Preparando el Examen de la PAU

6 jun

Aquí os dejo un conjunto de Preguntas, errores y sugerencias
que os pueden servir para preparar el examen de la PAU, y en general los examenes de la asignatura.

A. Preguntas

1. ¿Se puede alterar el orden de las preguntas respecto a lo indicado en la hoja de examen?

No se debe hacer. Aunque el ejercicio se divide en cuatro operaciones distintas, no deja de ser un único comentario de texto, por lo que es importarte en primer lugar hacer una buena síntesis de lo que aparece en el fragmento seleccionado (señalar el tema o problema y las tesis básicas es fundamental) para a continuación analizar y explicar dos nociones presentes en dicho fragmento y remitirlo después al tema, abordando por último las dos partes de la contextualización. Sólo así el ejercicio mantiene su unidad.

El orden lógico de estas operaciones es pues como se propone y por ello se deben realizar de manera sucesiva. La alteración de ese orden puede sugerir que el alumno se desentiende del fragmento y quiere abordar alguna parte del ejercicio (el tema o la contextualización, por ejemplo) sin tener en cuenta el contenido de ese fragmento, lo que afectará a la calidad y a la unidad de su ejercicio, y por tanto su calificación será más baja.

2. ¿Cuál es la puntuación de las distintas operaciones?

Aparece claramente formulada en cada examen. La calificación acordada es de dos puntos tanto para el resumen como para la explicación de las nociones, y tres puntos para el tema y también para la contextualización, ésta última dividida a su vez en dos partes de 1,5 puntos cada una.

3. ¿Qué ocurre si se deja alguna operación sin responder?

Como hemos indicado en la contestación a la primera pregunta, el orden lógico de un ejercicio de comentario de texto es el que se propone, además, la puntuación máxima posible está dividida entre las cuatro operaciones, por lo que es muy recomendable no eludir ninguna.

No obstante, si un alumno no se encuentra en condiciones de realizar alguna de ellas, debe continuar en la siguiente, sin que por este hecho pueda ser penalizado.

4. ¿Es posible que en el examen salga un fragmento de un autor no incluido en el programa?

No, no es posible. Siempre saldrán dos fragmentos distintos de dos filósofos también distintos del programa, teniendo en cuenta las opciones en que se divide cada unidad temática (esta división de nuestro programa en dos opciones a elegir una por cada centro o profesor, puede conducir a pensar que hay parte del programa no estudiado), pero nunca de uno no incluido.

5. ¿En la pregunta de resumen pueden utilizarse frases completas del fragmento para responder?

No se debe hacer. El resumen no es un comentario del fragmento ni una mera reproducción, parcial o total. Lo aconsejable es redactarlo en estilo indirecto, localizando en primer lugar el tema o problema de que se trata e indicándolo de manera clara y precisa en una o dos frases; después hay que resumir las tesis básicas presentes en el trozo seleccionado, para lo que no es preciso seguir el mismo orden de ideas que en él aparecen, sino que el alumno debe sintetizarlas y redactarlas de un modo propio y en el orden que considere más apropiado; puede, eso sí, citar expresiones concretas del texto que tiene delante si le parecen especialmente significativas.

6. ¿Es necesario exponer por separado las dos partes que se señalan en la contextualización?

Sí, es importante que se separen ambas partes, dado que se califican por separado. Lo que no es obligatorio es abordar todos los marcos en los que es posible insertar el texto y el pensamiento del autor, por lo que el alumno puede desarrollar, en la primera parte de dicha operación, todo lo relativo a la obra y al pensamiento del autor, y, en la segunda parte, todo lo relacionado, bien con la historia de la filosofía y de la cultura, o bien con la sociedad y la cultura de la época en que el autor desarrolló su obra.

7. ¿Podemos exponer la vida y obra del autor en la contextualización?

Hay que intentar evitar un error detectado por los evaluadores a lo largo de estos años: entender la contextualización como mera exposición de la vida y obra del autor. Hay que eludir este enfoque, pues esta última operación del comentario de texto es más amplia y más rica, y va orientada a comprender y explicar mejor tanto el texto como el pensamiento mismo del autor. Por tanto, no deben utilizarse los datos biográficos y el catálogo de obras del autor de forma mecánica y memorística, sino que deben seleccionarse datos y obras que tienen que ver con el texto en cuestión, y que permiten insertarlo en el conjunto de su pensamiento, y entenderlo mejor al hacernos ver los conflictos, las preocupaciones o las intenciones del autor.

8. ¿Cómo deben escribirse o citarse las obras de los autores?

El alumno puede indicar los títulos de las obras (La República, La Ciudad de Dios, El discurso del método, etc.) bien subrayándolas, bien poniéndolas entre comillas; lógicamente la opción de cursivas, que es la que se recomienda en procesadores de texto electrónicos, no es posible ejecutarla en el examen escrito a mano, por lo que podemos elegir una de estas dos fórmulas.

Por supuesto siempre la primera letra debe ir en mayúscula.

9. ¿Se puede hacer referencia a otros autores en las distintas operaciones del comentario?

Efectivamente, se puede hacer. No es obligatorio, pero sí posible, y en muchos casos conveniente, hacer referencia a autores distintos de aquel al que pertenece el fragmento seleccionado, en distintas operaciones del comentario. Obviamente, no en el resumen, que debe ceñirse al fragmento seleccionado (a menos que éste contenga expresamente menciones a otros autores o posiciones), pero sí en cualquiera de las restantes operaciones: la de nociones, la temática y especialmente en la contextualización, sobre todo en la segunda parte de la misma.

10. ¿Cuál es la duración del examen?

El examen tiene una duración de 90 minutos, sin que sea posible una prórroga adicional. En ese tiempo el alumno tiene que realizar todas las operaciones del comentario; si falta alguna, perderá la puntuación que le corresponde.

11. ¿De cuántas hojas dispone el alumno para su examen?

El pliego de examen tiene tres hojas: dos se pueden utilizar para realizar las cuatro operaciones de que consta, la tercera se puede utilizar sólo como borrador, y en ningún caso será calificada.

12. ¿Se penalizarán las faltas de ortografía?

Según los criterios de evaluación vigentes, se penalizarán dichas faltas, de manera que cada falta grave detraerá 0,25 puntos de la calificación obtenida, pudiendo restar por acumulación de faltas hasta 1,5 puntos. Por ello es apropiado que el alumno repase el examen, advierta sus faltas y las corrija.

13. ¿Podemos hacer tachones en el examen?

Es recomendable que el examen esté bien escrito en letra clara y líneas debidamente delimitadas entre sí, separando adecuadamente los párrafos, bien con punto y seguido, bien con punto y aparte. Se debe evitar tanto el uso de mala letra o difícilmente legible, que además dificultará la buena corrección del examen, como el uso excesivo de tachones que puedan afearlo. De todas formas, si el alumno tiene que tachar alguna palabra o párrafo concreto por algún error advertido, no será penalizado.

B. Errores más frecuentes

Errores formales

1. No respetar el orden de las operaciones.

Que no se respete ese orden es un error relativamente frecuente (también una pregunta habitual de los alumnos en los días de las pruebas), por lo que conviene insistir desde los centros en que se respete dicho orden como ya se indica y se justifica en la respuesta a la pregunta 1 de la presente Guía.

2. Hacer el resumen al final.

Es la alteración del orden más frecuente: el alumno primero hace el resto de preguntas y se deja la del resumen para el final. Este error indica que el alumno se desentiende del texto y tiende a realizar las distintas operaciones de forma puramente memorística, relegando al último lugar la que no admite esa forma. Esto repercute en la calidad de su ejercicio, al desvirtuar el formato mismo del examen, que no es sino un comentario de texto guiado.

