¿Que es filosofía?

19 sep

Vamos a comenzar el curso con una pequeña respuesta a la pregunta de Mafalda.

La palabra filosofía se utiliza a menudo en el lenguaje común como la manera de pensar o de sentir las cosas. Así por ejemplo se entiende cuando alguien habla de la filosofía de un equipo de fútbol, o de la filosofía de una persona o de una institución. Aquí tenéis una noticia en la que Pique habla de la filosofía del Barcelona, por ejemplo.

http://www.elperiodico.com/es/noticias/deportes/pique-nuestra-filosofia-jugar-siempre-desde-atras-todos-balones-2247613

Si quereis saber que es la “Filosofia Danone” (!) aquí os dejo el enlace.

http://www.danone.es/conoce-danone/nuestros-valores/#.VBvkJfl_uC8

Este es el sentido de la palabra en el lenguaje común. Pero también podemos acercarnos a ella en el sentido etimológico. Filosofía viene de las palabras griegas philo y sophia, que significan amor y sabiduría. La filosofía es literalmente el amor a la sabiduría.

Es importante advertir, como hacia Sócrates, que una cosa es amar la sabiduría y otra cosa ser sabio. El filósofo no es el que mas sabe, sino el que tiene mas interés por el saber. Lo que caracteriza por tanto a los filósofos no es tener respuestas para todo, sino hacerse multitud de preguntas. Ahora es común ver en el mundo y en los medios de comunicación gente que parece ser capaz de hablar de todos; los enteraos.

Es gracioso cuando el tipo dice “Esta es la verdad/ y ya está/ y na mas”…

Pues bien, ser un filósofo es lo contrario de ser un enterao. Es ser consciente de el montón de cosas que no se saben. Por eso lo propio de los filósofos no es tanto dar respuestas como hacer preguntas. Para conocer a las personas es interesante no tanto indagar lo que saben como lo que se cuestionan. A veces hacerse las preguntas correctas es lo mas importante.

Aquí tenéis una escena de una película estupenda, American History X. En esta escena un director de instituto va a visitar a un antiguo alumno, un chico que andando el tiempo se ha hecho skinhead y ha acabado en la carcel. Fijaos lo que dice.

La escena deja claro que es importante hacerse las preguntas correctas, sobre todo en aquellos momentos en los que no tenemos claro algo.

73

Sobre este asunto de hacer preguntas vamos a hacer un concurso. Primero voy a contaros un cuento para introducir el tema. Es un cuento que recoge Raymond Smullyan. (Si sois aficionados a los juegos de lógica y de ingenio, os recomiendo este autor)

Cuentan que un sabio de Grecia, habiendo tenido noticia de que en la India habia surgido otro hombre sapientisimo, viajó hasta allí para entrevistarse con él. Durante meses atravesó montañas y desiertos, pasó calamidades y huyo de bandidos, hasta que llegó a la India. Una vez alli, se dedico a buscar el hombre de cuya sabiduria oyo hablar por todas partes. Finalmente cuando se encontró con el, le planteó la siguiente pregunta.

-Maestro; ¿Cual es la mejor pregunta que puede plantearse, y cual es la mejor respuesta que puede darse?

Buda miró al hombre apenas unos segundos y respondió:

La mejor pregunta que puede hacerse es esta que tu me estás haciendo, y la mejor respuesta que puede darse es la que yo te estoy dando.

———————————————————————————————————————

Cuando Homer Simpson tuvo oportunidad de hacer tres preguntas, esto es lo que pasó.

La idea de que la filosofía vive de las preguntas era algo que ya sostenían los antiguos griegos, cuando decían que la filosofía nace del asombro. La vivencia de estar asombrado por algo es la sensación de la que nacen las preguntas. Es una lástima que en nuestro mundo, en el que habitualmente estamos entretenidos en cosas muy concretas, estamos perdiendo a marchas forzadas la capacidad de asombro. Sería interesante preguntarse por eso.  En realidad hay un montón de cosas asombrosas, cosas anonadantes, como por ejemplo el Universo

O el tiempo y la muerte

O la belleza de tu mujer

¿Cabe la felicidad en tiempos de crisis?

18 sep

Vamos a hacer un ejercicio. Aquí tenéis un texto del periodista John Carlin.  Leedlo con atención y tratad de responder a las preguntas del final.

¿Cabe la felicidad en tiempos de crisis?

 

                                                                                                                                             John Carlin

Cualquiera que haya visto la película La vida de Brian no olvidará nunca la escena final. Ahí está Brian crucificado, como Jesucristo, y a su lado, también sujeto a una cruz, un ladrón. El ladrón le dice: “Anímate, Brian. Tampoco es para tanto”. Y  empieza a cantar una canción, a la que se une —no tan convencido— Brian. El plano se amplía y vemos un sinfín de individuos crucificados, hasta el horizonte, coreando: “Mira siempre el lado bueno de la vida… Cuando te sientas hundido, ¡no seas idiota! Frunce los labios, silba y mira siempre el lado bueno de la vida…”.

Ya que en España hoy, como en buena parte de Europa, lo que percibimos hasta el horizonte es un vía crucis sin fin y lo que palpamos es una sensación de hundimiento general, quizá convenga examinar hasta qué punto existe la posibilidad de consuelo. ¿El absurdo optimismo del compañero de cruz de Brian ofrecerá, a su frívola manera, una clave para hacer más llevaderos los difíciles tiempos que corren, y que están por venir? ¿Hay alternativa a la (comprensible) obsesión actual con medir la calidad de nuestras vidas y del futuro que nos espera en función de la prima de riesgo, de la deuda pública, del déficit presupuestario, de los eurobonos, del crecimiento —o no crecimiento— del producto interior bruto? ¿Existe, en resumen, compatibilidad posible entre la austeridad que el destino —o Alemania— impone y la felicidad?

Curiosamente, como si alguien hubiera previsto este preciso momento histórico, existe una abundancia de material académico sobre la cuestión. Desde el año 2000 se ha visto una enorme expansión en la investigación de lo que podríamos llamar la ciencia de la felicidad (…) La idea consiste en evaluar la salud general de las naciones no solo en base al PIB, sino —por utilizar un término patentado por el Gobierno budista de Bután— al PFB, el “producto de felicidad bruta”. Robert Kennedy dijo una vez que el PIB medía todo “salvo aquello que da valor real a la vida”. Lo que seguramente no concebía Kennedy es que este valor real podría llegar a ser medible en cifras. Hoy no hay más que hacer una breve incursión en Google para constatar que existe una abrumadora cantidad de datos —números, gráficos, complejas fórmulas matemáticas— basados en detalladas encuestas hechas en todos los países del mundo sobre la relativa felicidad del ser humano (…) El problema es que existen tantos organismos haciendo encuestas de este tipo que hay grandes variaciones en los supuestos ranking mundiales de felicidad. Una encuesta hecha en 2010, ya con la crisis avanzada, sitúa a España en quinto lugar en cuanto a la satisfacción general de vida de sus ciudadanos, otra la coloca en un puesto veintitantos y otra por el setenta. Un estudio coloca a Guatemala, Honduras y el Salvador entre los diez países más felices, cosa bastante curiosa, ya que son países pobres con altísimos índices de criminalidad y que, en general en estas encuestas, los países ricos ocupan los puestos más altos y los más pobres, los más bajos. Mucho más interesante, útil y reveladora es la conclusión que se extrae de la llamada Paradoja Easterlin.

