Introducción a la metafísica.

Hemos empezado el curso hablando de como se originó la filosofía separándose del pensamiento mítico. Luego la hemos distinguido de la religión, que se basa en la autoridad, la tradición y la revelación, y de la ciencia, que opera con el método experimental.

En el ultimo post, por cierto, dijimos que la tarea de la filosofía es la búsqueda de sentido. Ser filósofo es intentar encontrar sentido donde habitualmente solo vemos cosas. Para encontrar sentido a las cosas los filósofos se hacen preguntas. Muchas veces estas preguntas son de un tipo especial; de esas que nos solemos hacernos, porque si nos las hacemos ya tenemos tarea para darle vueltas a la cabeza.  Preguntas raras.

Una de estas preguntas es ¿Que es la realidad? Normalmente la respuesta es simple. Decimos algo así como “la realidad es lo que pasa”, “la realidad es lo que hay”.  Lo malo es que estas respuestas son insatisfactorias. Son circulares. Intuimos que si se las diésemos a alguien que no tuviese ni idea de lo que es la realidad, no se aclararía lo mas mínimo.

Una posible respuesta, mas arriesgada, podría ser; la realidad es lo que sale por televisión. Es increible la cantidad de gente que cree en eso.  Sobre todo desde que a la televisión le ha dado por hacer realitys.

¿Que pensais de ese tema?

La palabra “realidad” es una palabra sospechosa. Hace poco el presidente del gobierno dijo que estaba tomando medidas que no quería tomar, pero que “la realidad le impedía cumplir su programa electoral”. ¿A que llamará Rajoy “la realidad”?

Bueno. Olvidemosnos (por ahora) de estas cosas. Tradicionalmente la filosofía ha dado tres respuestas a eso de que es la realidad. Vamos a verlas.

Para el realismo la realidad es lo que aparece ante nuestros sentidos y expresamos con nuestro lenguaje. La idea es, por ejemplo, que si yo veo una mesa verde es porque en el mundo hay una mesa verde. Punto pelota.

Esta idea es lo mas natural. Es la creencia metafísica de la mayoría de la gente la mayoría del tiempo.  Pero la verdad es que si lo piensas bien tiene bastantes problemas. ¿Que significa que la mesa es verde? ¿Ese verde está en mi ojo o en la mesa? Parece sensato admitir que un supuesto extraterrestre tal vez veria la mesa muy distinta a mi.  Igual no veía ni la mesa.

Por cierto que esta inocente cuestión de ¿que son los colores? ha abducido a las cabezas mas dotadas para la filosofía, como Wittgenstein. Asi que la vamos a dejar aparcada aqui.

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Bueno. Para salir del realismo ingenuo, algunos filósofos han abogado por el idealismo. El idealismo es pensar algo asi; de acuerdo, no podemos decir que la mesa sea verde. No podemos ni siquiera decir que exista una mesa.  De lo único que podemos estar seguros es de que en nuestro pensamiento hay una mesa verde. De que tenemos en la cabeza la idea de una mesa.

Para el idealista, lo que existe es lo que esta en mi cabeza. Existir significa, simplificando, estar en  el pensamiento. Para un idealista radical, como Berkeley, sería perfectamente posible que en el mundo solo exista yo.  A fin de cuentas, lo que llamamos realidad son solo esto; ideas en mi cabeza. A esta creencia de idealismo radical se le llama solipsismo.

¿Que os pareceria que el mundo (todo lo que hay en el universo) fuesen solo ideas en mi imaginación? Un solipsista pensaría algo como: si yo no existo, deja de existir el mundo.

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La tercera posicíon metafisica tradicional es la del realismo crítico. A diferencia del idealista, el realista crítico no cree que no exista la realidad. Pero a diferencia del realista ingenuo, no cree que la realidad sea como nos parece. El realista critico diría que hay algo, pero no “una mesa verde”.

El realismo crítico insiste en que hay muchas formas de afrontar la realidad. La mesa verde, por ejemplo, podria ser desde otro punto de vista un conjunto de atomos.  U otra cosa,  quien sabe que….

Lo que pasa es que los seres humanos tenemos nuestra forma propia de ver la realidad. Es una forma entre varias, pero es la nuestra. Por ejemplo, no podemos pensar cosas fuera del espacio, del tiempo, de la idea de causa.  Tratad de imaginar como era el universo antes del big bang. Enseguida nos hacemos las preguntas ¿Qué había  ¿Dónde? ¿Cuanto tiempo pasó hasta que se creó el Universo? ¿Y por qué pasó? Esas preguntas, antes de la creación del Universo, no tienen sentido.  Pero no podemos evitar hacérnoslas. Es nuestra forma de pensar.

El realismo crítico insiste en que imponemos nuestra forma de pensar a los contenidos de la realidad.  La realidad no tiene una forma definida,  sino que nosotros la conformamos (le damos forma) de determinada manera.

La sabiduría popular dice a menudo que “todo es según el color del cristal con que se mira”.  O la vieja cuestión de si ves el vaso medio lleno o medio vacío. La discusión sobre como está el vaso puede  llegar a ser infinita, pero esta ilustración quizá os de una buena idea de como resolverla.

Voy a recordar algunos ejemplos que vimos en clase.  Son ejemplos de ambigüedades perceptivas.

¿Un cubo en una esquina, o una figura con una oquedad?

¿Un cubo en una esquina, o una figura con una oquedad?

¿Que es la figura del centro? ¿Una cifra o una letra?

¿Que es la figura del centro? ¿Una cifra o una letra?
¿Que veis aquí?

 

 

Un fenómeno visual alucinante son los estereogramas. ¿Quien consigue ver la vaca?