3. Mezclar operaciones de comentario de la opción A y la opción B.

Sólo se debe realizar un comentario de texto, de un fragmento y un autor de los que se proponen en el examen. En ningún caso se debe mezclar operaciones relativas a dos fragmentos de dos autores diferentes. Si tal cosa ocurriera se corregiría y calificaría uno de ellos, normalmente el primero.

4. No numerar las diferentes operaciones de que consta el examen.

No es en absoluto conveniente, ya que obliga al corrector a adivinar qué parte del comentario está corrigiendo, para poder así aplicarle la calificación que le corresponde. Se deben numerar las cuatro operaciones del 1 al 4, y mejor aún acompañar cada número con el título correspondiente, i.e., 1. Resumen, 2. Nociones, 3. Tema, 4. Contextualización.

5. Escribir parte del comentario en la hoja-borrador.

En la hoja que sirve como borrador se pueden hacer anotaciones, esquemas, etc., que ayuden al alumno a organizar las distintas operaciones del comentario; pero dicha hoja nunca será corregida ni tenida en cuenta para la calificación del examen, por lo que el comentario completo, con sus cuatro operaciones, se debe escribir en las otras dos hojas de que dispone el alumno.

6. Cometer faltas ortográficas, a veces numerosas, en palabras y expresiones.

Es relativamente frecuente encontrar ejercicios con faltas de ortografía, no solo las típicas confusiones entre b y v, h o no h, etc., sino a menudo carencia de tildes o poner tildes donde no corresponde. También hay errores sintácticos de concordancia entre sujetos y predicados, especialmente el predicado verbal. Lo recomendable es revisar los ejercicios antes de entregarlos y corregir las faltas que sea posible para evitar la penalización.

Errores de contenido

En el resumen:

7. Confundir el resumen con un listado de ideas generales del autor.

Se indica en la respuesta a la pregunta 5 del presente capítulo que constituye una práctica relativamente extendida la de tomar el resumen como un comentario o exposición de ideas generales del autor. Frente a ello cabe recordar que dicha operación consta a su vez de tres pasos: a) identificar el tema o problema planteado en el fragmento, b) recoger las tesis o ideas principales (no hay por qué recogerlas en el mismo orden en que aparecen), y c) indicar sus interrelaciones (además cabe matizar si el autor habla por sí mismo o mediante un portavoz, si considera una objeción o la responde, si argumenta o concluye, si expresa su propio pensamiento o ironiza. En la redacción del resumen), por lo que parece recomendable evitar el estilo directo y por el contrario hacer uso del estilo indirecto; es asimismo recomendable hacerla en tres párrafos, correspondientes a los tres pasos que hemos indicado.

8. No leer el fragmento propuesto en el examen y presentar un resumen del texto completo.

A veces, el alumno en su redacción del resumen presenta un extracto completo del texto en que se inserta el fragmento; por ejemplo, si es de Platón, no se centra en las líneas concretas que se le muestran en el examen, sino en todo el mito de la caverna. Lógicamente no cabe sino decir que lo correcto es presentar una síntesis del fragmento propuesto, siguiendo los tres pasos que hemos dicho en el apartado anterior.

9. Resúmenes muy escuetos, excesivamente breves.

En ocasiones, el alumno se limita a reducir a dos o tres las ideas básicas y formularlas en dos o tres líneas; en ese caso no se le debe penalizar, pero conviene que sepa que de este modo su resumen queda incompleto, por lo que debe completarlo con los otros dos pasos ya indicados, y que es conveniente que lo haga para conseguir la mejor nota posible.

10. No identificar el tema o problema del fragmento.

Es un error relativamente extendido y que debe ser corregido. El alumno ha de conocer que hay una puntuación concreta dispuesta para ese detalle del resumen y que, por lo tanto, si no lo especifica, renuncia a 0,5 puntos que puede obtener al respecto.

Para identificar adecuadamente el tema o problema, el alumno debe leer bien el fragmento y localizar el que corresponde a ese fragmento concreto, sin tener una respuesta ya preconcebida aplicable a cualquier fragmento.

En la explicación de las nociones:

11. Explicar una sola noción.

Conviene que el alumno esté atento para no dejar sin explicar alguna de las dos nociones y para no tomarlas por una sola; debe intentar localizarlas en el fragmento e indicar el significado de cada una.

12. No relacionar las dos nociones entre sí.

Lógicamente las dos nociones, que deben estar presentes en el fragmento, muestran algún tipo de relación entre sí (visible ya en el fragmento mismo), sea de correlación, contraposición, o cualquier otra relación. Es muy apropiado mostrar esa relación; a veces las dos confluyen en una común; así en Marx las nociones de trabajo y extrañamiento confluyen en la de trabajo enajenado.

13. Explicar las nociones sin tener en cuenta su uso en el fragmento.

La explicación debe alcanzar a cada una de las dos nociones propuestas, así como a la relación entre ellas; pero es conveniente que dicha explicación tenga muy en cuenta, en primer lugar, el uso que de ellas se hace en el fragmento, para pasar después, si se cree conveniente, a relacionarlo con el significado más general que puedan tener esas nociones en la obra del autor o de otros autores.

14. No distinguir entre nociones y tema.

En la presentación del temario de nociones y temas, las primeras han de ser referidas especialmente a su uso en el fragmento, mientras que los temas no están limitados al texto, sino que de forma más general, se extienden a todo el pensamiento del autor. A veces hay nociones que podrían ser en sí mismas temas (por ejemplo metafísica y ciencia en Kant), pero el hecho de que en el programa aparezcan como nociones indica que sólo es obligatorio explicarlas en relación con el texto, y no es obligado presentar un catálogo completo de los posibles significados de esas nociones en toda la obra del autor.

En el tema:

15. Desarrollar el tema hablando vagamente de la filosofía del autor.

No es adecuado hacerlo así, el alumno debe centrarse en el tema concreto que se le pide, mostrar que conoce con precisión dicho tema y que advierte de qué manera está presente en el texto. Una vez hecho esto, nada impide que se pueda mostrar la relación de dicho tema con otros aspectos del pensamiento del autor.

16. Desarrollo del tema con olvido total del fragmento y de las nociones.

No es conveniente que el alumno, al desarrollar el tema, deje de lado por completo el resumen que acaba de hacer y las nociones que ha terminado de explicar. Normalmente éstas últimas, así como el texto resumido, presentan alguna relación directa o indirecta con el tema que se le propone; por tanto, al redactarlo, puede muy bien considerar de nuevo o ampliar algunas de las cosas previamente expuestas. Si lo hace así, preservará la unidad del comentario.

En la contextualización:

17. Reducirla a vida y obra, de extensión excesiva y de manera mecánica.

Véase la respuesta a la pregunta número 7.

18. Ningún nexo de unión entre el contexto, la explicación de nociones y el tema.

No es obligatorio pero sí recomendable, y no cuesta mucho, que las dos partes de la contextualización muestren alguna conexión con las nociones y con el tema, de modo que al hablar ahora, de forma más general, del pensamiento y la obra del autor, de su época o de su influencia histórica, se consiga una comprensión más amplia de las nociones que previamente se habrá explicado o del tema expuesto. Se consigue así mantener la unidad del comentario

19. Mezclar indiscriminadamente las dos partes del contexto.

No es adecuado mezclar indiscriminadamente las dos preguntas, que se refieren cada una a partes bien diferenciadas de los posibles marcos en que es posible insertar bien la obra a que pertenece el fragmento seleccionado (en la primera parte), bien el pensamiento del autor. No obstante, lo que sí puede ocurrir es que el alumno tenga en cuenta una contextualización que combine aspectos de diversos marcos en la búsqueda de una explicación lo más coherente posible, lo que debe ser positivamente valorado.

C. Sugerencias

1. Redacción clara y limpia.

Siempre es un elemento positivo de un ejercicio que se muestre una redacción clara y limpia, bien escrita, con letra legible, distinguiendo párrafos entre sí y cuestiones entre sí.