Richard Easterlin, profesor de Economía de la University of Southern California, ha recopilado datos que demuestran que en varios países de Occidente y en Japón los ingresos medios han subido de manera espectacular desde la II Guerra Mundial, pero los niveles de satisfacción y felicidad que la gente reporta no han cambiado. El célebre economista Jeffrey Sachs explica la paradoja de la siguiente manera en un informe sobre la felicidad mundial (World happiness report) que se presentó en un fórum de la ONU sobre el tema en abril: “En determinado momento los individuos ricos son más felices que los pobres”, dice el informe, “pero a lo largo del tiempo una sociedad no se vuelve más feliz tras hacerse más rica”. Una de las razones principales es que los individuos tienden a medir su felicidad material en comparación con la riqueza de sus vecinos. Si todos ascienden al mismo ritmo ser más rico tiene menos gracia. Como explica uno de los gurús de la ciencia de la felicidad, el profesor Bruno Frey, de la Universidad de Zurich, “no es el nivel absoluto de ingresos lo que importa sino la posición de uno respecto a la de otros individuos”.(…).

Otra razón por la cual la felicidad de la gente no asciende de manera sistemática en proporción a sus ingresos, según Jeffrey Sachs, es que mientras es probable que uno experimente un subidón al recibir la noticia de un aumento de sueldo —o de que ha ganado la lotería—, ese subidón será pasajero y pronto la felicidad bajará a sus anteriores niveles.

La cuestión ahora —hoy— sería si el inevitable bajón que acompaña la noticia de una reducción de sueldo, o de la pérdida del empleo, también podría llegar a ser pasajero y con el tiempo uno podría adaptarse a las nuevas circunstancias, recuperando la felicidad perdida. Esta va a tener que ser, guste o no, la pregunta del millón para millones de españoles. El profesor Bruno Frey, que acaba de estar de visita en España, sospecha que la respuesta a la pregunta va a ser que no, pero al mismo tiempo considera necesario que la gente haga un esfuerzo grande para adaptarse con resignada serenidad a las nuevas circunstancias.

“Ante todo va a ser difícil por el alto índice de desempleo”, me dijo Frey. “Perder el trabajo, o incluso temer que uno lo vaya a perder, genera depresión, ansiedad, baja autoestima y, en general, una enorme infelicidad”. Un grado de infelicidad, según han escrito Frey y otros expertos de su rama, comparable a una separación matrimonial. Para muchos, perder el trabajo es perder la identidad. También va a ser difícil adaptarse con la necesaria calma a estos tiempos austeros por el sencillo motivo, dice Frey, de que la gente ha generado altas expectativas en cuanto a bienes y servicios durante años de creciente prosperidad. “La gente es muy obstinada, no olvida los buenos tiempos y es reacia a reducir sus expectativas materiales”, explica Frey. “Pero eso es, por supuesto, exactamente lo que se debe de hacer, porque si no los españoles van a ser muy infelices en los próximos años. No sé si tendrán la sabiduría necesaria —serían muy especiales si la tuvieran—, pero recomiendo que intenten adquirirla”.

¿Por dónde empezar? Primero, quizá, como me dijo una vez una persona durante tiempos económicos difíciles, optando por un cambio de actitud frente a la vida similar al que debe hacer alguien que ha sobrevivido a un ataque al corazón. Segundo, fijándose en los siete elementos identificados por los economistas especializados en el tema que contribuyen a la felicidad. Los siete son: el dinero, la calidad del trabajo, la salud, relaciones familiares, amistades, valores personales y libertad individual. Ignacio de la Torre, profesor de la escuela de negocios IE, propone que todo el mundo se detenga a hacer una reflexión personal sobre cuáles realmente deberían de ser las prioridades en la vida. “En tiempos de boom económico la gente se obsesiona con solo uno de los factores, el dinero”, me dijo De la Torre. “Los tiempos de crisis permiten arrojar valor sobre los seis que dan felicidad y que no son la renta”. ¿Y será verdad en este caso, sería aceptable —o incluso de buen gusto— proponer la idea de que tiempos de crisis son tiempos de oportunidad? “Si uno está en el paro, si a uno le cuesta dar de comer a su familia, si se ha roto lo básico, pues, difícilmente va a ver la situación así. Pero hay una parte positiva de la crisis, y es que ofrece una oportunidad para ver qué realmente es importante en la vida. Nos permite detenernos a reflexionar si queremos seguir comparándonos con otros, cuando la verdad es que siempre va a haber alguien encima, con un coche mejor; o a juzgar si queremos sacrificar valores familiares y amistades en aras de más renta”.

O como me dijo una mujer hace algunos años en Estados Unidos que había optado (voluntariamente, eso sí) por trabajar menos horas para dar más calidad y valor a su vida, “una vez que llegas a entender realmente lo que necesitas para vivir, y dejas de creer que el éxito se mide solo en términos económicos, te liberas”.

De lo que se había liberado esta persona también era de la envidia, de compararse con los demás, el punto de partida imprescindible, según Ignacio de la Torre, si uno va a tener la posibilidad de hacer el reajuste mental necesario para vivir en relativa paz en tiempos de crisis. Otra opción, más práctica y de especial valor para aquellos que están en el paro, es intentar tomar más control de nuestras vidas; mostrar iniciativa —lo cual, en sí, independientemente del resultado, genera autoestima, ergo mayor felicidad —. Una posibilidad es dedicarse a estudiar, para abrir nuevos caminos o prepararse para el día en el que el clima económico vuelva a cambiar. Otra es montar una pequeña empresa. Según cuenta De la Torre, las señales son alentadoras. Ha habido un crecimiento del 6% en 2012 sobre 2011 en España en la creación de nuevas empresas. “Esto es algo nuevo y muy bueno en nuestro país, donde el objetivo siempre ha tendido a ser encontrar trabajo como empleado o funcionario. Un cambio de paradigma. Va como nunca esto en España, y ya que, junto con profesor universitario, la profesión con más satisfacción es la de emprendedor, lo veo como muy relevante en cuanto al PIB y la felicidad general. Yo soy muy optimista acerca del futuro económico de España”.

Quizá las cosas se vean diferentes desde la perspectiva privilegiada del globalmente reconocido IE Business School. Pero, ¿cuál es la alternativa a tomar la iniciativa, a moverse en vez de estar quieto? ¿Estar sentado en casa viendo la televisión a la espera de que vengan tiempos mejores? Esa es la receta para que España se desplome en los rankings mundiales no solo del PIB, sino también del PFB. Cambiar los hábitos mentales y ser positivo es muy difícil en los tiempos que corren, quizá sea imposible, pero —otra paradoja— intentarlo hoy es más necesario que nunca.

 

1/ Resume en diez líneas el texto.

2/ ¿Qué es la crisis económica? ¿Por qué hay crisis?

3/ ¿Crees que se puede medir la felicidad? ¿Cómo? ¿Diseña un test de cinco preguntas para evaluar si una persona es feliz.

4/ ¿Qué es la paradoja Easterlin? Pon un ejemplo de esa paradoja.

5/ ¿La alegría de ganar algo es mayor o peor que la tristeza de perderlo? ¿Por qué se da esto? Razona tu respuesta.

