Voy a dejaros de nuevo la entrada acerca de los filósofos presocráticos, para que tengáis un pequeño recuerdo del tema. Se llaman así los filósofos anteriores a Sócrates, que es el primer gran pensador de la historia. Son filósofos como

  • Tales de Mileto.
  • Anaximandro
  • Anaxímenes
  • Demócrito
  • Heráclito
  • Parménides.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que estos filósofos son en gran medida desconocidos. No tenemos una idea clara del pensamiento de Tales o de Heráclito, porque apenas nos han llegado referencias de ellos. Lo único que tenemos en la mayoría de los casos son fragmentos. Imaginad que del Quijote nos hubiera llegado solo la referencia de que era muy valorado por sus contemporáneos, y diez o doce páginas de todo el libro. Imaginad que tuviésemos solo unas cuantas estrofas de los Beatles… Pues algo así es lo que tenemos de esta gente.

Lo segundo que hay que tener en cuenta es que estos filósofos no han pasado a la historia por haber aportado grandes contenidos a la historia de la filosofía, sino por haber sido los primeros en plantear ciertas preguntas y en tratar de responderlas de un modo racional, esto es, sin recurrir a los mitos y a la voluntad divina.

1/ La primera de estas preguntas es la cuestión de que hay, verdaderamente. ¿De que está hecho todo? Esta cuestión acerca de los constituyentes últimos de lo real ha sido desde entonces una constante en la historia de la ciencia (de la física, fundamentalmente) Los griegos llamaron arjé a este fundamento o sustrato de todo, y dieron distintas respuestas. Para Tales de Mileto, todo estaba compuesto de agua. Para Pitágoras, todo estaba hecho de números (este era un místico de las matemáticas), en tanto para Demócrito todo estaba compuesto de elementos indivisibles que llamo átomos.

2/ La segunda pregunta que se planteaban los presócraticos fue cómo era posible el cambio, o el movimiento. ¿Como es posible que una cosa se transforme en otra? ¿Y como es posible que algo que es, de repente ya no sea? Esta cuestión parece rara, pero solo porque estamos tan acostumbrados al cambio que lo vemos natural y normal. Los griegos trataron de explicárselo.

Ante esta cuestión, plantearon dos posibilidades;

O el cambio es imposible, y el movimiento una ilusión (Esta es la visión de Parménides)

o todo esta continuamente cambiando, y nada permanece (Así pareció opinar Heráclito)

Parménides parecía pensar: “Si todo cambia continuamente, ¿por qué decimos de algo que es algo? (porque el verbo ser, que utilizamos continuamente, parece indicar que las cosas tienen identidad, esto es, que permanecen siendo lo que son).  Heráclito pensaba que todo fluye, todo cambia, la realidad es como un río que siempre es distinto a si mismo, (un río de tiempo)

Si lo pensáis, la tesis de Heráclito parece bastante adecuada a la experiencia. Pero Parménides también parece tener algo de razón, porque ¿como podríamos pensar si las cosas no son estables, sino que están continuamente cambiando? Si una cosa fuese primero algo, y después se convirtiese en otra cosa, y después en otra, ¿como nos orientaríamos en la realidad?

Un seguidor de Parménides, Zenón de Elea, pensaba que el movimiento y el cambio son imposibles. Para demostrar eso propuso la famosa paradoja de Aquiles y la tortuga.

Recientemente, y para zanjar de una vez el tema, se ha llevado a cabo una carrera. Cómo Aquiles era difícil de contactar se reclutó al otro archirival de la tortuga en esto de las carreras de velocidad; la liebre. Atentos al resultado.

 

😉

 

Aquí os dejo otro video para pensar. ¿Que creéis que significa?

Estas dos opciones acerca del movimiento y el cambio tuvieron a los griegos con la cabeza ocupada. Y generaron muchas disputas sofísticas hasta que llegó Aristóteles a tratar de clarificar las cosas.

1/ Mira el siguiente video de Dan Gilbert. ¿Crees que el punto de vista que expone es un punto de vista parecido al de Parménides o dirías que se parece mas a Heráclito? ¿Por qué?

2/ ¿Qué te parece lo que dice? ¿Qué se podría aprender de él? Aporta algunos consejos prácticos. 

 

Nada dos veces.

Nada sucede dos veces
ni va a suceder, por eso
sin experiencia nacemos,
sin rutina moriremos.

En esta escuela del mundo
ni siendo malos alumnos
repetiremos un año,
un invierno, un verano.

No es el mismo ningún día,
no hay dos noches parecidas,
igual mirada en los ojos,
dos besos que se repitan.

Ayer mientras que tu nombre
en voz alta pronunciaban
sentí como si una rosa
cayera por la ventana.

Ahora que estamos juntos,
vuelvo la cara hacia el muro.
¿Rosa? ¿Cómo es la rosa?
¿Como una flor o una piedra?

Dime por qué, mala hora,
con miedo inútil te mezclas.
Eres y por eso pasas.
Pasas, por eso eres bella.

Medio abrazados, sonrientes,
buscaremos la cordura,
aun siendo tan diferentes
cual dos gotas de agua pura.

 

Wislawa Szymborska