Es relativamente frecuente ver ilusiones visuales. Pero no solo el ojo nos sorprende. Aqui os pongo una ilusion auditiva que estudio la experta Diana Deutsch.

La idea es que, si

1-escuchamos solamente las primeras frases del discurso de la chica, no encontramos nada raro en él, (aparte, claro de que habla en inglés), pero si

2- escuchamos todo el discurso hasta el final, con esas repeticiones como de disco rayado, y

3- volvemos a escucharlo desde el inicio,

nos parecera que la chica esta cantando eso de sometimes behaves so strangely.

Id paso a paso y me contaís. Aqui os dejo el enlace.

http://philomel.com/phantom_words/play.php?fname=Track_22&s=0

 

Esto es un efecto muy interesante. Se utiliza con frecuencia en el rap (pensad en esos ritmillos!) o en el jazz.

Mas ilusiones sonoras en el siguiente enlace;

http://philomel.com/phantom_words/

Todos estos ejemplos, ciertamente, son psicológicos  y no metafísicos  Pero nos pueden servir para ilustrar que es eso que hemos llamado realismo critico. La idea es siempre que nosotros aplicamos nuestra forma de ver las cosas a la realidad, y esto significa que no hay una realidad objetiva ahí fuera, sino que lo que llamamos realidad es una mezcla de las dos cosas: el Yo que piensa y el mundo que es.

 

 

Es muy interesante aplicar esta idea a la psicología; Cada uno de nosotros tiene una determinada manera de ver el mundo (unos filtros mentales) y conocerlos es la mejor manera de darse cuenta de como somos nosotros, de como son los demás y de como podemos intentar superar estos filtros que nos limitan. Una introducción a la terapia gestalt aparece en estas páginas.

 

http://www.psicologia-online.com/colaboradores/cvasquez/gestalt.shtml

http://www.javiermalonda.com/ehc/el-metamodelo-del-lenguaje/

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Para el próximo dia tenéis que hacer los siguientes ejercicios.

1/ ¿Que opinas de los reality shows como Gran Hermano, Hombres y Mujeres, Peking Express, La voz…? ¿Te parece que reflejan la realidad? ¿Por qué crees que los ve tanta gente?

2/ Si un árbol cae en mitad del bosque y no hay nadie para escucharlo ¿hace ruido?  Si los seres humanos desaparecieran por completo ¿ Dejaría de existir el mundo? ¿Por qué?

3/ Resume el siguiente articulo de Enric Gonzalez. http://www.elpais.com/articulo/Pantallas/Realidad/elpepirtv/20090526elpepirtv_2/Tes

Para el examen preparad las siguientes preguntas.

1/ ¿Qué es el realismo ingenuo? ¿Qué se puede objetar al realismo ingenuo? 

2/ ¿Qué es el idealismo? ¿Qué es el solipsismo? 

3/ ¿Qué es el realismo crítico? 

4/ ¿Qué significa que los ejemplos sobre la percepción anteriormente expuestos son “psicológicos, no metafísicos”? ¿Que es la metafísica? 

Memento

Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla.

George Santayana.

Hola. Una vez vista la película, debéis hacer una recesión crítica sobre el film. ¡En verdad puede que necesitéis verlo dos veces!  Tenéis que hacer la crítica en vuestro blog.  Podeis hablar de lo que querais, pero a modo de guion, estas son algunnas preguntas a las que podreis responder en vuestro análisis.

1-Resume, de forma cronológica, el argumento del film.

2- Como habéis visto, la película esta montada de una forma muy peculiar. ¿Como? ¿Que puede pretender  Christopher Nolan al hacer algo así?

3- Una pregunta con mucha miga para desarrollar bien. ¿Quien es Leonard?

4-¿Quien es Sammy Jankis?

5-¿Por qué no puede Leonard olvidar a su mujer?

6-¿Por qué quiere Leonard vengarse, si, como dice Natalie, ni siquiera se acordará de eso? ¿Tú que opinas?

7- La memoria es selectiva, pues está claro que no podemos recordarlo todo. En general, ¿de que depende que nos acordemos o que olvidemos algo?

8-La película es muy interesante por los interrogantes que plantea. Según lo que se ve, en ella, y en general, ¿Por qué es tan fundamental la memoria?

9-Un ejercicio interesante, que comentaremos; Escribe, de la manera mas detallada posible, el recuerdo mas antiguo que tengas.

10-Bueno, para terminar ¿Que te ha parecido la película?

Para los interesados en el tema, os dejo aquí algunas referencias para ilustrar el film. Lo primero es parte de un capítulo del libro de Oliver Sacks El hombre que confundio a su mujer con un sombrero, donde cuenta un caso parecido al de Leonard. Lo segundo es un documental de la BBC donde se muestra a un hombre con este tipo de amnesia. Lo tercero es otra película sobre el tema bastante famosilla, en plan de comedia romántica.