6/ ¿Sabes qué es la prima de riesgo? ¿Qué mide? ¿Por qué es importante?

7/ Según el texto, ¿Qué se puede hacer para ser feliz en tiempos de crisis? 

Nuevas miradas.

18 sep

Vamos a empezar un nuevo curso de filosofía. Espero que aprendamos algo.

Para comenzar, quiero que presteis atención al siguiente video.

Curioso, ¿verdad?

Bienvenidos.

17 sep

Bienvenidos al curso. Este año empezamos con una materia nueva; la psicología

No es completamente nueva, por supuesto. En el curso pasado aprendimos algunas cosas de psicología, y tal vez recordareis nombres de psicólogos famosos como Milgram o Maslow. (Si no lo recordais bien no pasa nada, vamos a comenzar desde cero) Y también puede que sepáis cosas de psicología de haberlas oído por ahi. Por ejemplo tal vez hayáis oido que los supermercados utilizan técnicas para que compremos mas (lo que es verdadero). O que solo utilizamos el diez por ciento del cerebro, (lo que es falso)

¿Es verdad que se pueden aprender idiomas mientras se duerme? ¿Por que tendemos a recordar las cosas malas con mas fuerza que las cosas buenas? ¿Se puede ver la luz de una vela a diez kilómetros de distancia? ¿Tener dinero hace mas egoísta a la gente? ¿Nacen bebes mas inteligentes si sus madres escuchan a Mozart en el embarazo? ¿Es verdad que nos sentimos atraídos por gente muy diferente a nosotros, o preferimos a los que se parecen? ¿Que les pasa a los adolescentes? A lo largo del curso responderemos a preguntas como estas, y otras muchas mas. Intentaremos hacerlo de forma científica, huyendo de los mitos y de las falsedades que a veces pasan por psicología. Intentaremos también hacerlo de forma práctica, estudiando en nosotros mismos aquello que estamos aprendiendo.

Resulta difícil pensar que a alguien no le pueda interesar la psicología. Resulta difícil pensar que a alguien no se pregunte por que somos como somos, por que pensamos como pensamos y por que actuamos como actuamos.

Para empezar el curso, me gustaría que tratarais de responder a una pregunta; ¿Que queréis hacer con la psicología? 

——————————————————————————–

A modo de guia, os dejo aquí el temario del curso, para que vayais echando un vistazo a los asuntos que vamos a ver.

1. La psicología como ciencia
2. El ser humano como producto de la evolución
3. Fundamentos biológicos de la conducta
4. Sensación, percepción y atención
5. Estado de conciencia y drogas
6. El aprendizaje
7. La memoria humana
8. El pensamiento
9. La inteligencia
10. Comunicación y lenguaje
11. La adolescencia
12. La sexualidad humana
13. Motivación y emoción
14. La personalidad
15. Trastornos emocionales y de la conducta. Terapias psicológicas
16. Pensamiento y conducta social
17. Influencia social. Los grupos

Para terminar, aquí hay un video estupendo para motivarnos a llevar a cabo una tarea nueva.

Preparando el Examen de la PAU

6 jun

Aquí os dejo un conjunto de Preguntas, errores y sugerencias
que os pueden servir para preparar el examen de la PAU, y en general los examenes de la asignatura.

A. Preguntas

1. ¿Se puede alterar el orden de las preguntas respecto a lo indicado en la hoja de examen?

No se debe hacer. Aunque el ejercicio se divide en cuatro operaciones distintas, no deja de ser un único comentario de texto, por lo que es importarte en primer lugar hacer una buena síntesis de lo que aparece en el fragmento seleccionado (señalar el tema o problema y las tesis básicas es fundamental) para a continuación analizar y explicar dos nociones presentes en dicho fragmento y remitirlo después al tema, abordando por último las dos partes de la contextualización. Sólo así el ejercicio mantiene su unidad.

El orden lógico de estas operaciones es pues como se propone y por ello se deben realizar de manera sucesiva. La alteración de ese orden puede sugerir que el alumno se desentiende del fragmento y quiere abordar alguna parte del ejercicio (el tema o la contextualización, por ejemplo) sin tener en cuenta el contenido de ese fragmento, lo que afectará a la calidad y a la unidad de su ejercicio, y por tanto su calificación será más baja.

2. ¿Cuál es la puntuación de las distintas operaciones?

Aparece claramente formulada en cada examen. La calificación acordada es de dos puntos tanto para el resumen como para la explicación de las nociones, y tres puntos para el tema y también para la contextualización, ésta última dividida a su vez en dos partes de 1,5 puntos cada una.

3. ¿Qué ocurre si se deja alguna operación sin responder?

Como hemos indicado en la contestación a la primera pregunta, el orden lógico de un ejercicio de comentario de texto es el que se propone, además, la puntuación máxima posible está dividida entre las cuatro operaciones, por lo que es muy recomendable no eludir ninguna.

No obstante, si un alumno no se encuentra en condiciones de realizar alguna de ellas, debe continuar en la siguiente, sin que por este hecho pueda ser penalizado.

4. ¿Es posible que en el examen salga un fragmento de un autor no incluido en el programa?

No, no es posible. Siempre saldrán dos fragmentos distintos de dos filósofos también distintos del programa, teniendo en cuenta las opciones en que se divide cada unidad temática (esta división de nuestro programa en dos opciones a elegir una por cada centro o profesor, puede conducir a pensar que hay parte del programa no estudiado), pero nunca de uno no incluido.

5. ¿En la pregunta de resumen pueden utilizarse frases completas del fragmento para responder?

No se debe hacer. El resumen no es un comentario del fragmento ni una mera reproducción, parcial o total. Lo aconsejable es redactarlo en estilo indirecto, localizando en primer lugar el tema o problema de que se trata e indicándolo de manera clara y precisa en una o dos frases; después hay que resumir las tesis básicas presentes en el trozo seleccionado, para lo que no es preciso seguir el mismo orden de ideas que en él aparecen, sino que el alumno debe sintetizarlas y redactarlas de un modo propio y en el orden que considere más apropiado; puede, eso sí, citar expresiones concretas del texto que tiene delante si le parecen especialmente significativas.

6. ¿Es necesario exponer por separado las dos partes que se señalan en la contextualización?

Sí, es importante que se separen ambas partes, dado que se califican por separado. Lo que no es obligatorio es abordar todos los marcos en los que es posible insertar el texto y el pensamiento del autor, por lo que el alumno puede desarrollar, en la primera parte de dicha operación, todo lo relativo a la obra y al pensamiento del autor, y, en la segunda parte, todo lo relacionado, bien con la historia de la filosofía y de la cultura, o bien con la sociedad y la cultura de la época en que el autor desarrolló su obra.

7. ¿Podemos exponer la vida y obra del autor en la contextualización?

Hay que intentar evitar un error detectado por los evaluadores a lo largo de estos años: entender la contextualización como mera exposición de la vida y obra del autor. Hay que eludir este enfoque, pues esta última operación del comentario de texto es más amplia y más rica, y va orientada a comprender y explicar mejor tanto el texto como el pensamiento mismo del autor. Por tanto, no deben utilizarse los datos biográficos y el catálogo de obras del autor de forma mecánica y memorística, sino que deben seleccionarse datos y obras que tienen que ver con el texto en cuestión, y que permiten insertarlo en el conjunto de su pensamiento, y entenderlo mejor al hacernos ver los conflictos, las preocupaciones o las intenciones del autor.