2. Conocer previamente el programa de la asignatura, el tipo de examen y los criterios de evaluación.

Es muy aconsejable que el alumno que se presente a las pruebas tenga un buen conocimiento del programa con que va a ser examinado, de los temas de que se compone, los enunciados de los mismos, el formato de examen y los criterios con que se evaluará su ejercicio.

3. Entender concretamente el tipo de examen de comentario de texto con diferentes operaciones.

Como ampliación de lo anterior, es muy importante que el alumno conozca (y practique durante el curso) el tipo de examen vigente en esta asignatura de Historia de la filosofía, sus características fundamentales, las operaciones principales de que consta y los pasos que habrá de seguir en cada una. Esta práctica enriquecerá su formación a lo largo del curso y le ayudará a familiarizarse con el formato de examen, lo que potenciará las posibilidades de un buen resultado.

4. Conocer previamente el formato de papel en que se responderá el examen.

A veces, en las pruebas de acceso, el alumno pregunta por la extensión del papel de examen y cómo y dónde puede escribir en el mismo, por ello conviene que conozca previamente el formato aprobado, que prevé un pliego de tres hojas en las dos primeras debe escribir todo el comentario de texto, pues son propiamente las hojas de examen, que serán luego corregidas y calificadas, mientras que la tercera se debe utilizar sólo como borrador, que en ningún caso influirá en la calificación.

5. Importancia de la comprensión del texto seleccionado.

Es muy importante que el alumno practique durante el curso la metodología de lectura y comprensión de fragmentos de obras filosóficas, de manera que se plantee el examen como un ejercicio de comentario de texto guiado. Una buena comprensión de los textos facilitará un buen resultado.

6. La preparación de la prueba de acceso como repaso del temario completo que aporta una visión de conjunto.

Se debe combatir cierta tendencia a una comprensión separada de los textos, nociones, temas y contextos de los diversos autores del programa, los cuales, ciertamente, no se siguen uno a otro de forma inmediata en la cronología histórica; sin embargo, en su pensamiento, se remiten uno a otro y dialogan entre sí a lo largo de las cuatro grandes épocas estudiadas: la edad clásica antigua de Grecia, la edad media, la filosofía moderna y la contemporánea.

7. Usar la hoja del borrador para hacer esquemas que permitan preparar bien el resumen del fragmento propuesto, la explicación de las nociones y el desarrollo del tema y de la contextualización.

Seguramente no será una pérdida de tiempo si el alumno antes de hacer uso de las hojas de examen para redactar su ejercicio, dedicar algunos minutos a sintetizar las ideas del fragmento seleccionado, considerar el orden de las mismas y el tema que en ellas se plantea, a partir de allí, hacer algunas anotaciones que le permitan luego estructurar bien cada parte del ejercicio y no pasar por alto nada que sea importante en el transcurso de su redacción.

Para Kant

6 jun

Metafísica y ciencia.
El problema al que quiere responder Kant, como se lee en nuestro texto, es algo asi: ¿Como es posible la ciencia? Y ¿es posible la metafísica como ciencia? Dicho de modo mas general: ¿Como funciona el conocimiento humano? Para Kant era algo evidente que los seres humanos tienen una pulsión por conocer, y más concretamente por hacerse preguntas metafísicas. Esta necesidad es consustancial al ser humano, y, como dice el texto, seguiría existiendo aunque la ciencia se extinguiera. Pero la cuestión es si estamos capacitados para satisfacerla. Sería muy trágico que los seres humanos tuviesen la pulsión de hacerse preguntas que no pueden responder.
Kant parte de la idea de ciencia que viene de Newton; un conocimiento verdadero, universal y necesario. Pero la historia de la filosofía ha demostrado que, al menos hasta ahora, este conocimiento esta lejos de darse, pues los metafísicos discuten y discuten sin llegar a ninguna conclusión cierta. (Ese es el “andar a tientas al que se refiere el texto”)
Kant había leido a Hume. Segun él mismo dice, Hume le sacó de su “sueño dogmático”, es decir, de un racionalismo muy parecido al de Descartes y Leibniz. La idea que tenia Hume es que todo conocimiento depende de la experiencia, de modo que no tenemos posibilidad de conocer aquello de lo que no tenemos experiencia. Todos los objetos de la metafísica, (el ser, el mundo, el yo, dios… ) son para Hume y el resto de los empiristas meras palabras. Segun Hume, no solo no tenemos conocimientos metafisicos, sino que tampoco tenemos conocimientos universales y necesarios.
Pero Kant no solo había leído a Hume,;también había leído a Newton, cuya teoria demostraba que la ciencia natural es posible. Newton había mostrado que se podía hacer física y que las verdades de esta ciencia eran universales y necesarias. En la terminología de Kant, los conocimientos de la ciencia son a priori, esto es, independientes de la experiencia. Pero eso era lo que Hume prohibía En esta situación uno de los dos, Hume o Newton, debe estar equivocado. A Kant, desde luego, le parecía que Newton no lo estaba, así que se puso a corregir a Hume.
Si la experiencia no nos da nada universal y necesario (como advierte Hume) ¿De dónde viene la universalidad y necesidad de la ciencia? Aqui es donde Kant da su famoso “giro copernicano”. Copérnico había entendido que no era posible explicar los movimientos astronómicos partiendo de la idea de que la Tierra estaba en el centro del universo, pero que todo encajaba si se consideraba que era el sol el que ocupaba ese lugar, y era la Tierra la que giraba alrededor de él. Del mismo modo Kant entiende que no es posible explicar la universalidad y necesidad del conocimiento científico (dicho con su terminología, su carácter a priori), si se espera que esa necesidad y universalidad provenga de los objetos del conocimiento. Pero es posible explicar la necesidad y universalidad si se entiende que esos son condiciones subjetivas, aportadas por la razón.

Experiencia y conocimiento a priori.

Kant entiende por experiencia algo ligeramente diferente a lo que entiende Hume. Para Hume la experiencia viene dada por los sentidos, lo que podriamos llamar “intuiciones sensibles”. Para Kant, en cambio, la experiencia es una construcción del sujeto a partir de estas intuiciones sensibles, pero que no se limita a ellas. Tenemos experiencias no solamente cuando captamos sonidos, colores, etc, sino cuando integramos estas intuiciones en un concepto y formamos juicios acerca de las cosas.
En definitiva, para tener experiencia necesitamos darle forma a nuestras intuiciones mediante lo que Kant llama formas a priori. Este término, a priori, significa en Kant “Anterior a la experiencia”
Kant encuentra dos tipos de formas a priori del conocimiento; a las primeras las llama formas a priori de la percepción, y son el espacio y el tiempo. A las segundas las llama formas a priori del entendimiento y las llama categorias.

Respecto a lo primero, lo que quiere decir Kant es que no podemos concebir objetos fuera del espacio o el tiempo. Podemos, por ejemplo, imaginar cisnes negros o cisnes blancos y si queremos saber si el cisne es negro o blanco tenemos que verlo en la experiencia ; y esto quiere decir que la condicion de blanco o negro del cisne es a posteriori. Pero no podemos concebir el cisne fuera del espacio, o del tiempo. Eso es de todo punto inimaginable, y para Kant demuestra que el espacio y el tiempo son formas a priori.
A las otras formas a priori del conocimiento humano Kant las llamo categorias. La palabra categoria tiene una larga tradición filosófica. Es una especie de respuesta a la pregunta: ¿Que clases de cosas existen. Kant hace un planteamiento un poco diferente del tema. Hay que decir que él, que es muy riguroso, no responde a la pregunta ¿Que clases de cosas existen?sino a la pregunta ¿Que clases de juicios podemos hacer sobre el mundo? La palabra juicio quiere decir algo asi como “afirmacion sobre algo que hace alguien”.