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El marinero perdido (1)
2
Hay que haber empezado a perder la memoria, aunque sea sólo a retazos, para darse cuenta de que esta memoria es lo que constituye toda nuestra vida. Una vida sin memoria no sería vida… Nuestra memoria es nuestra  coherencia, nuestra razón, nuestra acción, nuestro sentimiento. Sin ella, no somos nada… (Viene por fin la amnesia retrógrada, que puede borrar toda una vida, como le sucedió a mi madre… )
LUIS BUÑUEL
Este fragmento conmovedor y aterrador de las memorias de Buñuel plantea interrogantes fundamentales… clínicos, prácticos, existenciales, filosóficos: ¿qué género de vida (si es que alguno), qué clase de mundo, qué clase de yo se puede preservar en el individuo que ha perdido la mayor parte de la memoria y, con ello, su pasado y sus anclajes en el tiempo?
Estas palabras de Buñuel me hicieron pensar en un paciente mío en el que se ejemplifican concretamente esos interrogantes: el encantador, inteligente y desmemoriado Jimmie G., que fue admitido en nuestra residencia de ancianos próxima a la ciudad de Nueva York a principios de 1975, con una críptica nota de traslado que decía: «Desvalido, demente, confuso y desorientado».
Jimmie era un hombre de buen aspecto, con una mata de pelo canoso rizado, cuarenta y nueve años, de aspecto saludable, bien parecido. Era alegre, cordial, afable.
—¡Hola, doctor! —dijo—. ¡Estupenda mañana! ¿Puedo sentarme en esta silla?
Era una persona simpática, muy dispuesta a hablar y a contestar cualquier pregunta que le hiciesen. Me dijo su nombre, su fecha de nacimiento y el nombre del pueblecito de Connecticut donde había nacido. Lo describió con amoroso detalle, llegó incluso a dibujarme un plano. Habló de las casas donde había vivido su familia… aún recordaba sus números de teléfono. Habló de la escuela y de su época de escolar, de los amigos que había tenido y de su especial afición a las matemáticas y a la ciencia. Habló con entusiasmo de su época en la  Marina, tenía diecisiete años, acababa de terminar el bachiller, cuando  lo reclutaron en 1943. Dado su talento para la ingeniería era un candidato «natural» para la radiofonía y la electrónica, y después de un curso intensivo en Texas pasó a ocupar el puesto de operador de radio suplente en un submarino. Recordaba los nombres de varios submarinos en los que había servido, sus misiones, dónde estaban estacionados, los nombres de sus camaradas de tripulación. Recordaba el código Morse y aún era capaz de manejarlo y de mecanografiar al tacto con fluidez.
Una primera parte de la vida plena e interesante, recordada con viveza, con detalle, con cariño. Pero sus recuerdos, por alguna razón, se paraban ahí. Recordaba, y casi revivía, sus tiempos de guerra y de servicio militar, el final de la guerra, y sus proyectos para el futuro. Había llegado a gustarle mucho la Marina, pensó que podría seguir en ella. Pero con la legislación de ayuda a los licenciados y el apoyo que podía obtener consideró que le interesaba más ir a la Universidad. Su hermano mayor estaba en una escuela de contabilidad y tenía relaciones con una chica, una «auténtica belleza», de Oregón.
Al recordar, al revivir, Jimmie se mostraba lleno de entusiasmo; no parecía hablar del pasado sino del presente, y a mí me sorprendió mucho el cambio de tiempo verbal en sus recuerdos cuando pasó de sus días escolares a su período en la Marina. Había estado utilizando el tiempo pasado, pero luego utilizaba el presente… y (a mí me parecía) no sólo el tiempo presente formal o ficticio del recuerdo, sino el tiempo presente real de la experiencia inmediata.
Se apoderó de mí una sospecha súbita, improbable.
—¿En qué año estamos, señor G. ? —pregunté, ocultando mi perplejidad con una actitud despreocupada.
—En cuál vamos a estar, en el cuarenta y cinco. ¿Por qué me lo pregunta? —Luego continuó—: Hemos ganado la guerra, Roosevelt ha muerto, Truman está al timón. Nos aguarda un gran futuro.
—Y usted, Jimmie ¿qué edad tiene?
Su actitud era extraña, insegura, vaciló un instante. Parecía estar haciendo cálculos.
—Bueno, creo que diecinueve, doctor. Los próximos que cumpla serán veinte.
Al mirar a aquel hombre de pelo canoso que tenía ante mí, tuve un impulso que nunca me he perdonado… era, o habría sido, el colmo de la crueldad si hubiese habido alguna posibilidad de que Jimmie recordase.
—Mire —dije, y empujé hacia él un espejo—. Mírese al espejo y dígame lo que ve. ¿Es ese que lo mira desde el espejo un muchacho de diecinueve años?
Palideció de pronto, se aferró a los lados de la silla.
—Dios Santo —cuchicheó—. Dios mío, ¿qué es lo que pasa? ¿Qué me ha sucedido? ¿Será una pesadilla? ¿Estoy loco? ¿Es una broma?
Parecía frenético, aterrado.
—No se preocupe, Jimmie —dije tranquilizándolo—. Es sólo un error. No hay por qué preocuparse. ¡Venga!
Lo llevé junto a la ventana.
—Verdad que es un maravilloso día de primavera —le dije—. ¿Ve aquellos chicos que hay allí jugando al béisbol?
Recuperó el color y empezó a sonreír y yo me escabullí llevándome aquel espejo odioso.
Volví dos minutos después. Jimmie aún seguía junto a la ventana, mirando muy contento a los chicos que jugaban al béisbol abajo. Se volvió cuando abrí la puerta y su expresión era alegre.
—¡Hola, doctor! —dijo— ¡Bonita mañana! Quiere usted hablar conmigo… ¿Me siento en esta silla?
No había indicio alguno de reconocimiento en su expresión franca y abierta.
—¿No nos hemos visto antes, señor G. ? —pregunté despreocupadamente.
—No, que yo sepa. Menuda barba que tiene. ¡A usted no lo olvidaría, doctor!