8. ¿Cómo deben escribirse o citarse las obras de los autores?

El alumno puede indicar los títulos de las obras (La República, La Ciudad de Dios, El discurso del método, etc.) bien subrayándolas, bien poniéndolas entre comillas; lógicamente la opción de cursivas, que es la que se recomienda en procesadores de texto electrónicos, no es posible ejecutarla en el examen escrito a mano, por lo que podemos elegir una de estas dos fórmulas.

Por supuesto siempre la primera letra debe ir en mayúscula.

9. ¿Se puede hacer referencia a otros autores en las distintas operaciones del comentario?

Efectivamente, se puede hacer. No es obligatorio, pero sí posible, y en muchos casos conveniente, hacer referencia a autores distintos de aquel al que pertenece el fragmento seleccionado, en distintas operaciones del comentario. Obviamente, no en el resumen, que debe ceñirse al fragmento seleccionado (a menos que éste contenga expresamente menciones a otros autores o posiciones), pero sí en cualquiera de las restantes operaciones: la de nociones, la temática y especialmente en la contextualización, sobre todo en la segunda parte de la misma.

10. ¿Cuál es la duración del examen?

El examen tiene una duración de 90 minutos, sin que sea posible una prórroga adicional. En ese tiempo el alumno tiene que realizar todas las operaciones del comentario; si falta alguna, perderá la puntuación que le corresponde.

11. ¿De cuántas hojas dispone el alumno para su examen?

El pliego de examen tiene tres hojas: dos se pueden utilizar para realizar las cuatro operaciones de que consta, la tercera se puede utilizar sólo como borrador, y en ningún caso será calificada.

12. ¿Se penalizarán las faltas de ortografía?

Según los criterios de evaluación vigentes, se penalizarán dichas faltas, de manera que cada falta grave detraerá 0,25 puntos de la calificación obtenida, pudiendo restar por acumulación de faltas hasta 1,5 puntos. Por ello es apropiado que el alumno repase el examen, advierta sus faltas y las corrija.

13. ¿Podemos hacer tachones en el examen?

Es recomendable que el examen esté bien escrito en letra clara y líneas debidamente delimitadas entre sí, separando adecuadamente los párrafos, bien con punto y seguido, bien con punto y aparte. Se debe evitar tanto el uso de mala letra o difícilmente legible, que además dificultará la buena corrección del examen, como el uso excesivo de tachones que puedan afearlo. De todas formas, si el alumno tiene que tachar alguna palabra o párrafo concreto por algún error advertido, no será penalizado.

B. Errores más frecuentes

Errores formales

1. No respetar el orden de las operaciones.

Que no se respete ese orden es un error relativamente frecuente (también una pregunta habitual de los alumnos en los días de las pruebas), por lo que conviene insistir desde los centros en que se respete dicho orden como ya se indica y se justifica en la respuesta a la pregunta 1 de la presente Guía.

2. Hacer el resumen al final.

Es la alteración del orden más frecuente: el alumno primero hace el resto de preguntas y se deja la del resumen para el final. Este error indica que el alumno se desentiende del texto y tiende a realizar las distintas operaciones de forma puramente memorística, relegando al último lugar la que no admite esa forma. Esto repercute en la calidad de su ejercicio, al desvirtuar el formato mismo del examen, que no es sino un comentario de texto guiado.

3. Mezclar operaciones de comentario de la opción A y la opción B.

Sólo se debe realizar un comentario de texto, de un fragmento y un autor de los que se proponen en el examen. En ningún caso se debe mezclar operaciones relativas a dos fragmentos de dos autores diferentes. Si tal cosa ocurriera se corregiría y calificaría uno de ellos, normalmente el primero.

4. No numerar las diferentes operaciones de que consta el examen.

No es en absoluto conveniente, ya que obliga al corrector a adivinar qué parte del comentario está corrigiendo, para poder así aplicarle la calificación que le corresponde. Se deben numerar las cuatro operaciones del 1 al 4, y mejor aún acompañar cada número con el título correspondiente, i.e., 1. Resumen, 2. Nociones, 3. Tema, 4. Contextualización.

5. Escribir parte del comentario en la hoja-borrador.

En la hoja que sirve como borrador se pueden hacer anotaciones, esquemas, etc., que ayuden al alumno a organizar las distintas operaciones del comentario; pero dicha hoja nunca será corregida ni tenida en cuenta para la calificación del examen, por lo que el comentario completo, con sus cuatro operaciones, se debe escribir en las otras dos hojas de que dispone el alumno.

6. Cometer faltas ortográficas, a veces numerosas, en palabras y expresiones.

Es relativamente frecuente encontrar ejercicios con faltas de ortografía, no solo las típicas confusiones entre b y v, h o no h, etc., sino a menudo carencia de tildes o poner tildes donde no corresponde. También hay errores sintácticos de concordancia entre sujetos y predicados, especialmente el predicado verbal. Lo recomendable es revisar los ejercicios antes de entregarlos y corregir las faltas que sea posible para evitar la penalización.

Errores de contenido

En el resumen:

7. Confundir el resumen con un listado de ideas generales del autor.

Se indica en la respuesta a la pregunta 5 del presente capítulo que constituye una práctica relativamente extendida la de tomar el resumen como un comentario o exposición de ideas generales del autor. Frente a ello cabe recordar que dicha operación consta a su vez de tres pasos: a) identificar el tema o problema planteado en el fragmento, b) recoger las tesis o ideas principales (no hay por qué recogerlas en el mismo orden en que aparecen), y c) indicar sus interrelaciones (además cabe matizar si el autor habla por sí mismo o mediante un portavoz, si considera una objeción o la responde, si argumenta o concluye, si expresa su propio pensamiento o ironiza. En la redacción del resumen), por lo que parece recomendable evitar el estilo directo y por el contrario hacer uso del estilo indirecto; es asimismo recomendable hacerla en tres párrafos, correspondientes a los tres pasos que hemos indicado.

8. No leer el fragmento propuesto en el examen y presentar un resumen del texto completo.

A veces, el alumno en su redacción del resumen presenta un extracto completo del texto en que se inserta el fragmento; por ejemplo, si es de Platón, no se centra en las líneas concretas que se le muestran en el examen, sino en todo el mito de la caverna. Lógicamente no cabe sino decir que lo correcto es presentar una síntesis del fragmento propuesto, siguiendo los tres pasos que hemos dicho en el apartado anterior.

9. Resúmenes muy escuetos, excesivamente breves.

En ocasiones, el alumno se limita a reducir a dos o tres las ideas básicas y formularlas en dos o tres líneas; en ese caso no se le debe penalizar, pero conviene que sepa que de este modo su resumen queda incompleto, por lo que debe completarlo con los otros dos pasos ya indicados, y que es conveniente que lo haga para conseguir la mejor nota posible.

10. No identificar el tema o problema del fragmento.

Es un error relativamente extendido y que debe ser corregido. El alumno ha de conocer que hay una puntuación concreta dispuesta para ese detalle del resumen y que, por lo tanto, si no lo especifica, renuncia a 0,5 puntos que puede obtener al respecto.

