Discípulo de Platón y preceptor de Alejandro Magno, Aristóteles nació en Estagira en el 384 a.c, y murió el 322 a.c. Suponemos que Platón fue un maestro influyente, pero lo cierto es que Aristóteles pronto puso distancia con él y elaboró una filosofía propia. En el año 339 fundo su propia escuela, El Liceo. Aristóteles dedicó su vida a la investigación y escribió obras acerca de los temas mas variados (lógica, metafísica, política, biología, física, psicología, ética…)

La situación política de Atenas en la época de Aristóteles era mala. La decadencia que Platón ya había denunciado, acusando a los sofistas, era ya generalizada, y el declive económico de la polis redundaba en empobrecimiento, sobre todo de las clases menos favorecidas. Hubo episodios de hambruna y enfrentamientos entre clases sociales. A partir de la batalla de Queronea, donde Macedonia se impuso como imperio a una coalición de Atenas y otras polis,  se acabó el estilo político tradicional, la organización en ciudades-estado. Protegido por su discípulo Alejandro, Aristóteles volvió a Atenas y fundó su escuela, el Liceo.

Aristóteles escribió sobre una enorme variedad de temas. Prácticamente abarcó todo el conocimiento de su tiempo, y, hasta la edad media, fue la referencia absoluta de toda la ciencia en Occidente. Escribió obras fundamentales de biológica, física, geología y zoología, psicología, metafísica, lógica, política…. El texto que analizamos pertenece a su Ética a Nicómaco, un libro de filosofía moral que parece que dedicó a su hijo

La diferencia capital entre Platón y Aristóteles tal vez sea de orden metafísico. Si Platón ha pasado a la historia de la filosofía como el fundador del Idealismo, con su Teoría de las Ideas, Aristóteles es ciertamente un realista. En la metafísica Aristotélica las sustancias naturales son compuestos de materia y forma. La forma es lo que es una sustancia, lo que hace que cada cosa sea lo que es, y aunque se puede reconocer en las formas aristotélicas cierto parecido con las ideas platónicas, Aristóteles insiste  en que las formas no existen aparte de la materia (como pensaba Platón)

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Aunque los filósofos griegos anteriores (tanto los presocráticos como Platón) se habían hecho ya cuestiones metafísicas, Aristóteles fue el primero en plantearlas sistemáticamente. En buena medida sus aportaciones consistieron en nuevas categorizaciones de la realidad para tratar de resolver los problemas metafísicos anteriores. Uno de estos problemas metafísicos era el Problema del Movimiento. Según Heráclito todo estaba en perpetuo cambio, sin que nada permaneciese, en tanto Parménides y sus discípulos pensaban por el contrario que todo cambio no era más que aparente. Platón trató de resolver el problema mediante la división de la realidad en dos; en el mundo sensible había cambio, pero en el de las ideas, perfecto y eterno, no. Aristóteles, por su parte,  procedió a explicar el movimiento mediante las categorías de potencia y acto. Que una cosa es algo en potencia significa que no lo es todavía, pero que puede llegar a serlo. El movimiento, según Aristóteles, es el paso de la potencia al acto.

La naturaleza, observa Aristóteles, está llena de movimiento. Ahora bien, hay que explicar que hace que las cosas se muevan. Aristóteles aportó una teoría que trata de explicar el movimiento o cambio de las cosas según cuatro causas; a la pregunta “¿Por qué se da tal o cual proceso o movimiento?”, deberíamos contestar explicando que cosa es lo que cambia, de que esta hecha, quien la cambia y para qué. (Es decir, la causa formal, la material, , la eficiente, y la final) . En el caso de los seres naturales, Aristóteles observa que la causa, la forma y el fin coinciden. Esto es importante porque significa que el fin del movimiento de las cosas naturales no es sino la actualización (la realización) de las formas. Es decir, que las cosas se mueven a si mismas para llegar a ser lo que son.  Todo se mueve para buscar su propio fin (telos) una determinada perfección que le es propia.

Esto es muy importante porque es lo que permite conectar la Metafísica con la Ética, de la forma que sigue; dado que el hombre es un ser natural, el fin (telos) del hombre también es su actualización, o, dicho de otro modo, su realización. Realizarse es llegar a actualizar el propio ser, que está solamente en potencia. Aristóteles no se separa un ápice de la vieja sentencia de Píndaro; “Llega a ser el que eres”. Llegar a ser el que se es, cumplir el propio ser, es el objetivo al que se conduce toda la acción humana, y se identifica con el nombre de felicidad.