—¿Por qué me llama doctor?
—Bueno, lo es usted, ¿no?
—Sí, pero si no nos hemos visto antes, ¿cómo sabe que lo soy?
—Es que usted habla como un médico. Se ve que es un médico.
—Bueno, tiene usted razón, lo soy. Soy el neurólogo de aquí.
—¿Neurólogo? Vaya, ¿tengo algún problema nervioso? Y dice usted «aquí»… ¿dónde estamos? ¿qué es este lugar?
—Precisamente iba a preguntárselo yo… ¿dónde cree usted que está?
—Veo esas camas y esos pacientes por todas partes. A mí me parece que esto es una especie de hospital. Pero, qué demonios, qué podría estar haciendo yo en un hospital… y con tanta gente mayor, mucho más vieja que yo. Yo me encuentro bien, estoy fuerte como un toro. A lo mejor trabajo aquí… ¿Trabajo aquí? ¿Cuál es mi trabajo?… No, mueve usted la cabeza, veo en sus ojos que no trabajo aquí. Si no trabajo aquí me han metido aquí. ¿Soy un paciente y estoy enfermo y no lo sé, doctor? Es una locura, da miedo… ¿Es una broma en realidad?
—¿No sabe usted lo que pasa? ¿No lo sabe usted de veras? ¿Se acuerda de que me habló de su infancia, de que se crió en Connecticut, de que trabajó como radiotelegrafista en submarinos? ¿No recuerda que me explicó que su hermano tiene relaciones con una chica de Oregón?
—Sí, sí, tiene usted razón en lo que dice. Pero eso no se lo conté yo, no le había visto a usted en mi vida. Debe haber leído cosas de mí en mi ficha.
—Está bien —dije—. Le contaré una historia. Un individuo fue a ver a su médico quejándose de que tenía fallos de memoria. El médico le hizo
unas cuantas preguntas de rutina y luego le dijo: «Y esos fallos de la memoria, ¿qué me dice de ellos?» «¿Qué fallos?», contestó el paciente.
—Así que ése es mi problema —dijo Jimmie, echándose a reír—. Ya me parecía a mí. A veces se me olvidan cosas, de vez en cuando… cosas
que acaban de pasar. Sin embargo el pasado lo recuerdo claramente.
—¿Me permitirá usted que le examine, que le haga unas pruebas ?
—Pues claro —dijo afablemente—. Lo que usted quiera.
El resultado fue excelente en la prueba de inteligencia. Era de ingenio vivo, observador, de mentalidad lógica y no tenía dificultades para resolver rompecabezas y problemas complejos… no tenía dificultades, claro está, si se podían hacer de prisa. Si exigían mucho tiempo, se olvidaba de lo que estaba haciendo. Era rápido y bueno al tres en raya; a las damas, astuto y agresivo: me ganó fácilmente. Pero con el ajedrez se perdía… los movimientos eran demasiado lentos.
Al examinar su memoria me encontré con una pérdida extrema y sorprendente del recuerdo reciente, hasta el punto de que cualquier cosa que se le dijese o se le mostrase se le olvidaba al cabo de unos segundos. Por ejemplo, me quité el reloj, la corbata y las gafas, los puse en la mesa, los tapé y le pedí que recordase cada uno de estos objetos. Luego, después de un minuto de charla, le pregunté qué era lo que había tapado. No recordaba ninguno de los tres objetos… en realidad no se acordaba de que yo le hubiese pedido que recordase. Repetí la prueba, en esta ocasión haciéndole anotar los nombres de los tres objetos; se olvidó de nuevo y cuando le enseñé el papel con lo que había escrito él mismo se quedó asombrado y dijo que no recordaba haber escrito nada, aunque reconoció que aquélla era su letra y luego captó un vago «eco» del hecho de que lo había escrito.
A veces retenía recuerdos vagos, un confuso eco o sensación de familiaridad. Así, cinco minutos después de que hubiese jugado al tres en raya con él, recordaba que «un médico» había jugado a aquello con él «tiempo atrás»… no tenía ni idea de si ese «tiempo atrás» había sido hacía minutos o hacía meses. Luego hizo una pausa y dijo: «¿Podría haber sido usted?». Cuando le dije que había sido yo pareció hacerle gracia. Este humor ligero y esta indiferencia eran muy característicos, lo mismo que las cavilaciones relacionadas a las que se entregaba al estar tan desorientado y perdido en el tiempo. Cuando le pregunté en qué época del año estábamos, miró a su alrededor buscando alguna clave (tuve la precaución de quitar el calendario del escritorio) y dedujo aproximadamente la estación mirando por la ventana.
Al parecer no era que no lograse registrar los datos en la memoria sino que las huellas de la memoria eran sumamente fugaces y podían borrarse al cabo de un minuto, menos con frecuencia, sobre todo si concurrían estímulos que compitiesen o que lo distrajesen, mientras que sus facultades intelectuales y perceptivas se mantenían y tenían un nivel bastante elevado.
Jimmie poseía los conocimientos científicos de un bachiller inteligente, con una especial inclinación hacia las matemáticas y las ciencias. Se le daban muy bien los cálculos aritméticos (y también algebraicos), pero sólo si podía hacerlos a una velocidad vertiginosa. Si exigían varias etapas, demasiado tiempo, se olvidaba de dónde estaba, e incluso de la pregunta. Conocía los elementos, los comparaba, y dibujó la tabla periódica… pero omitió los elementos transuránicos.
—¿Está completa? —pregunté cuando terminó.
—Está completa y al día, señor, que yo sepa.
—¿No conoce ningún elemento que vaya después del uranio?
—¿Bromea usted? Hay noventa y dos elementos, y el uranio es el último.
Hice una pausa y pasé las hojas de un National Geographic que había encima de la mesa.
—Dígame los planetas —dije— y algo acerca de ellos.
Sin vacilar, muy seguro, enumeró los planetas, me dijo sus nombres, me habló de su descubrimiento, de la distancia que había entre cada uno y el sol, su masa aproximada, sus características, su gravedad. —¿Qué es esto? —le pregunté, enseñándole una foto de la revista.