Gracias al espacio, el tiempo y las categorías nosotros podemos tener experiencia. Pero aparte de este conocimiento nosotros tenemos otro tipo de conocimiento, un conocimiento que Kant denomina a priori y que se basa en el estudio del espacio y el tiempo y las categorías. Kant demuestra que las aritmética (que se basa en la sucesión temporal) la geometría (que se basa en el espacio) y la física (que se basa en las categorías de sustancia, causa y reciprocidad) son conocimientos a priori, puesto que aquello en lo que se basan también lo es.

Temas:
- Teoría del conocimiento.
Para Kant una de las tres preguntas fundamentales a las que quiere responder el ser humano es ¿Que puedo conocer? Kant se va a encontrar este problema en el estado en el que lo habían dejado los racionalistas y los empiristas. Para los primeros, había un conocimiento absolutamente independiente de la experiencia, de modo que, como se ve en Descartes, la razón humana puede descubrir una verdad tras otra solo basándose en si misma. Para los empiristas, en cambio, todo el conocimiento empieza y acaba en la experiencia, de modo que de aquello de lo que carecemos de experiencia carecemos por completo de conocimiento.
Kant media en esta disputa estableciendo un nuevo papel para el sujeto humano. Es verdad, según el, que todo conocimiento empieza en la experiencia, pero no todo el conocimiento humano es solamente experiencia. Si asi fuese, el conocimiento humano no podría alcanzar nunca necesidad y universalidad, dado que la experiencia es contingente y particular. La ciencia de Newton demuestra con hechos que tal necesidad y universalidad puede darse.
Para entender esto hay que volver a explicar el Giro Copernicano de Kant. Copérnico habia entendido que no era posible explicar los movimientos astronómicos partiendo de la idea de que la Tierra estaba en el centro del universo, pero que todo encajaba si se consideraba que era el sol el que ocupaba ese lugar, y era la Tierra la que giraba alrededor de él. Del mismo modo Kant entiende que no es posible explicar la universalidad y necesidad del conocimiento científico (dicho con su terminología, su carácter a priori), si se espera que esa necesidad y universalidad provenga de los objetos del conocimiento. Pero es posible explicar la necesidad y universalidad si se entiende que esos son condiciones subjetivas, aportadas por la razón.
Para Kant, en síntesis, la idea principal es que la experiencia humana del mundo es ya una elaboración a partir de datos brutos. La idea es que el mundo nos aporta un material y nosotros le damos una forma, y a partir de eso tenemos una experiencia. El sujeto en Kant tiene un papel activo a la hora de conocer, y no es, como pensaba Hume, un mero recipiente de experiencias.
Dado que el conocimiento es una construcción entre datos brutos y formas, uno se podría preguntar; ¿y qué hay en el mundo realmente? Kant dice que esta pregunta no la podemos responder. No podemos saber que hay en el mundo (a eso Kant lo llama noúmeno) sino solo como el mundo aparece para nosotros (a eso Kant lo llama fenómeno) El mundo noúmenico es un enigma para el ser humano. En este sentido Kant sigue siendo empirista, puesto que afirma que no hay conocimiento mas allá de lo que nos otorga la experiencia.

- Crítica de la metafísica tradicional.
Durante siglos, hasta Kant, la metafísica ha tenido la pretensión de ser un conocimiento trans-empirico, es decir, un conocimiento que nos muestra cosas mas allá de la experiencia (como Dios o el alma). Esto es lo que criticaba Hume, para quien toda la metafísica no era más que palabrería.
Para Kant , que en este punto está de acuerdo con Hume, la metafísica no puede ser un conocimiento que vaya mas allá de la experiencia, puesto que el conocimiento humano no puede aplicarse a aquello de lo que se carece de experiencia. Pero la reflexión metafísica si tiene sentido puesto que, aunque todo conocimiento comienza en la experiencia, no todo conocimiento es solo experiencia.
Para Kant el valor de la metafísica no es el de ser un conocimiento trans-empirico, sino un conocimiento transcendental, entendiéndose esta palabra como; aquello que hace posible la experiencia, sin ser experiencia en si mismo. Vamos a explicar mas pormenorizadamente todo esto.
A partir de su esta teoría del conocimiento, Kant procederá a responder a la pregunta que se planteaba en el prologo de la Critica. ¿Es posible la metafísica como ciencia? ¿Es posible un conocimiento metafísico?
Para Kant la respuesta es que no. La metafísica se ocupa de objetos, como Dios, el Yo o el Mundo, de los que no tenemos experiencia sensible. Y a los objetos de los que no tenemos experiencia no es legitimo aplicarles las categorías. No podemos decir con propiedad “El mundo es esto” o “Dios es esto” o “El Yo es esto”, del mismo modo que lo decimos de los objetos de la experiencia.
Cuando la razón intenta inferir ideas a partir de objetos como el Yo, Dios o el Mundo, comete errores lógicos. Kant llama a estos errores lógicos antinomias. Un ejemplo es la idea de si el mundo es creado o es eterno, ante la cual la razón resbala sin saber tomar partido por una u otra opción, puesto que las dos tienen dificultades. Esto para Kant obedece a que aplicamos una categoría, la de sustancia , a algo que no es objeto de la experiencia de nadie (el Universo). Un error parecido es lo que sucede, según Kant, en el argumento ontológico..
Kant es categórico a la hora de decir que es imposible el conocimiento metafísico de manera científica. Pero al mismo tiempo, él afirma que la tendencia metafísica es universal en el ser humano. Para eso distingue entre Ciencia y Razón. Según él la Razón humana tiene la tendencia natural de abandonar sus limites y tratar de especular sobre Dios, el Mundo, la Libertad, el alma, la muerte, el amor, la voluntad… Los seres humanos se abandonan a la ilusión de poder establecer conocimientos sobre esos temas, (de los que no tenemos experiencia) porque la razón humana es imaginativa, y no ve sus límites. Pero la metafísica es una ilusión. Y la prueba es que cuando nos ponemos a pensar en estas cosas la razón humana cae en eso que Kant llama antinomias y paralogismos, que son contradicciones de las que no podemos salir.
Entonces, si no se puede hacer metafísica como ciencia, ¿Para que hacemos metafísica? Para dar respuesta a esta pregunta hay que empezar distinguiendo entre conocimiento científico y practico. Kant dice que las tres preguntas fundamentales del hombre son
Que puedo conocer.
Que debo hacer.
Que me cabe esperar.
En la Critica de la Razón Pura Kant dictamina, como ya se ha dicho, que no puedo conocer objetos metafísicos. Entonces, ¿Para qué sirve la metafísica? Pues sirve, y mucho para otro tipo de conocimiento, el conocimiento moral, ese que responde a la pregunta de ¿Que debo hacer? Para responder a esta pregunta las reflexiones sobre el Yo, el Alma, el Mundo, la voluntad o la libertad no solo son recomendables, sino absolutamente necesarias. Para Kant si Dios, el alma o la libertad no existen, la moral no tiene ningún sentido. De modo que el nuevo territorio de la metafísica será lo que Kant llama Razón Práctica, que no es otra cosa que la Ética.