Para identificar adecuadamente el tema o problema, el alumno debe leer bien el fragmento y localizar el que corresponde a ese fragmento concreto, sin tener una respuesta ya preconcebida aplicable a cualquier fragmento.

En la explicación de las nociones:

11. Explicar una sola noción.

Conviene que el alumno esté atento para no dejar sin explicar alguna de las dos nociones y para no tomarlas por una sola; debe intentar localizarlas en el fragmento e indicar el significado de cada una.

12. No relacionar las dos nociones entre sí.

Lógicamente las dos nociones, que deben estar presentes en el fragmento, muestran algún tipo de relación entre sí (visible ya en el fragmento mismo), sea de correlación, contraposición, o cualquier otra relación. Es muy apropiado mostrar esa relación; a veces las dos confluyen en una común; así en Marx las nociones de trabajo y extrañamiento confluyen en la de trabajo enajenado.

13. Explicar las nociones sin tener en cuenta su uso en el fragmento.

La explicación debe alcanzar a cada una de las dos nociones propuestas, así como a la relación entre ellas; pero es conveniente que dicha explicación tenga muy en cuenta, en primer lugar, el uso que de ellas se hace en el fragmento, para pasar después, si se cree conveniente, a relacionarlo con el significado más general que puedan tener esas nociones en la obra del autor o de otros autores.

14. No distinguir entre nociones y tema.

En la presentación del temario de nociones y temas, las primeras han de ser referidas especialmente a su uso en el fragmento, mientras que los temas no están limitados al texto, sino que de forma más general, se extienden a todo el pensamiento del autor. A veces hay nociones que podrían ser en sí mismas temas (por ejemplo metafísica y ciencia en Kant), pero el hecho de que en el programa aparezcan como nociones indica que sólo es obligatorio explicarlas en relación con el texto, y no es obligado presentar un catálogo completo de los posibles significados de esas nociones en toda la obra del autor.

En el tema:

15. Desarrollar el tema hablando vagamente de la filosofía del autor.

No es adecuado hacerlo así, el alumno debe centrarse en el tema concreto que se le pide, mostrar que conoce con precisión dicho tema y que advierte de qué manera está presente en el texto. Una vez hecho esto, nada impide que se pueda mostrar la relación de dicho tema con otros aspectos del pensamiento del autor.

16. Desarrollo del tema con olvido total del fragmento y de las nociones.

No es conveniente que el alumno, al desarrollar el tema, deje de lado por completo el resumen que acaba de hacer y las nociones que ha terminado de explicar. Normalmente éstas últimas, así como el texto resumido, presentan alguna relación directa o indirecta con el tema que se le propone; por tanto, al redactarlo, puede muy bien considerar de nuevo o ampliar algunas de las cosas previamente expuestas. Si lo hace así, preservará la unidad del comentario.

En la contextualización:

17. Reducirla a vida y obra, de extensión excesiva y de manera mecánica.

Véase la respuesta a la pregunta número 7.

18. Ningún nexo de unión entre el contexto, la explicación de nociones y el tema.

No es obligatorio pero sí recomendable, y no cuesta mucho, que las dos partes de la contextualización muestren alguna conexión con las nociones y con el tema, de modo que al hablar ahora, de forma más general, del pensamiento y la obra del autor, de su época o de su influencia histórica, se consiga una comprensión más amplia de las nociones que previamente se habrá explicado o del tema expuesto. Se consigue así mantener la unidad del comentario

19. Mezclar indiscriminadamente las dos partes del contexto.

No es adecuado mezclar indiscriminadamente las dos preguntas, que se refieren cada una a partes bien diferenciadas de los posibles marcos en que es posible insertar bien la obra a que pertenece el fragmento seleccionado (en la primera parte), bien el pensamiento del autor. No obstante, lo que sí puede ocurrir es que el alumno tenga en cuenta una contextualización que combine aspectos de diversos marcos en la búsqueda de una explicación lo más coherente posible, lo que debe ser positivamente valorado.

C. Sugerencias

1. Redacción clara y limpia.

Siempre es un elemento positivo de un ejercicio que se muestre una redacción clara y limpia, bien escrita, con letra legible, distinguiendo párrafos entre sí y cuestiones entre sí.

2. Conocer previamente el programa de la asignatura, el tipo de examen y los criterios de evaluación.

Es muy aconsejable que el alumno que se presente a las pruebas tenga un buen conocimiento del programa con que va a ser examinado, de los temas de que se compone, los enunciados de los mismos, el formato de examen y los criterios con que se evaluará su ejercicio.

3. Entender concretamente el tipo de examen de comentario de texto con diferentes operaciones.

Como ampliación de lo anterior, es muy importante que el alumno conozca (y practique durante el curso) el tipo de examen vigente en esta asignatura de Historia de la filosofía, sus características fundamentales, las operaciones principales de que consta y los pasos que habrá de seguir en cada una. Esta práctica enriquecerá su formación a lo largo del curso y le ayudará a familiarizarse con el formato de examen, lo que potenciará las posibilidades de un buen resultado.

4. Conocer previamente el formato de papel en que se responderá el examen.

A veces, en las pruebas de acceso, el alumno pregunta por la extensión del papel de examen y cómo y dónde puede escribir en el mismo, por ello conviene que conozca previamente el formato aprobado, que prevé un pliego de tres hojas en las dos primeras debe escribir todo el comentario de texto, pues son propiamente las hojas de examen, que serán luego corregidas y calificadas, mientras que la tercera se debe utilizar sólo como borrador, que en ningún caso influirá en la calificación.

5. Importancia de la comprensión del texto seleccionado.

Es muy importante que el alumno practique durante el curso la metodología de lectura y comprensión de fragmentos de obras filosóficas, de manera que se plantee el examen como un ejercicio de comentario de texto guiado. Una buena comprensión de los textos facilitará un buen resultado.

6. La preparación de la prueba de acceso como repaso del temario completo que aporta una visión de conjunto.

Se debe combatir cierta tendencia a una comprensión separada de los textos, nociones, temas y contextos de los diversos autores del programa, los cuales, ciertamente, no se siguen uno a otro de forma inmediata en la cronología histórica; sin embargo, en su pensamiento, se remiten uno a otro y dialogan entre sí a lo largo de las cuatro grandes épocas estudiadas: la edad clásica antigua de Grecia, la edad media, la filosofía moderna y la contemporánea.

7. Usar la hoja del borrador para hacer esquemas que permitan preparar bien el resumen del fragmento propuesto, la explicación de las nociones y el desarrollo del tema y de la contextualización.

Seguramente no será una pérdida de tiempo si el alumno antes de hacer uso de las hojas de examen para redactar su ejercicio, dedicar algunos minutos a sintetizar las ideas del fragmento seleccionado, considerar el orden de las mismas y el tema que en ellas se plantea, a partir de allí, hacer algunas anotaciones que le permitan luego estructurar bien cada parte del ejercicio y no pasar por alto nada que sea importante en el transcurso de su redacción.