—Es la luna —contestó.
—No, no lo es —contesté—. Es una foto de la tierra hecha desde la luna.
—¡Me toma usted el pelo, doctor! ¡Tendrían que haber subido una cámara allí!
—Pues claro.
— ¡Demonios! Está usted de broma… ¿Cómo iban a poder hacer algo así?
A menos que fuese un actor consumado, un farsante que simulaba un asombro que no sentía, esto era una demostración absolutamente convincente de que aún seguía en el pasado. Sus palabras, sus sentimientos, su asombro inocente, su lucha por encontrar un sentido a lo que veía, eran sin duda las de un joven inteligente de los años cuarenta enfrentado al futuro, a lo que aún no había sucedido y era escasamente imaginable. «Esto, más que ninguna otra cosa», escribí en mis notas, «me convence de que su corte memorístico hacia 1945 es auténtico… Lo que le mostré, y le dije, le produjo el asombro sincero que le habría producido a un joven inteligente de la época anterior al Sputnik».
Busqué otra foto en la revista y se la enseñé.
—Esto es un portaaviones —dijo—. Un modelo ultramoderno, desde luego. Nunca en mi vida he visto uno como éste.
—¿Cómo se llama? —pregunté.
Miró el pie de la foto, pareció sorprenderse muchísimo y dijo:
—¡El Nimitz!
—¿Pasa algo?
—¡Y tanto! —contestó con viveza—. Yo conozco los nombres de todos los portaaviones y no sé de ningún Nimitz… Hay un almirante Nimitz, desde luego, pero no tenía noticia de que le hubiesen puesto su nombre a un portaaviones.
Dejó la revista con irritación.
Se notaba ya que estaba cansado, y un poco irritable y nervioso, bajo la presión constante de lo anómalo y lo contradictorio, y sus
implicaciones aterradoras, que no podía eludir del todo. Yo le había asustado ya, imprudentemente, y pensé que era hora de poner fin a
nuestra sesión. Nos acercamos de nuevo a la ventana y miramos hacia el campo de béisbol bañado por el sol; ante aquella escena su expresión se suavizó, se olvidó del Nimitz, de la foto del satélite, de los otros horrores y alusiones y se quedó contemplando absorto el partido que jugaban los chicos abajo. Luego, llegó del comedor un aroma apetitoso, chasqueó la lengua, dijo «¡La comida!», me sonrió y se fue. Yo me quedé allí torturado por las emociones… era descorazonador, era absurdo, era profundamente desconcertante, pensar en su vida perdida en el limbo, disolviéndose.
«Está, digamos», escribí en mis notas, «aislado en un momento solitario del yo, con un foso o laguna de olvido alrededor… Es un hombre sin pasado (ni futuro), atrapado en un instante sin sentido que cambia sin cesar». Y luego, más prosaicamente: «El resto del examen neurológico es completamente normal. Impresión: probable síndrome de Korsakov, debido a degeneración alcohólica de los cuerpos mamilares».
(…)
«Bastaría conectar»… pero ¿cómo podía conectar él, y cómo podíamos ayudarle nosotros a hacerlo? «Me atrevo a afirmar», escribió Hume, «que no somos más que un amasijo o colección de sensaciones diversas, que se suceden unas a otras con una rapidez inconcebible y que se hallan en un movimiento y en un flujo perennes». En cierto modo él había quedado reducido a un yo «humeano»… Yo no podía evitar imaginarme lo fascinado que se habría quedado Hume al ver encarnada en Jimmie su propia «quimera» filosófica, la tosca reducción de un hombre a un mero flujo y un mero cambio desconectados, incoherentes.
(…)
. «Estos pacientes presentan siempre graves trastornos en la organización de las impresiones de los acontecimientos y su sucesión en el tiempo», escribió. «Debido a ello, pierden su experiencia integral del tiempo y empiezan a vivir en un mundo de impresiones aisladas. »
(…)
Le hicimos varias pruebas (electroencefalograma, exploraciones cerebrales), y no hallamos el menor rastro de lesión cerebral de gran envergadura, aunque las pruebas realizadas no pudiesen revelar una atrofia de los pequeños cuerpos mamilares. Recibimos informes de la Marina que indicaban que había permanecido en el cuerpo hasta 1965, y que era por entonces plenamente competente.
Luego recibimos un breve y desagradable informe del Bellevue Hospital, fechado en 1971, que decía que el paciente se hallaba «totalmente desorientado… con un síndrome cerebral orgánico avanzado, debido al alcohol» (se le había diagnosticado por entonces cirrosis). De Bellevue lo enviaron a una pocilga asquerosa del Village,
un supuesto «hospital particular» del que lo rescató en 1975 nuestra Residencia, sucio y muerto de hambre.
Localizamos a su hermano, del que Jimmie decía siempre que estaba en la escuela de contabilidad y comprometido con una chica de Oregón. En realidad se había casado con la chica de Oregón, se había convertido en padre y abuelo y llevaba treinta años trabajando como contable.