CONTEXTUALIZACION
Kant nació en Konigsberg en 1724 y murio en la misma ciudad en 1804. Está considerado como uno de los pensadores más influyentes de la era moderna y de la filosofía universal.
En la Critica a la Razón Pura, que es el libro al que pertenece el texto, Kant pretende hacer un analisis del conocimiento humano, sus limites y sus condiciones. Con esta obra se inaugura el Periodo Critico de Kant, que incluye las obras por las que ha pasado a la historia de la filosofia, como La Critica de la Razón Practica o la Critica del Juicio.
Kant comenzó en la filosofia siendo un racionalista al estilo de Descartes, influido por su maestro Wolff. Fue la lectura de Hume la que le hizo salir de su “sueño dogmatico” y replantearse todo su pensamiento, como anteriormente se ha expuesto. Con estos libros del periodo critico se hizo un hueco eterno en la historia de la filosofía.
Dado que la teoría del conocimiento de Kant se ha expuesto en las preguntas anteriores, expondré ahora algo de su reflexión ética, campo en el que tambien ha sido considerado uno de los pensadores mas influyentes.
De entrada hay que decir que la ética de Kant es bastante distinta al resto. La etica de Kant es formal, mientras que las demás, (por ejemplo la ética utilitarista, o la de Aristoteles, o el cristianismo) son eticas materiales. ¿Que quiere decir esto? Por decirlo de manera simple, lo mas común es que cuando la gente piensa en temas de moral la pregunta basica es; ¿que conviene hacer? (En el sentido de que es lo que me va a hacer mas feliz, o que es lo mas util para todos, o que es lo que me va a llevar al cielo… ) Pero para Kant la pregunta fundamental de la etica no es esa, sino; ¿que debo hacer?
Esto se entiende si se piensa en que a veces no es lo mismo hacer lo conveniente que hacer lo correcto, como en el caso de la mentira piadosa o la tortura. En estos casos Kant aboga por lo correcto. Segun el en todas estas acciones hay que cumplir con el deber
Kant es muy riguroso al respecto, (tal vez excesivamente riguroso), pero su posición no está falta de razones. Una de ellas es que a menudo justificamos una acción moral incorrecta amparandonos en las supuestas buenas consecuencias de esa acción En verdad nunca sabemos las consecuencias finales de una acción, y por eso resulta complicado fiar la bondad o maldad de una acción en sus consecuencias. A menudo una acción bienintencionada es nefasta, o al revés. Para Kant lo que justifica una acción moral es su adecuación al deber, nunca sus consecuencias.
Merece la pena también reflexionar sobre lo siguiente; a menudo actuamos de un modo con los demás que no toleraríamos con nosotros mismos.?Para Kant hay que ser consecuente y tratar a los demás como nos gustaria que nos tratasen. Dicho con sus palabras, hay que tratar al resto de las personas como si fuesen un fin en si mismo, y no como un medio. Eso es lo que significa la palabra respeto; comprender de verdad que las otras personas son como tú, y tratarles en consecuencia.
Por esto, la piedra de toque de la moralidad kantiana es lo que Kant llama el imperativo categórico. Esto es una respuesta a la pregunta ¿que es el deber? ¿que debo hacer? Kant no da una respuesta concreta a esto, pero si da una especie de prueba formal de a que se tiene que adecuar nuestra acción moral.
Hay dos formulaciones del imperativo categorico. Una dice algo así; Actua de tal modo que el principio de tu acción pueda ser universalizable. Otra formulación del imperativo categórico, relacionada con la anterior, dice algo como esto; Actua de tal modo que en tu acción siempre consideres a los demas, y a ti mismo, como fines en si, y no como medios

El pensamiento de Kant y su epoca.
Kant es uno de los principales filósofos de la Ilustración. El propio Kant dio una definición estupenda de esta época historica cuando escribio; La Ilustración es la salida del hombre de su autoculpable minoria de edad. La idea que tiene Kant es que hasta entonces los seres humanos han sido como niños que han rechazado pensar por si mismos llevados por el miedo, la pereza o la tradición. En cambio el lema de la Ilustracion es Sapere Aude! (Atrevete a saber) lo que significa que es llegado el momento en que los hombres piensen por si mismos, sometiendo a crítica lo que anteriormente aceptaban irreflexivamente.
Como periodo filosófico, la Ilustración tiene algunas caracteristicas; confianza en la razón humana, como instrumento para solucionar los problemas. Fe en el progreso, con la idea optimista de que el futuro del ser humano puede ser mejor si persevera en el camino de la razón. Importancia de la educación, en tanto en cuanto solo desarrollando las capacidades naturales del hombre se puede conseguir una sociedad mejor.
La Ilustración fue un movimiento que se desarrollo en Inglaterra, Francia y Alemania (escasamente en España) Los Ilustrados franceses hicieron lo posible por desarrollarla acometiendo proyectos como la Enciclopedia, que pretendia ser un compendio de todo el saber humano. Su desarrollo fue progresivo, hasta que acabo en eventos historicos del mayor calado, como la Revolución Francesa, la indepencia de EE.UU y la declaración de los derechos del hombre. Todos estos sucesos no hubieran sido posibles sin este movimiento.
El propio Kant, como buen ilustrado, sometió a crítica el legado de la filosofía anterior. Como se ha explicado anteriormente, su filosofía se puede entender en buena parte como un intento de superación del empirismo y el racionalismo. La influencia de Kant fue enorme, tanto en teoría del conocimiento como en ética y política. Las filosofías de Hegel, en el siglo XIX, y de Nietzsche, son en buena medida intentos de refutar a Kant desde distintos puntos de vista. Aun hoy en dia sus obras siguen teniendo actualidad, como corresponde a uno de los mas grandes pensadores de la historia.

El liberalismo.

3 jun

Hola.

Vamos a dedicar las siguientes entradas a hacer un pequeño resumen de algunas ideologías políticas.

LIBERALISMO. 

El liberalismo es una ideología política nacida en Inglaterra en el siglo XVII. Los liberales de entonces (y los de ahora) defendían la conexión entre libertad y propiedad privada, el gobierno representativo y la tolerancia religiosa.

Para entender que es el liberalismo en política creo que sirve bastante la metáfora del deporte. Para los liberales, la sociedad es fundamentelmente una competición donde la gente lucha por determinados bienes (dinero, poder, prestigio, trabajo…) En una competición asi es normal y justo que unos ganen y otros pierdan, dependiendo de su suerte, su talento o su trabajo. El Estado, como organización política,  solo debe ocuparse de que la competicíón sea lo mas limpia posible.

(Una pregunta, para tratar en clase: ¿Que condiciones debe tener una competición para que sea justa?)

Algunas características del liberalismo son;

- Los liberales insisten en la defensa del individuo, frente a las exigencias de la sociedad de la que forma parte. Según ellos, siempre hay que respetar los derechos y las libertades individuales de las personas, que no deben sacrificarse al bien del colectivo.

Creo que esta posición se puede entender si reflexionáis sobre algunas cuestiones. Por ejemplo: ¿Que pensáis de la politica china de penalizar a la gente que tiene mas de un hijo? ¿Que pensáis de la norma que obliga a ponerse el cinturón de seguridad? ¿Que pensáis de las leyes contra la venta libre de drogas? ¿Que os parece que en Estados Unidos se pueda comprar un arma en el supermercado, y que se puede llevar tranquilamente por la calle? ¿Que pensáis de la obligación de pagar impuestos?

-Los liberales, como su propio nombre indica, insisten en el valor de la libertad. Para ellos la libertad es el valor político principal. En respuesta a todas las cuestiones anteriores, para un liberal una sociedad bien ordenada es la que impone menos obligaciones para sus ciudadanos, y la que permite mas elecciones personales. El único limite de la libertad, por supuesto, será la libertad de los demás.

-Los liberales también valoran la igualdad, pero entendida como igualdad de oportunidades. Para los liberales la vida social es una competición en la que todos tienen derecho a participar en condiciones de igualdad, pero no resulta justo ni realista esperar que todos prosperen por igual. Para los liberales es normal (y finalmente es beneficioso para todos) que la gente tenga mas éxito, poder o dinero en función de sus talentos o de su esfuerzo.

-En consonancia con lo dicho, los liberales defienden una forma de estado basada en el pluralismo político, la separación de poderes, el gobierno de la ley, y los derechos liberales.

En el liberalismo subyace la idea de que hay que dejar a los individuos libertad para que puedan hacer lo mejor para si mismos. Si hacemos asi eso redundara en beneficio del  colectivo. Si un empresario como Steve Jobs por ejemplo, quiere ganar dinero, puede hacer productos para venderlos. En principio lo hace solo por interés personal (el dinero, el prestigio, su propia satisfacción o lo que sea) pero el resultado también es bueno para el colectivo, porque la gente que trabaja para él o la gente que compra sus productos también saca un beneficio.

