosas con perspectiva.

Los grandes errores de hoy no son tan importantes.  No tengas demasiado en cuenta tus fallos, y no te enorgullezcas demasiado de tus éxitos. No te sientas frustrado si no encuentras las recompensas inmediatamente. Muchas cosas no tienen efecto a corto plazo, pero su efecto a medio y largo plazo es mucho mayor del que imaginas. A fin de cuentas un hábito es algo para toda la vida.

Actúa como quieres sentirte, no como te sientes.

Comprende que es posible, y deseable, controlar nuestras emociones. Nada se consigue sin un poco de disciplina emocional. Hay gente que justifica su conducta en sus emociones, pero si estas emociones son negativas, no tiene mucho sentido recrearte en ellas. Si estas irritado, no resuelve nada gritarle a la gente, que se irritará tanto como tu. Si te sientes irritado, actúa de forma amable.  Si tienes miedo por algo, trata de controlarlo y actuar con confianza.

No dejes las cosas para otro momento.

Prepárate. Haz un pequeño paso.  Ten en cuenta que a  veces diferir algo que tienes que hacer solo te produce estar días y días sintiéndote culpable y preocupado al respecto, y resolverlo de una vez solo te lleva unos momentos.

Anuncia tus objetivos.

Involucra a otras personas en tu propósito, para que ellas te recuerden tu compromiso y te ayuden en lo posible.

Disfruta del proceso.

Esta es una de las partes más importantes. Si tu propósito es hacer ejercicio, elige un deporte que te guste. Si quieres comer bien, aprovecha para descubrir nuevos sabores.  Busca de la manera que sea sacar placer de lo que estás haciendo

Identifica exactamente el problema.

Puede que en algún momento tengas dificultades para llevar a cabo tu propósito.  Identifica cual es realmente el foco del problema, y tal vez te sorprendas de lo sencilla que es la solución.

Busca algunas frases que te inspiren.

Y escríbelas en algún sitio bien visible.