Habíamos albergado la esperanza de que su hermano aportase mucha información y apoyo emotivo, pero recibimos una carta suya que, aunque cortés, era bastante parca. Se veía claramente leyéndola (sobre todo leyendo entre líneas) que los hermanos no se habían visto apenas desde 1943, y habían seguido caminos distintos, en parte por vicisitudes de ubicación y profesión y en parte por diferencias profundas (aunque no distanciadoras) de carácter. Al parecer Jimmie nunca había «sentado la cabeza», era «un viva la Virgen» y «no dejaba de beber». En opinión de su hermano la Marina le proporcionaba un marco, una vida, y los problemas empezaron cuando la abandonó, en 1965. Sin su anclaje y su marco habituales Jimmie había dejado de trabajar, se había «desmoronado» y había empezado a beber en exceso. Había sufrido luego cierto trastorno de la memoria, del tipo Korsakov, a mediados y sobre todo a finales de la década de los sesenta, aunque no tan grave no pudiese «arreglárselas» a su manera despreocupada. Pero el consumo de alcohol aumentó aun más en 1970. Por las Navidades de ese año, según las informaciones de que disponía su hermano, había perdido el control de una forma súbita y se había hundido en un delirio dominado por la confusión y la angustia. Fue entonces cuando lo ingresaron en Bellevue. La agitación y el delirio desaparecieron al cabo de un mes, pero le quedaron profundas y extrañas lagunas en la memoria, o «déficits», utilizando la jerga médica. Su hermano lo visitó por entonces (hacía veinte años que no se veían) y se quedó horrorizado al ver que Jimmie no sólo no lo reconocía sino que le decía: «¡Basta de bromas! Tú eres tan viejo que podrías ser mi padre.
Mi hermano es una persona joven, que está estudiando en la escuela de contabilidad». Al recibir esta información, me quedé aun más perplejo: ¿Por qué no recordaba Jimmie sus últimos años en la Marina, por qué no recordaba y ordenaba sus recuerdos hasta 1970? Yo no sabía por entonces que los pacientes de este tipo podían tener amnesia retroactiva (ver Postdata).
«Pienso cada vez más», escribí por entonces, «en la posibilidad de que haya un elemento de amnesia histérica o de fuga, de que esté huyendo de algo que le parezca tan horrible que no se sienta capaz de recordarlo», y propuse que lo reconociese nuestra psiquiatra. El informe de ésta fue exhaustivo y detallado; la revisión incluyó una prueba de amital sódico, destinada a «liberar» cualquier recuerdo que pudiese estar reprimido. La doctora intentó también hipnotizar a Jimmie, con la esperanza de evocar recuerdos reprimidos por histeria… esto suele resultar eficaz en casos de amnesia histérica. Pero la tentativa fracasó porque a Jimmie no se lo podía hipnotizar, no porque tuviese «resistencias», sino debido a su amnesia extremada, que le hacía perder el hilo de lo que le decía la hipnotizadora. (El doctor M. Homonoff, que trabajó en el pabellón de amnesia del Hospital de Veteranos de Boston, me explica experiencias similares, y me comunica que cree que esto es absolutamente característico de pacientes con síndrome de Korsakov, a diferencia de lo que sucede con pacientes de amnesia histérica. )
«No tengo sensación o prueba alguna», escribió la psiquiatra, «de déficit histérico o “simulado”. El paciente carece de medios y de motivos para fingir. Los déficits de conducta son orgánicos, permanentes e incorregibles, aunque resulte asombroso que se remonten tan atrás». Dado que en su opinión el paciente se mostraba «despreocupado… no manifestaba ninguna angustia especial… no planteaba ningún problema de control», nada podía hacer ella, ni podía ver ningún «acceso» o «palanca» terapéuticos.
(..)
¿Qué podíamos hacer? ¿Qué debíamos hacer? «En un caso como éste», me escribía Luria, «no hay recetas. Haga lo que su ingenio y su corazón le sugieran. Hay pocas esperanzas, puede que ninguna, de que se produzca una recuperación de la memoria. Pero un hombre no es sólo memoria. Tiene también sentimiento, voluntad, sensibilidad, yo moral… son cosas de las que la neuropsicología no puede hablar. Y es ahí, más allá del campo de una psicología impersonal, donde puede usted hallar medios de conmoverlo y de cambiarlo. Y las circunstancias de su trabajo le facilitan eso especialmente, pues trabaja usted en una Residencia, que es como un pequeño mundo, completamente distinto de las clínicas e instituciones donde trabajo yo. Es poco lo que puede usted hacer neuropsicológicamente, nada quizás; pero en el campo del Individuo, quizás pueda usted hacer mucho».
Luria explicaba que su paciente Kur mostraba una extraña timidez, en la que se mezclaban la desesperanza y una rara ecuanimidad. «No tengo ningún recuerdo del presente», decía Kur. «No sé lo que acabo de hacer ni de dónde vengo en este momento… Puedo recordar muy bien mi pasado pero no tengo ningún recuerdo de mi presente. » Cuando le preguntaron si había visto alguna vez a la persona que estaba examinándolo, dijo: «No puedo decir ni que sí ni que no, no puedo ni afirmar ni negar que lo haya visto a usted». Esto mismo le sucedía a veces a Jimmie; y Jimmie, como Kur, que permaneció varios meses en el mismo hospital, empezó a estructurar «un sentido de la familiaridad»; poco a poco aprendió a desenvolverse por la casa, aprendió la ubicación del comedor, de su propia habitación, de los ascensores, de las escaleras, y reconocía, en cierta medida, a algunos de los miembros del personal, aunque los confundiese, y quizás tuviese que hacerlo así, con gente del pasado. Pronto le tomó cariño a la monja de la Residencia; identificaba su voz, sus pisadas, inmediatamente, pero decía siempre  que había sido condiscípula suya en el Instituto de Secundaria, y le chocaba muchísimo que yo me dirigiese a ella llamándola «hermana».
—¡Caramba! —dijo un día— es absolutamente increíble. ¡Jamás me habría imaginado que acabarías siendo una religiosa, hermana! Desde que ingresó en nuestra Residencia (es decir, desde principios de 1975) Jimmie nunca ha sido capaz de identificar coherentemente a nadie de ella. La única persona a la que verdaderamente identifica es a su hermano, cuando viene de Oregón a visitarlo. Resulta profundamente conmovedor y emotivo presenciar estos encuentros, los únicos contactos verdaderamente emotivos que tiene Jimmie. Quiere a su hermano, lo identifica, pero no puede entender por qué parece tan viejo: «Supongo que es que hay personas que envejecen muy de prisa» dice. En realidad su hermano aparenta bastantes menos años de los que tiene, y su cara y su constitución son de las que cambian poco con los años. Son verdaderos encuentros, la única conexión entre pasado y presente con que cuenta Jimmie, pero no le aportan ningún sentido de historia o de continuidad. Si algo ponen de manifiesto (al menos para su hermano y para los demás que los ven juntos) es el hecho de que Jimmie aún vive, fosilizado, en el pasado.