La felicidad para Aristóteles es una actividad. No esta de más apuntar esto, porque a menudo se piensa en la felicidad como una posesión. Aristóteles defiende que hay sin embargo un hacerse feliz. ¿Y como nos hacemos felices? Aristóteles dice que cada ser es feliz realizando la actividad que le es propia y natural. Es decir, y volviendo a lo que habíamos dicho antes; cada ser es feliz realizándose. Ahora bien, la actividad más propia y natural del ser humano, la que corresponde mejor con su naturaleza, es la actividad intelectual. Por lo tanto, lo que nos hace más felices es el aprendizaje y el estudio; el conocimiento. Pero Aristóteles sabe que el hombre no es solo razón e intelecto, por lo que una vida dedicada solo a aprender no es posible, es solamente un ideal. Dado que tenemos necesidades corporales, emocionales y sociales, necesitamos también unos ciertos bienes corporales, como la salud, y exteriores, como dinero, amistad, honor, etc.

La felicidad, dice Aristóteles, no se puede dar separado de los demás. El hombre es un animal social, que tiene sentimientos amistosos por sus semejantes y tiende por naturaleza a vivir con los demás. Solamente viviendo con los demás el hombre puede alcanzar la felicidad. Resulta, por lo tanto, de la mayor importancia establecer un estado lo mejor organizado posible, donde no haya injusticia. También Aristóteles, como Platón, se ocupó de política, pero él no escribió una utopía como la de su maestro, sino que describió las distintas formas de gobierno (monarquía, aristocracia, democracia) de una forma más realista. Para Aristóteles, además, el objetivo de la comunidad estatal es que los hombres vivan bien, de modo que difícilmente puede ser acusado de totalirismo, como Platón; para el la felicidad del individuo es tan importante como el mantenimiento del estado.

Como hemos dicho antes, cada ser es feliz sacando algo de sí mismo. Y no cualquier cosa, sino precisamente lo mejor. Para lo mejor de nosotros mismos Aristóteles reserva él término virtud. La palabra griega areté no tiene las mismas connotaciones que la palabra española virtud.  Virtud, para los griegos, es una especie de fuerza, una capacidad que nos hace mejores. Una persona virtuosa es una persona que tiene ciertas capacidades, desarrolladas a partir de ciertos hábitos. Aristóteles clasifica en dos apartados las virtudes; por un lado están las virtudes del carácter (éticas), como la valentía, la magnanimidad, la moderación. Para este tipo de virtudes Aristóteles ofrece su teoría del término medio; una virtud es siempre un justo medio, establecido por la razón, entre dos actitudes extremas por exceso o por defecto.

Si las virtudes éticas son las que hacen nuestro carácter excelente, las virtudes dianoéticas (entre las que se encuentran las tres de nuestro análisis)  son las que hacen nuestro conocimiento excelente. Para Aristóteles son cinco. Las tres primeras son las que se han explicado. Las dos que restan son el intelecto y la sabiduría. El intelecto es la capacidad que tiene el ser humano (algunos mas que otros) de intuir las verdades más evidentes y generales, que precisamente por evidentes y generales son indemostrables. La sabiduría es una especie de suma del intelecto y la ciencia, y viene a identificarse con la filosofía. Lo propio del sabio es dice Aristóteles, “cosas extraordinarias, admirables, difíciles y divinas, pero inútiles”. (Merece la pena señalar que para los griegos, y por supuesto para Aristóteles, la finalidad del estudio científico no es producir aparatos técnicos, sino alimentar el deseo de conocer cosas, la pura curiosidad).

Con todo lo dicho, debería quedar claro por que aparece un texto como este, de Teoría del Conocimiento, en un libro, como la Ética a Nicómaco, que es de ética. Pues el conocimiento, según Aristóteles también nos hace mejores y más felices, y nos acerca a los dioses.

Para terminar, hay que decir que resulta difícil exagerar la importancia de Aristóteles. Prácticamente hasta el Renacimiento fue la principal autoridad intelectual en Occidente, en todos los terrenos, hasta el punto de que se le llamaba El Filósofo, como si no hubiese otro digno de ese nombre.  Hasta Galileo la física aristotélica no fue puesta en cuestión, y en lo propiamente filosófico fue el mayor maestro de la filosofía occidental hasta que en el siglo XVII y el XVIII aparecieron figuras como Descartes, Hume o Kant. Sus aportaciones en política y ética todavía son estimadas.

 

 

 

 

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