Esta idea de que cuando la gente busca su propio interés hay un beneficio para todos se conoce como la teoria de la Mano Invisible, y la difundió un economista del siglo XVIII que se llamaba Adam Smith. La mano invisible, como explica este video,  explica por que hay pan en la panaderia.

http://www.salaimartin.com/randomthoughts/video-blog-e-konomia/item/553

Aqui Verónica os explica por qué desde la perspectiva liberal hay que recortar el poder del estado.

Si recordáis la entrada anterior acerca del dilema del prisionero, vimos un video en el que John Nash afirmaba que Adam Smith se equivocaba. El dilema del prisionero es un ejemplo de como, a veces, el mejor resultado desde el punto de vista egoísta es el peor resultado para todos. Esta cuestión de la vida social es muy discutida actualmente, dado que parece que hay ejemplos de como el individualismo liberal ha generado problemas. Por ejemplo en la crisis bancaria actual parece que los intereses de mucha gente (los bancos y sus directivos, los inversores, los políticos  la gente de la calle…) han generado una situación en la que todo el mundo parecía ganar, pero en la que al final todos pierden.

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Teorías del contrato social.

21 may

Uno de los problemas fundamentales de la política es explicar el origen y la legitimación de los estados. ¿Por que, y cómo, surgen los estados tal y como los conocemos? ¿Porque tenemos la obligación de obedecer las leyes?

En todo caso el planteamiento de estas cuestiones es bastante moderno. Hay que advertir que para la mayoría de la gente, durante la mayoría del tiempo, la obediencia política ha sido una cuestión que se ha aceptado sin crítica. La gente no se plantea porque hay que obedecer a quien manda. Lo obedece y ya esta. La tradición o la religión vienen a justificar el estado de las cosas, diciendo que el gobernante lo es por decisión divina o por una tradición que se hunde en el principio de los tiempos. La mayoría de la gente (aun todavia) piensa que estas cuestiones de política no les incumben.

En la modernidad empiezan a aparecer teóricos que intentan dar una respuesta racional a estas cuestiones. Así surgen las teorías del contrato. Vamos a estudiar dos teorías del contrato clásica; la de Hobbes y la de Rousseau.

Hobbes desarrolla su teoría del contrato en un contexto de guerra civil en Inglaterra entre monarquicos (partidarios del poder absoluto del rey) y parlamentaristas (partidarios del poder compartido) En esta situación escribe su obra principal, Leviatan. (En la Biblia, Leviatan es un monstruo marino)

La teoria política de Hobbes parte de la idea de que la naturaleza humana esta dominada por el instinto de conservación, el miedo y toda clase de motivaciones egoístas. Eso hace que al principio de la humanidad (en el estado de naturaleza) haya algo parecido a una guerra de todos contra todos, donde las cosas que puedes conseguir mediante la fuerza tampoco pueden ser enteramente disfrutadas, pues continua el peligro de que alguien te lo quite. El asunto es que aunque algunas personas sean algo mas fuertes o mas decididas que las demás, nadie es tan superior como para no tener miedo de sus semejantes. En este estado de Naturaleza la vida, dice Hobbes es “solitaria, pobre, brutal y breve”.

Si quereis haceros una idea de algo parecido a lo que describe Hobbes podeis pensar en una serie como Walking Dead. En esta serie la desaparición del estado conlleva que la gente se vea abocada a luchar individualmente por su supervivencia.

No todo el estado de Naturaleza esta en el cine, lamentablemente. Hay paises donde la ausencia de una estructura politica hace que la gente se vea abocada a una situación de lucha de todos contra todos, como por ejemplo en Somalia.

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http://elpais.com/diario/2007/01/19/internacional/1169161208_850215.html

Para Hobbes este estado de anarquía es la peor de las situaciones. Para abolirlo, los hombres llevan a cabo un pacto o contrato en el que deciden establecer una autoridad que decida en sus disputas. Esta autoridad debe estar investida de un poder irresistible para que nadie pueda oponerse a ella y pueda acabar con la anarquía  A este engendro político Hobbes le llamó Leviatán, inspirándose en el nombre de un monstruo marino que aparece en la Biblia.

Es importante entender que para Hobbes es mejor que haya un soberano que mande, aunque sea mal, a que nadie gobierne. Esto hace que Hobbes sea el pensador de cabecera para cierto pensamiento conservador que prefiere la injusticia al desorden, y que sospechan de todos los cambios sociales.  Y todo este pensamiento político esta fundamentado en una visión de la naturaleza humana negativa, que piensa que los hombres son naturalmente enemigos, que sus relaciones solo se basan en el interés, y que la tentación de saltarse la ley es eterna. Dicho con palabras del propio Hobbes “el hombre es un lobo para el hombre”

Una visión muy diferente de la de Hobbes es la del filosofo ilustrado francés Jean Jacques Rousseau. Si para Hobbes el hombre es malo por naturaleza y la autoridad social es lo único que lo civiliza, para Rousseau es al revés; el ser humano es naturalmente bueno, pero la sociedad lo pervierte.

Rousseau estaba inspirado en una idea de su época, el mito del Buen Salvaje. En la ilustración algunos autores empezaron a oponerse a la idea de que los nativos de Africa u Oceania eran poco mas que bestias y empezaron a defender, por el contrario, que su vida era mucho menos artificiosa y mas autentica y mas moral en definitiva mas feliz que la de los europeos. Para los defensores del mito del buen salvaje esto

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es mucho mejor que esto.

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Rousseau piensa que en la antiguedad los seres humanos vivian en un estado feliz, compartiendo las tareas y los beneficios, en una situación natural parecida a la los buenos salvajes. Pero llegó un momento en el que aparecieron todos los problemas. Y ese momento se dió en cuanto alguien dijo de algo; “esto es mio”. Para Rousseau la propiedad privada es la raiz de todos los males, puesto que a partir del momento en el que se acepta nace la desigualdad entre los hombres, las injusticias, las envidias y los crímenes.

Las sociedades modernas, piensa Rousseau, son mas productivas que las arcaicas, pero al precio de generar todo tipo de necesidades y obligaciones artificiosas en los hombres, de modo que nuestra vida no es verdaderamente mas feliz que la de los salvajes, sino menos.

Rousseau fue uno de los mas importantes defensores del comunitarismo. Para él la solución a los problemas de la humanidad consiste en desandar el camino recorrido y volver a un estado igualitario en el que sea abolida la propiedad privada. Para eso es necesario un nuevo Contrato Social que obligue a los hombres a trabajar en la defensa del Bien Común. Aquellos que se nieguen a hacerlo (por el egoismo particular en el que hemos sido criados)  serán obligados en su propio beneficio.

Rousseau se da cuenta de un problema importante en todas las comunidades humanas como es la tensión entre el interes general y el interés particular. A menudo nos damos cuenta de que mi interés particular va contra el interes general. Puedo, por ejemplo, pensar que me favorece saltarme una cola o dejar de pagar impuestos o lo que sea que me convenga. El problema es que también entendemos que sin colas y sin impuestos la vida siempre será mucho peor, claro. Asi que lo que interesa es que todo el mundo pague impuestos y haga colas… menos yo.

La experiencia de que hay gente que se aprovecha de las normas sociales sin participar de ellas es, sin embargo, absolutamente desintegradora. Nadie se ve obligado a seguir normas sociales cuando ve que determinadas personas gozan de privilegios, y no hay mas que observar con atención para darse cuenta de que no importa cuanta gente pague impuestos o haga colas, bastan unos pocos que no lo hagan para que se forme el caos. Para Rousseau el fundamento de la vida social es la igualdad. Por eso el Contrato Social debe obligar a todo el mundo a someterse a la voluntad general, que es lo mejor para todos.