Todos teníamos al principio grandes esperanzas de poder ayudarle: era tan agradable, tan amable, tan simpático, tan inteligente, costaba creer que fuese un caso perdido. Pero ninguno de nosotros había visto nunca, ni había imaginado siquiera, que la amnesia pudiera tener un poder tal, la posibilidad de un pozo en el que todo, todas las experiencias, todos los sucesos, se hundiesen hasta profundidades insondables, un agujero sin fondo en la memoria que se tragase el mundo entero.
o propuse la primera vez que lo examiné que escribiese un diario, pensé que había que animarlo a tomar notas diarias de sus experiencias, sus sentimientos, pensamientos, recuerdos, reflexiones. Tales tentativas se vieron frustradas, al principio, porque perdía continuamente el cuaderno: había que fijarlo a su persona… de alguna manera. Pero esto no dio resultado tampoco: escribía un breve diario, pero no era capaz de identificar lo que había escrito antes en él. Identifica su letra, el estilo, y siempre se queda asombrado al descubrir que ha escrito algo el día anterior.
Asombrado, e indiferente, pues era un hombre que, en realidad, no tenía «día anterior». Sus notas eran inconexas e inconectables y no podían proporcionarle ningún sentido de tiempo o de continuidad. Además eran triviales («Huevos de desayuno», «Vi el partido en la tele») y no rozaban nunca las profundidades. Pero ¿había profundidades en aquel hombre desmemoriado, profudidades con una continuidad de pensamiento y de sentimiento, o había quedado reducido a una especie de estupidez «humeana», una mera sucesión de impresiones y acontecimientos desconectados ?
Jimmie se daba cuenta y no se la daba a la vez de esta pérdida interior trágica y profunda, pérdida de sí mismo. (Si un hombre ha
perdido una pierna o un ojo, sabe que ha perdido una pierna o un ojo; pero si ha perdido el yo, si se ha perdido a sí mismo, no puede saberlo, porque no está allí ya para saberlo.) Así que yo no podía interrogarlo intelectualmente sobre estas cuestiones.
Al principio lo había desconcertado el hecho de verse entre pacientes, siendo así que, según decía, él no se sentía mal. Pero ¿cómo se sentía? nos preguntábamos. Tenía una constitución robusta y estaba en buena forma física, poseía una especie de energía y de fuerza animal, pero mostraba también una inercia, una pasividad, y (todos lo subrayaban) una «despreocupación» extrañas; nos producía a todos una sensación abrumadora de que «faltaba algo», aunque aceptaba esto, si es que se daba cuenta de ello, también con una «despreocupación» extraña. Un día le pedí que me hablase no sobre su memoria o sobre su pasado, sino sobre los sentimientos más simples y más elementales:
—¿Cómo se siente?
—Cómo me siento —repitió y se rascó la cabeza—. No puedo decir que me sienta mal. Pero no puedo decir que me sienta bien. No puedo decir que me sienta de ninguna manera.
—¿Es usted desgraciado? —continué.
—No puedo decir que lo sea.
—¿Disfruta de la vida?
—No puedo decir que disfrute…
Vacilé, con miedo a estar yendo demasiado lejos, a estar desnudando a un hombre hasta dejar al descubierto alguna desesperación oculta,
inadmisible, insoportable.
—No disfruta usted de la vida —repetí, un poco titubeante—. ¿Cómo se siente usted, entonces, respecto a la vida?
—No puedo decir que sienta nada.
—¿Pero se siente usted vivo?
—¿Que si me siento vivo? En realidad no. Hace muchísimo tiempo que no me siento vivo.
(…)
Él quería, clara y apasionadamente, tener algo que hacer: quería hacer, ser, sentir… y no podía; quería sentido, quería una finalidad… en palabras de Freud: «Trabajo y amor». ¿Era capaz de hacer un trabajo «normal»? Según su hermano se había «desmoronado» cuando había dejado de trabajar en 1965. Había dos cosas que dominaba con sorprendente perfección: el alfabeto morse y la mecanografía al tacto. Nada podíamos hacer con el morse, salvo que le inventásemos una utilidad; pero un buen mecanógrafo nos venía bien, si era capaz de desplegar su antigua pericia: y esto sería trabajo de veras, no un simple juego. Jimmie recuperó enseguida su destreza con la máquina de escribir y llegó a hacerlo muy de prisa (despacio no podía) y halló en ello, en parte, el estímulo y la satisfacción de un trabajo. Pero aún seguía siendo una tarea superficial; era algo trivial, no llegaba a las profundidades. Y lo que mecanografiaba, lo mecanografiaba mecánicamente (no podía fijar el pensamiento), las breves frases se sucedían unas a otras en un orden que no tenía
sentido.
Uno tendía a hablarle, instintivamente, como si se tratase de una baja espiritual… «un alma perdida»: ¿era posible realmente que la enfermedad lo hubiese «desalmado»? «¿Ustedes creen que tiene alma?» les pregunté una vez a las monjas. Se escandalizaron con aquella pregunta, pero entendían muy bien por qué se las hacía. «Vaya a ver a Jimmie en la capilla», me dijeron, «y juzgue usted mismo».