Para Kant

6 jun

Metafísica y ciencia.
El problema al que quiere responder Kant, como se lee en nuestro texto, es algo asi: ¿Como es posible la ciencia? Y ¿es posible la metafísica como ciencia? Dicho de modo mas general: ¿Como funciona el conocimiento humano? Para Kant era algo evidente que los seres humanos tienen una pulsión por conocer, y más concretamente por hacerse preguntas metafísicas. Esta necesidad es consustancial al ser humano, y, como dice el texto, seguiría existiendo aunque la ciencia se extinguiera. Pero la cuestión es si estamos capacitados para satisfacerla. Sería muy trágico que los seres humanos tuviesen la pulsión de hacerse preguntas que no pueden responder.
Kant parte de la idea de ciencia que viene de Newton; un conocimiento verdadero, universal y necesario. Pero la historia de la filosofía ha demostrado que, al menos hasta ahora, este conocimiento esta lejos de darse, pues los metafísicos discuten y discuten sin llegar a ninguna conclusión cierta. (Ese es el “andar a tientas al que se refiere el texto”)
Kant había leido a Hume. Segun él mismo dice, Hume le sacó de su “sueño dogmático”, es decir, de un racionalismo muy parecido al de Descartes y Leibniz. La idea que tenia Hume es que todo conocimiento depende de la experiencia, de modo que no tenemos posibilidad de conocer aquello de lo que no tenemos experiencia. Todos los objetos de la metafísica, (el ser, el mundo, el yo, dios… ) son para Hume y el resto de los empiristas meras palabras. Segun Hume, no solo no tenemos conocimientos metafisicos, sino que tampoco tenemos conocimientos universales y necesarios.
Pero Kant no solo había leído a Hume,;también había leído a Newton, cuya teoria demostraba que la ciencia natural es posible. Newton había mostrado que se podía hacer física y que las verdades de esta ciencia eran universales y necesarias. En la terminología de Kant, los conocimientos de la ciencia son a priori, esto es, independientes de la experiencia. Pero eso era lo que Hume prohibía En esta situación uno de los dos, Hume o Newton, debe estar equivocado. A Kant, desde luego, le parecía que Newton no lo estaba, así que se puso a corregir a Hume.
Si la experiencia no nos da nada universal y necesario (como advierte Hume) ¿De dónde viene la universalidad y necesidad de la ciencia? Aqui es donde Kant da su famoso “giro copernicano”. Copérnico había entendido que no era posible explicar los movimientos astronómicos partiendo de la idea de que la Tierra estaba en el centro del universo, pero que todo encajaba si se consideraba que era el sol el que ocupaba ese lugar, y era la Tierra la que giraba alrededor de él. Del mismo modo Kant entiende que no es posible explicar la universalidad y necesidad del conocimiento científico (dicho con su terminología, su carácter a priori), si se espera que esa necesidad y universalidad provenga de los objetos del conocimiento. Pero es posible explicar la necesidad y universalidad si se entiende que esos son condiciones subjetivas, aportadas por la razón.

Experiencia y conocimiento a priori.

Kant entiende por experiencia algo ligeramente diferente a lo que entiende Hume. Para Hume la experiencia viene dada por los sentidos, lo que podriamos llamar “intuiciones sensibles”. Para Kant, en cambio, la experiencia es una construcción del sujeto a partir de estas intuiciones sensibles, pero que no se limita a ellas. Tenemos experiencias no solamente cuando captamos sonidos, colores, etc, sino cuando integramos estas intuiciones en un concepto y formamos juicios acerca de las cosas.
En definitiva, para tener experiencia necesitamos darle forma a nuestras intuiciones mediante lo que Kant llama formas a priori. Este término, a priori, significa en Kant “Anterior a la experiencia”
Kant encuentra dos tipos de formas a priori del conocimiento; a las primeras las llama formas a priori de la percepción, y son el espacio y el tiempo. A las segundas las llama formas a priori del entendimiento y las llama categorias.

Respecto a lo primero, lo que quiere decir Kant es que no podemos concebir objetos fuera del espacio o el tiempo. Podemos, por ejemplo, imaginar cisnes negros o cisnes blancos y si queremos saber si el cisne es negro o blanco tenemos que verlo en la experiencia ; y esto quiere decir que la condicion de blanco o negro del cisne es a posteriori. Pero no podemos concebir el cisne fuera del espacio, o del tiempo. Eso es de todo punto inimaginable, y para Kant demuestra que el espacio y el tiempo son formas a priori.
A las otras formas a priori del conocimiento humano Kant las llamo categorias. La palabra categoria tiene una larga tradición filosófica. Es una especie de respuesta a la pregunta: ¿Que clases de cosas existen. Kant hace un planteamiento un poco diferente del tema. Hay que decir que él, que es muy riguroso, no responde a la pregunta ¿Que clases de cosas existen?sino a la pregunta ¿Que clases de juicios podemos hacer sobre el mundo? La palabra juicio quiere decir algo asi como “afirmacion sobre algo que hace alguien”.

Gracias al espacio, el tiempo y las categorías nosotros podemos tener experiencia. Pero aparte de este conocimiento nosotros tenemos otro tipo de conocimiento, un conocimiento que Kant denomina a priori y que se basa en el estudio del espacio y el tiempo y las categorías. Kant demuestra que las aritmética (que se basa en la sucesión temporal) la geometría (que se basa en el espacio) y la física (que se basa en las categorías de sustancia, causa y reciprocidad) son conocimientos a priori, puesto que aquello en lo que se basan también lo es.

Temas:
- Teoría del conocimiento.
Para Kant una de las tres preguntas fundamentales a las que quiere responder el ser humano es ¿Que puedo conocer? Kant se va a encontrar este problema en el estado en el que lo habían dejado los racionalistas y los empiristas. Para los primeros, había un conocimiento absolutamente independiente de la experiencia, de modo que, como se ve en Descartes, la razón humana puede descubrir una verdad tras otra solo basándose en si misma. Para los empiristas, en cambio, todo el conocimiento empieza y acaba en la experiencia, de modo que de aquello de lo que carecemos de experiencia carecemos por completo de conocimiento.
Kant media en esta disputa estableciendo un nuevo papel para el sujeto humano. Es verdad, según el, que todo conocimiento empieza en la experiencia, pero no todo el conocimiento humano es solamente experiencia. Si asi fuese, el conocimiento humano no podría alcanzar nunca necesidad y universalidad, dado que la experiencia es contingente y particular. La ciencia de Newton demuestra con hechos que tal necesidad y universalidad puede darse.
Para entender esto hay que volver a explicar el Giro Copernicano de Kant. Copérnico habia entendido que no era posible explicar los movimientos astronómicos partiendo de la idea de que la Tierra estaba en el centro del universo, pero que todo encajaba si se consideraba que era el sol el que ocupaba ese lugar, y era la Tierra la que giraba alrededor de él. Del mismo modo Kant entiende que no es posible explicar la universalidad y necesidad del conocimiento científico (dicho con su terminología, su carácter a priori), si se espera que esa necesidad y universalidad provenga de los objetos del conocimiento. Pero es posible explicar la necesidad y universalidad si se entiende que esos son condiciones subjetivas, aportadas por la razón.
Para Kant, en síntesis, la idea principal es que la experiencia humana del mundo es ya una elaboración a partir de datos brutos. La idea es que el mundo nos aporta un material y nosotros le damos una forma, y a partir de eso tenemos una experiencia. El sujeto en Kant tiene un papel activo a la hora de conocer, y no es, como pensaba Hume, un mero recipiente de experiencias.
Dado que el conocimiento es una construcción entre datos brutos y formas, uno se podría preguntar; ¿y qué hay en el mundo realmente? Kant dice que esta pregunta no la podemos responder. No podemos saber que hay en el mundo (a eso Kant lo llama noúmeno) sino solo como el mundo aparece para nosotros (a eso Kant lo llama fenómeno) El mundo noúmenico es un enigma para el ser humano. En este sentido Kant sigue siendo empirista, puesto que afirma que no hay conocimiento mas allá de lo que nos otorga la experiencia.