 

Las utopías

19 may

Una utopia, es, etimologicamente, un lugar que no existe. Las utopias son relatos que describen sociedades imaginarias, habitualmente radicadas en el futuro, o, en ocasiones, en un lugar lejano (como una isla u otro planeta). El genero utópico ha dado grandes obras en la literatura o en el cine de ciencia ficción. A nosotros nos interesa la utopía en tanto en cuanto tiene relación con la filosofía: las utopías nos permiten reflexionar filosoficamente acerca de como debería ser una sociedad perfecta (utopias positivas) o como nos encaminamos hacia una sociedad que no debe darse (utopias negativas)

Aparte de La Republica de Platón, (que ya estudiaremos en clase) hay otras utopias famosas en la historia de la literatura.

Estuvimos hablando en clase de Un Mundo Feliz. En esta novela de Aldous Huxley los seres humanos han conseguido controlar el mecanismo de la reproducción, que ya no es vivipara, sino fabril. Los bebes se hacen en factorias y se dividen en cuatro tipos (alpha, betta, gamma, epsilon) Con eso se consigue la división del trabajo social y la ausencia de conflictos. En esta sociedad no hay pobreza, guerras ni desigualdad, y todo el mundo es feliz. Tampoco hay familias, arte, religión, ni diferencias culturales. Cuando se sienten un poco mal, consumen una dosis de una droga sin efectos secundarios, el soma.

Otra utopia famosa es 1984. En esta novela de George Orwell la humanidad esta bajo el control de tres superpotencias en guerra entre si. Lo que caracteriza a la sociedad de 1984 es que el gobierno (que funciona mediante un modelo de partido unico) controla a la población mediante la videovigilancia y la propaganda. En esta estado las tecnicas de manipulación de la verdad y de lavado de cerebro estan refinadas. Si aun asi se encuentran con algun caso de rebeldia y libre pensamiento, los disidentes son torturados y reprimidos.

 

Es obvio que Orwell pretendia denunciar a los regimenes totalitarios como el nazismo o el comunismo. Imagino un mundo donde no hubiese democracia y los derechos individuales, (como el derecho a la intimidad o a la libre expresión) se cancelaran en nombre del bien común.

Aunque parezca increible, hay paises en el mundo donde se vive una situación parecida a la que describió Orwell en su libro. Aquí os dejo un enlace a un documental sobre Corea del Norte que hizo el reportero español Jon Sistiaga. Es muy interesante; en nuestro mundo globalizado parece increíble que aún existan países así, donde la gente no tiene ninguna información de como es el resto del mundo. Os dejo la primera parte, pero podeis encontrarlo todo en Youtube

Aqui os dejo la parodia que los de Muchachada Nui hicieron del Querido Lider.

Ortega y la masa.

6 may

Uno de los fenómenos que han caracterizado la vida social del siglo XX ha sido el surgimiento de las masas.  El concepto de Masa ( Entendida como una agrupación humana con los rasgos de pérdida de control racional, mayor sugestionabilidad, contagio emocional, imitación, sentimiento de omnipotencia y anonimato) es algo radicalmente nuevo. Si lo pensáis, hace unos siglos era extrañisimo asistir al espectáculo de mil personas juntas. Ahora ocurre al revés; con el surgimiento de las ciudades y el desarrollo de los medios de comunicación de masas, ahora lo extraño es la soledad.

Las masas han existido desde que hay vida urbana (pensad en los circos romanos, por ejemplo), pero tuvo un auge destacado en el nazismo. Los nazis descubrieron el poder de las masas y desarrollaron espectáculos protagonizados por ellas. Aquí tenéis un vídeo del congreso del partido nazi en Nuremberg, en 1934.

 

Por supuesto no solo los nazis utilizaron la masa en la vida política. Prácticamente cada día asistimos a espectáculos de masas, como los juegos Olímpicos, los festivales de música o las ceremonias religiosas.

 

La Iglesia, por ejemplo, parecio descubrir con Juan Pablo II el poder de las masas, organizando las Jornadas Mundiales de la Juventud y cosas parecidas.

Otro ejemplo de masa; el Rocio.

 

Los medios de comunicación también han dado el protagonismo a las masas. Ahora la gente dedica su tiempo libre a ver programas de televisión (igual que toda la masa de personas que hacen lo mismo). Cualquier evento o cualquier opinión, incluso las mayor chorrada, puede volcarse en twitter o facebook y suscitar un seguimiento masivo (a esto se le llama hacerse viral) . Las películas o los libros son tanto mas valiosos cuanto mas lectores o espectadores tienen, (es decir, lo son si tienen el apoyo de una masa) La masa se ha convertido en protagonista máximo de la vida social, y la que sanciona que importa y que no.

También la vida política se ha visto completamente colonizada por la masa. Los nazis y los comunistas entendieron la política como un orden donde los individuos nada importaban, sino que lo que importaba era la masa (que ellos llamaban pueblo o patria o cualquier cosa parecida). Por eso para un montón de gobiernos de izquierda y derecha en el siglo XX no ha habido mucho problema en esclavizar, torturar o matar a unos cuantos millones de personas, en nombre de la masa. En Alemania, la Unión Soviética, Sudamérica, Indonesia, Camboya, China… por todos lados se ha producido la dictadura de las masas.

Nuestra propia cultura política ha sido colonizada por el concepto de masa. Para nosotros también la política es algo cuyo protagonista se cuenta en millones, de modo que el individuo no vale nada. Cuando la gente dice algo así como; “Yo no voto, no sirve de nada”, o cuando rechaza participar en política en su comunidad, es porque se han resignado a la dictadura de la masa.

Aqui teneis un video de La Vida de Brian, en el que se las tiene que ver con una masa.

Es gracioso cuando  Brian les dice “Todos sois diferentes ” y uno (el individuo) dice: “Yo no”

 

Este advenimiento del la Masa en el siglo XX ya fue observado por Ortega en 1929, mucho antes de que existiera internet o ni siquiera la televisión. Para Ortega una de las características del siglo XX es que, donde quiera que miremos, todo esta lleno de gente actuando como masas.

En su libro La Rebelión de las Masas,  Ortega analiza el surgimiento, en el siglo XX del hombre-masa, contrapuesto al hombre-élite (entendido este como el hombre que se exige mas a si mismo que a los demás). Es importante advertir que para Ortega y Gasset el Hombre-Masa no es la persona normal y corriente (como el abuelete que no tiene estudios o el obrero con poco dinero)  Masa es para Ortega todo el que se siente “igual que los demás” y esta encantado de sentirse así. No aspira a mejorar o a tener opiniones propias, sino solo a hacer lo que hace todo el mundo y a pensar como piensa todo el mundo.  El hombre-masa es el que no se exige nada, pero exige de todo a los demás. Solo se preocupa de su bienestar y es absolutamente insolidario e indiferente con el bienestar de los demás. Tampoco toma ninguna responsabilidad sobre este bienestar, pues entiende que le es debido. Una característica definitiva del Hombre Masa es la siguiente; es incapaz de admirar a nadie, porque se niega a reconocer la excelencia alli donde la ve.

Para Ortega lo característico del siglo XX es que el Hombre-masa toma el lugar central de la vida social, y esto se ve claramente en los movimientos políticos de masas, como el comunismo y el fascismo, pero también en nuestros espectáculos y medios de comunicación de masas, donde lo que se televisa es lo que le gusta al hombre –promedio, es decir, al hombre vulgar. En todos estos ordenes se invita a los seres humanos a dejar de ser ellos mismos y a dejarse llevar por la tribu.

 

 

 

 

Ortega y Gasset

5 may

ORTEGA Y GASSET, El tema de nuestro tiempo, capítulo “La doctrina del punto de vista” (Revista de Occidente / Alianza Editorial, 1981, pp. 144-149; o también en Obras Completas, vol. III. pp. 197-201).