- Crítica de la metafísica tradicional.
Durante siglos, hasta Kant, la metafísica ha tenido la pretensión de ser un conocimiento trans-empirico, es decir, un conocimiento que nos muestra cosas mas allá de la experiencia (como Dios o el alma). Esto es lo que criticaba Hume, para quien toda la metafísica no era más que palabrería.
Para Kant , que en este punto está de acuerdo con Hume, la metafísica no puede ser un conocimiento que vaya mas allá de la experiencia, puesto que el conocimiento humano no puede aplicarse a aquello de lo que se carece de experiencia. Pero la reflexión metafísica si tiene sentido puesto que, aunque todo conocimiento comienza en la experiencia, no todo conocimiento es solo experiencia.
Para Kant el valor de la metafísica no es el de ser un conocimiento trans-empirico, sino un conocimiento transcendental, entendiéndose esta palabra como; aquello que hace posible la experiencia, sin ser experiencia en si mismo. Vamos a explicar mas pormenorizadamente todo esto.
A partir de su esta teoría del conocimiento, Kant procederá a responder a la pregunta que se planteaba en el prologo de la Critica. ¿Es posible la metafísica como ciencia? ¿Es posible un conocimiento metafísico?
Para Kant la respuesta es que no. La metafísica se ocupa de objetos, como Dios, el Yo o el Mundo, de los que no tenemos experiencia sensible. Y a los objetos de los que no tenemos experiencia no es legitimo aplicarles las categorías. No podemos decir con propiedad “El mundo es esto” o “Dios es esto” o “El Yo es esto”, del mismo modo que lo decimos de los objetos de la experiencia.
Cuando la razón intenta inferir ideas a partir de objetos como el Yo, Dios o el Mundo, comete errores lógicos. Kant llama a estos errores lógicos antinomias. Un ejemplo es la idea de si el mundo es creado o es eterno, ante la cual la razón resbala sin saber tomar partido por una u otra opción, puesto que las dos tienen dificultades. Esto para Kant obedece a que aplicamos una categoría, la de sustancia , a algo que no es objeto de la experiencia de nadie (el Universo). Un error parecido es lo que sucede, según Kant, en el argumento ontológico..
Kant es categórico a la hora de decir que es imposible el conocimiento metafísico de manera científica. Pero al mismo tiempo, él afirma que la tendencia metafísica es universal en el ser humano. Para eso distingue entre Ciencia y Razón. Según él la Razón humana tiene la tendencia natural de abandonar sus limites y tratar de especular sobre Dios, el Mundo, la Libertad, el alma, la muerte, el amor, la voluntad… Los seres humanos se abandonan a la ilusión de poder establecer conocimientos sobre esos temas, (de los que no tenemos experiencia) porque la razón humana es imaginativa, y no ve sus límites. Pero la metafísica es una ilusión. Y la prueba es que cuando nos ponemos a pensar en estas cosas la razón humana cae en eso que Kant llama antinomias y paralogismos, que son contradicciones de las que no podemos salir.
Entonces, si no se puede hacer metafísica como ciencia, ¿Para que hacemos metafísica? Para dar respuesta a esta pregunta hay que empezar distinguiendo entre conocimiento científico y practico. Kant dice que las tres preguntas fundamentales del hombre son
Que puedo conocer.
Que debo hacer.
Que me cabe esperar.
En la Critica de la Razón Pura Kant dictamina, como ya se ha dicho, que no puedo conocer objetos metafísicos. Entonces, ¿Para qué sirve la metafísica? Pues sirve, y mucho para otro tipo de conocimiento, el conocimiento moral, ese que responde a la pregunta de ¿Que debo hacer? Para responder a esta pregunta las reflexiones sobre el Yo, el Alma, el Mundo, la voluntad o la libertad no solo son recomendables, sino absolutamente necesarias. Para Kant si Dios, el alma o la libertad no existen, la moral no tiene ningún sentido. De modo que el nuevo territorio de la metafísica será lo que Kant llama Razón Práctica, que no es otra cosa que la Ética.

CONTEXTUALIZACION
Kant nació en Konigsberg en 1724 y murio en la misma ciudad en 1804. Está considerado como uno de los pensadores más influyentes de la era moderna y de la filosofía universal.
En la Critica a la Razón Pura, que es el libro al que pertenece el texto, Kant pretende hacer un analisis del conocimiento humano, sus limites y sus condiciones. Con esta obra se inaugura el Periodo Critico de Kant, que incluye las obras por las que ha pasado a la historia de la filosofia, como La Critica de la Razón Practica o la Critica del Juicio.
Kant comenzó en la filosofia siendo un racionalista al estilo de Descartes, influido por su maestro Wolff. Fue la lectura de Hume la que le hizo salir de su “sueño dogmatico” y replantearse todo su pensamiento, como anteriormente se ha expuesto. Con estos libros del periodo critico se hizo un hueco eterno en la historia de la filosofía.
Dado que la teoría del conocimiento de Kant se ha expuesto en las preguntas anteriores, expondré ahora algo de su reflexión ética, campo en el que tambien ha sido considerado uno de los pensadores mas influyentes.
De entrada hay que decir que la ética de Kant es bastante distinta al resto. La etica de Kant es formal, mientras que las demás, (por ejemplo la ética utilitarista, o la de Aristoteles, o el cristianismo) son eticas materiales. ¿Que quiere decir esto? Por decirlo de manera simple, lo mas común es que cuando la gente piensa en temas de moral la pregunta basica es; ¿que conviene hacer? (En el sentido de que es lo que me va a hacer mas feliz, o que es lo mas util para todos, o que es lo que me va a llevar al cielo… ) Pero para Kant la pregunta fundamental de la etica no es esa, sino; ¿que debo hacer?
Esto se entiende si se piensa en que a veces no es lo mismo hacer lo conveniente que hacer lo correcto, como en el caso de la mentira piadosa o la tortura. En estos casos Kant aboga por lo correcto. Segun el en todas estas acciones hay que cumplir con el deber
Kant es muy riguroso al respecto, (tal vez excesivamente riguroso), pero su posición no está falta de razones. Una de ellas es que a menudo justificamos una acción moral incorrecta amparandonos en las supuestas buenas consecuencias de esa acción En verdad nunca sabemos las consecuencias finales de una acción, y por eso resulta complicado fiar la bondad o maldad de una acción en sus consecuencias. A menudo una acción bienintencionada es nefasta, o al revés. Para Kant lo que justifica una acción moral es su adecuación al deber, nunca sus consecuencias.
Merece la pena también reflexionar sobre lo siguiente; a menudo actuamos de un modo con los demás que no toleraríamos con nosotros mismos.?Para Kant hay que ser consecuente y tratar a los demás como nos gustaria que nos tratasen. Dicho con sus palabras, hay que tratar al resto de las personas como si fuesen un fin en si mismo, y no como un medio. Eso es lo que significa la palabra respeto; comprender de verdad que las otras personas son como tú, y tratarles en consecuencia.
Por esto, la piedra de toque de la moralidad kantiana es lo que Kant llama el imperativo categórico. Esto es una respuesta a la pregunta ¿que es el deber? ¿que debo hacer? Kant no da una respuesta concreta a esto, pero si da una especie de prueba formal de a que se tiene que adecuar nuestra acción moral.
Hay dos formulaciones del imperativo categorico. Una dice algo así; Actua de tal modo que el principio de tu acción pueda ser universalizable. Otra formulación del imperativo categórico, relacionada con la anterior, dice algo como esto; Actua de tal modo que en tu acción siempre consideres a los demas, y a ti mismo, como fines en si, y no como medios

El pensamiento de Kant y su epoca.
Kant es uno de los principales filósofos de la Ilustración. El propio Kant dio una definición estupenda de esta época historica cuando escribio; La Ilustración es la salida del hombre de su autoculpable minoria de edad. La idea que tiene Kant es que hasta entonces los seres humanos han sido como niños que han rechazado pensar por si mismos llevados por el miedo, la pereza o la tradición. En cambio el lema de la Ilustracion es Sapere Aude! (Atrevete a saber) lo que significa que es llegado el momento en que los hombres piensen por si mismos, sometiendo a crítica lo que anteriormente aceptaban irreflexivamente.
Como periodo filosófico, la Ilustración tiene algunas caracteristicas; confianza en la razón humana, como instrumento para solucionar los problemas. Fe en el progreso, con la idea optimista de que el futuro del ser humano puede ser mejor si persevera en el camino de la razón. Importancia de la educación, en tanto en cuanto solo desarrollando las capacidades naturales del hombre se puede conseguir una sociedad mejor.
La Ilustración fue un movimiento que se desarrollo en Inglaterra, Francia y Alemania (escasamente en España) Los Ilustrados franceses hicieron lo posible por desarrollarla acometiendo proyectos como la Enciclopedia, que pretendia ser un compendio de todo el saber humano. Su desarrollo fue progresivo, hasta que acabo en eventos historicos del mayor calado, como la Revolución Francesa, la indepencia de EE.UU y la declaración de los derechos del hombre. Todos estos sucesos no hubieran sido posibles sin este movimiento.
El propio Kant, como buen ilustrado, sometió a crítica el legado de la filosofía anterior. Como se ha explicado anteriormente, su filosofía se puede entender en buena parte como un intento de superación del empirismo y el racionalismo. La influencia de Kant fue enorme, tanto en teoría del conocimiento como en ética y política. Las filosofías de Hegel, en el siglo XIX, y de Nietzsche, son en buena medida intentos de refutar a Kant desde distintos puntos de vista. Aun hoy en dia sus obras siguen teniendo actualidad, como corresponde a uno de los mas grandes pensadores de la historia.

El liberalismo.

3 jun

Hola.

Vamos a dedicar las siguientes entradas a hacer un pequeño resumen de algunas ideologías políticas.

LIBERALISMO. 

El liberalismo es una ideología política nacida en Inglaterra en el siglo XVII. Los liberales de entonces (y los de ahora) defendían la conexión entre libertad y propiedad privada, el gobierno representativo y la tolerancia religiosa.

Para entender que es el liberalismo en política creo que sirve bastante la metáfora del deporte. Para los liberales, la sociedad es fundamentelmente una competición donde la gente lucha por determinados bienes (dinero, poder, prestigio, trabajo…) En una competición asi es normal y justo que unos ganen y otros pierdan, dependiendo de su suerte, su talento o su trabajo. El Estado, como organización política,  solo debe ocuparse de que la competicíón sea lo mas limpia posible.

(Una pregunta, para tratar en clase: ¿Que condiciones debe tener una competición para que sea justa?)

Algunas características del liberalismo son;

- Los liberales insisten en la defensa del individuo, frente a las exigencias de la sociedad de la que forma parte. Según ellos, siempre hay que respetar los derechos y las libertades individuales de las personas, que no deben sacrificarse al bien del colectivo.

Creo que esta posición se puede entender si reflexionáis sobre algunas cuestiones. Por ejemplo: ¿Que pensáis de la politica china de penalizar a la gente que tiene mas de un hijo? ¿Que pensáis de la norma que obliga a ponerse el cinturón de seguridad? ¿Que pensáis de las leyes contra la venta libre de drogas? ¿Que os parece que en Estados Unidos se pueda comprar un arma en el supermercado, y que se puede llevar tranquilamente por la calle? ¿Que pensáis de la obligación de pagar impuestos?

-Los liberales, como su propio nombre indica, insisten en el valor de la libertad. Para ellos la libertad es el valor político principal. En respuesta a todas las cuestiones anteriores, para un liberal una sociedad bien ordenada es la que impone menos obligaciones para sus ciudadanos, y la que permite mas elecciones personales. El único limite de la libertad, por supuesto, será la libertad de los demás.

-Los liberales también valoran la igualdad, pero entendida como igualdad de oportunidades. Para los liberales la vida social es una competición en la que todos tienen derecho a participar en condiciones de igualdad, pero no resulta justo ni realista esperar que todos prosperen por igual. Para los liberales es normal (y finalmente es beneficioso para todos) que la gente tenga mas éxito, poder o dinero en función de sus talentos o de su esfuerzo.

-En consonancia con lo dicho, los liberales defienden una forma de estado basada en el pluralismo político, la separación de poderes, el gobierno de la ley, y los derechos liberales.

En el liberalismo subyace la idea de que hay que dejar a los individuos libertad para que puedan hacer lo mejor para si mismos. Si hacemos asi eso redundara en beneficio del  colectivo. Si un empresario como Steve Jobs por ejemplo, quiere ganar dinero, puede hacer productos para venderlos. En principio lo hace solo por interés personal (el dinero, el prestigio, su propia satisfacción o lo que sea) pero el resultado también es bueno para el colectivo, porque la gente que trabaja para él o la gente que compra sus productos también saca un beneficio.

Esta idea de que cuando la gente busca su propio interés hay un beneficio para todos se conoce como la teoria de la Mano Invisible, y la difundió un economista del siglo XVIII que se llamaba Adam Smith. La mano invisible, como explica este video,  explica por que hay pan en la panaderia.

http://www.salaimartin.com/randomthoughts/video-blog-e-konomia/item/553

Aqui Verónica os explica por qué desde la perspectiva liberal hay que recortar el poder del estado.

Si recordáis la entrada anterior acerca del dilema del prisionero, vimos un video en el que John Nash afirmaba que Adam Smith se equivocaba. El dilema del prisionero es un ejemplo de como, a veces, el mejor resultado desde el punto de vista egoísta es el peor resultado para todos. Esta cuestión de la vida social es muy discutida actualmente, dado que parece que hay ejemplos de como el individualismo liberal ha generado problemas. Por ejemplo en la crisis bancaria actual parece que los intereses de mucha gente (los bancos y sus directivos, los inversores, los políticos  la gente de la calle…) han generado una situación en la que todo el mundo parecía ganar, pero en la que al final todos pierden.

1364662980_641592_1364663080_noticia_normal

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.