“Contraponer la cultura a la vida y reclamar para ésta la plenitud de sus derechos frente a aquélla no es hacer profesión de fe anticultural. Si se interpreta así lo dicho anteriormente, se practica una perfecta tergiversación. Quedan intactos los valores de cultura; únicamente se niega su exclusivismo. Durante siglos se viene hablando exclusivamente de la necesidad que la vida tiene de la cultura. Sin desvirtuar lo más mínimo esta necesidad, se sostiene aquí que la cultura no necesita menos de la vida. Ambos poderes —el inmanente de lo biológico y el trascendente de la cultura— quedan de esta suerte cara a cara, con iguales títulos, sin supeditación del uno al otro. Este trato leal de ambos permite plantear de una manera clara el problema de sus relaciones y preparar una síntesis más franca y sólida. Por consiguiente, lo dicho hasta aquí es sólo preparación para esa síntesis en que culturalismo y vitalismo, al fundirse, desaparecen.

Recuérdese el comienzo de este estudio. La tradición moderna nos ofrece dos maneras opuestas de hacer frente a la antinomia entre vida y cultura. Una de ellas, el racionalismo, para salvar la cultura niega todo sentido a la vida. La otra, el relativismo, ensaya la operación inversa: desvanecer el valor objetivo de la cultura para dejar paso a la vida. Ambas soluciones, que a las generaciones anteriores parecían suficientes, no encuentran eco en nuestra sensibilidad. Una y otra viven a costa de cegueras complementarias. Como nuestro tiempo no padece esas obnubilaciones, como ve con toda claridad el sentido de ambas potencias litigantes, ni se aviene a aceptar que la verdad, que la justicia, que la belleza no existen, ni a olvidarse de que para existir necesitan el soporte de la vitalidad.

Aclaremos este punto concretándonos a la porción mejor definible de la cultura: el conocimiento.

El conocimiento es la adquisición de verdades, y en las verdades se nos manifiesta el universo trascendente (transubjetivo) de la realidad. Las verdades son eternas, únicas e invariables. ¿Cómo es posible su insaculación dentro del sujeto? La respuesta del racionalismo es taxativa: sólo es posible el conocimiento si la realidad puede penetrar en él sin la menor deformación. El sujeto tiene, pues, que ser un medio transparente, sin peculiaridad o color alguno, ayer igual a hoy y a mañana —por tanto, ultravital y extrahistórico. Vida es peculiaridad, cambio, desarrollo; en una palabra: historia.

La respuesta del relativismo no es menos taxativa. El conocimiento es imposible; no hay una realidad trascendente, porque todo sujeto real es un recinto peculiarmente modelado. Al entrar en él la realidad se deformaría, y esta deformación individual sería lo que cada ser tomase por la pretendida realidad.

Es interesante advertir cómo en estos últimos tiempos, sin común acuerdo ni premeditación, psicología, «biología» y teoría del conocimiento, al revisar los hechos de que ambas actitudes partían, han tenido que rectificarlos, coincidiendo en una nueva manera de plantear la cuestión.

El sujeto, ni es un medio transparente, un «yo puro», idéntico e invariable, ni su recepción de la realidad produce en ésta deformaciones. Los hechos imponen una tercera opinión, síntesis ejemplar de ambas. Cuando se interpone un cedazo o retícula en una corriente, deja pasar unas cosas y detiene otras; se dirá que las selecciona, pero no que las deforma. Esta es la función del sujeto, del ser viviente ante la realidad cósmica que le circunda. Ni se deja traspasar sin más ni más por ella, como acontecía al imaginario ente racional creado por las definiciones racionalistas, ni finge él una realidad ilusoria. Su función es claramente selectiva. De la infinitud de los elementos que integran la realidad el individuo, aparato receptor, deja pasar un cierto numero de ellos, cuya forma y contenido coinciden con las mallas de su retícula sensible. Las demás cosas —fenómenos, hechos, verdades— quedan fuera ignoradas, no percibidas (…).

Desde distintos puntos de vista, dos hombres miran el mismo paisaje. Sin embargo, no ven lo mismo. La distinta situación hace que el paisaje se organice ante ambos de distinta manera. Lo que para uno ocupa el primer término y acusa con vigor todos sus detalles, para el otro se halla en el último y queda oscuro y borroso. Además, como las cosas puestas unas detrás de otras se ocultan en todo o en parte, cada uno de ellos percibirá porciones del paisaje que al otro no llegan. ¿Tendría sentido que cada cual declarase falso el paisaje ajeno? Evidentemente, no; tan real es el uno como el otro. Pero tampoco tendría sentido que puestos de acuerdo, en vista de no coincidir sus paisajes, los juzgasen ilusorios. Esto supondría que hay un tercer paisaje auténtico, el cual no se halla sometido a las mismas condiciones que los otros dos. Ahora bien, ese paisaje arquetipo no existe ni puede existir. La realidad cósmica es tal, que sólo puede ser vista bajo una determinada perspectiva. La perspectiva es uno de los componentes de la realidad. Lejos de ser su deformación, es su organización. Una realidad que vista desde cualquier punto resultase siempre idéntica es un concepto absurdo.

Lo que acontece con la visión corpórea se cumple igualmente en todo lo demás. Todo conocimiento lo es desde un punto de vista determinado. La species aeternitatis, de Spinoza, el punto de vista ubicuo, absoluto, no existe propiamente: es un punto de vista ficticio y abstracto. No dudamos de su utilidad instrumental para ciertos menesteres del conocimiento; pero es preciso no olvidar que desde él no se ve lo real. El punto de vista abstracto sólo proporciona abstracciones (…).

Cada vida es un punto de vista sobre el universo. En rigor, lo que ella ve no lo puede ver otra. Cada individuo —persona, pueblo, época— es un órgano insustituible para la conquista de la verdad. He aquí cómo ésta, que por sí misma es ajena a las variaciones históricas, adquiere una dimensión vital. Sin el desarrollo, el cambio perpetuo y la inagotable aventura que constituyen la vida, el universo, la omnímoda verdad, quedaría ignorado.

El error inveterado consistía en suponer que la realidad tenía por sí misma, e independientemente del punto de vista que sobre ella se tomara, una fisonomía propia. Pensando así, claro está, toda visión de ella desde un punto determinado no coincidiría con ese su aspecto absoluto y, por tanto, seria falsa. Pero es el caso que la realidad, como un paisaje, tiene infinitas perspectivas, todas ellas igualmente verídicas y auténticas. La sola perspectiva falsa es esa que pretende ser la única. Dicho de otra manera: lo falso es la utopía, la verdad no localizada, vista desde «lugar ninguno». El utopista —y esto ha sido en esencia el racionalismo— es el que más yerra, porque es el hombre que no se conserva fiel a su punto de vista, que deserta de su puesto1.

Hasta ahora, la filosofía ha sido siempre utópica. Por eso pretendía cada sistema valer para todos los tiempos y para todos los hombres. Exenta de la dimensión vital, histórica, perspectivista, hacía una y otra vez vanamente su gesto definitivo. La doctrina del punto de vista exige, en cambio, que dentro del sistema vaya articulada la perspectiva vital de que ha emanado, permitiendo así su articulación con otros sistemas futuros o exóticos. La razón pura tiene que ser sustituida por una razón vital, donde aquélla se localice y adquiera movilidad y fuerza de transformación”.

1/ Desde 1913 expongo en mis cursos universitarios esta doctrina del perspectivismo que en El espectador I (1916) aparece taxativamente formulada. Sobre la magnífica confirmación de esta teoría por Einstein, véase el apéndice II.


Nociones: 
- Vida y cultura.
- Realidad y perspectiva.

Temas: 
- Tradición moderna y razón vital.
- La doctrina del punto de vista.

 


http://www.kurtwenner.com/gallery/Street_gallery/index.htm

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