Lo hice y quedé conmovido, profundamente conmovido e impresionado, porque vi entonces una intensidad y una firmeza de atención y de concentración que no había visto nunca en él y de la que no lo había creído capaz. Lo observé un rato arrodillado, le vi comulgar y no pude dudar del carácter pleno y total de aquella comunión, la sincronización perfecta de su espíritu con el espíritu de la misa. Plena, intensa, quedamente, en la quietud de la atención y la concentración absolutas, entró y participó en la sagrada comunión. Estaba plenamente fijado, absorbido por un sentimiento. No había olvido, no había síndrome de Korsakov entonces, ni parecía posible o concebible que lo hubiese; porque no estaba ya a merced de un mecanismo defectuoso y falible (el de las secuencias sin sentido y los vestigios de memoria) sino que estaba absorto en un acto, un acto de todo su ser, que aportaba sentimiento y sentido en una unidad y una continuidad orgánicas, una continuidad y una unidad tan inconsútiles que no podían admitir la menor quiebra.
Era evidente que Jimmie se encontraba a sí mismo, encontraba continuidad y realidad en el carácter absoluto del acto y de la atención espiritual. Las monjas tenían razón: allí hallaba su alma. Y la tenía Luria, cuyas palabras recordé entonces: «Un hombre no es sólo memoria. Tiene sentimiento, voluntad, sensibilidad, yo moral… Es ahí… donde puede usted conmoverlo y producir un cambio profundo». La memoria, la actividad mental, la mente sólo, no podía fijarlo; pero la acción y la atención moral podían fijarlo plenamente.
Pero quizás «moral» sea un término demasiado limitado… porque en aquello se incluían también lo estético y lo dramático. Ver a Jimmie en la capilla me abrió los ojos a otros campos donde se convoca al alma y se la fija y apacigua en atención y comunión. La música y el arte provocaban la misma intensidad de atención y de absorción: comprobé que Jim no tenía ningún problema para «seguir» la música o piezas dramáticas sencillas, porque cada instante de música y arte contiene otros instantes, remite a ellos. Le gustaba la jardinería, y se había hecho cargo de algunas tareas en nuestro jardín. Al principio el jardín le parecía nuevo todos los días, pero por alguna razón acabó haciéndosele más familiar que el interior de la Residencia. Ya no se sentía perdido o desorientado en el jardín casi nunca; yo creo que lo estructuraba basándose en otros jardines amados y recordados de su juventud en Connecticut.
Jimmie, tan perdido en el tiempo «espacial» extensional, estaba perfectamente organizado en el tiempo «intencional» bergsoniano; lo fugaz, insostenible como estructura formal, era perfectamente estable, se sostenía perfectamente, como arte o voluntad. Además había algo que persistía y que sobrevivía. Si bien lo «fijaba» brevemente una tarea o un rompecabezas, un juego o un cálculo, por el estímulo puramente mental, se desmoronaba en cuanto terminaba esa tarea, en el abismo de su nada, su amnesia. Pero si se trataba de una atención emotiva y espiritual (la contemplación de la naturaleza o el arte, oír música, asistir a misa en la capilla) la atención, su «talante», su sosiego, persistía un rato, así como una introspección y una paz que raras veces mostró por lo demás en su período de estancia en la Residencia, quizás ninguna.
Hace ya nueve años que conozco a Jimmie y neurológicamente no ha cambiado en absoluto. Aún tiene un síndrome de Korsakov gravísimo, devastador, es incapaz de recordar cosas aisladas más de unos segundos y tiene una profunda amnesia que se remonta hasta 1945. Pero humana y espiritualmente es a veces un hombre completamente distinto, no se siente ya agitado, inquieto, aburrido, perdido, se muestra profundamente atento a la belleza y al alma del mundo, sensible a todas las categorías kierkegaardianas… y estéticas, a lo moral, lo religioso, lo dramático. La primera vez que le vi me pregunté si no estaría condenado a una especie de espuma «humeana», una agitación carente de sentido sobre la superficie de la vida, y si habría algún medio de trascender la incoherencia de su enfermedad humeana. La ciencia  empírica me decía que no… pero la ciencia empírica, el empirismo, notiene en cuenta al alma, no tiene en cuenta lo que constituye y determina el yo personal. Quizás haya aquí una enseñanza filosófica además de una enseñanza clínica: que en el síndrome de Korsakov o en la demencia o en otras catástrofes similares, por muy grandes que sean la lesión orgánica y la disolución «humeana», persiste la posibilidad sin merma de reintegración por el arte, por la comunión, por la posibilidad de estimular el espíritu humano: Y éste puede mantenerse en lo que parece, en principio, un estado de devastación neurológica sin esperanza.
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La Vida de Pi

Para complementar nuestra reflexión sobre la religión y la filosofía vais a trabajar sobre la película La Vida de Pi, de Ang Lee, basada en un libro de Yann Martel

Vuestro trabajo será ofrecer una opinión crítica sobre la película, incidiendo muy especialmente en todo lo que el film apunta sobre el significado de la religión.

 Vuestro trabajo no es un cuestionario. Escribid mas bien una reflexión sobre lo que la peli hace y dice. Pero, para guiaros, podéis cuestionaros cosas como estas;

  • Al principio de la película Pi asegura a su interlocutor que la historia le hará creer en Dios. ¿Que crees que quiere decir? ¿Te parece que cumple ese objetivo? ¿Por que?
  • El padre y la madre de Pi tienen diversas opiniones sobre la religión. ¿Cuales son? ¿Por qué?
  • A lo largo de su juventud, Pi entra en contacto con tres religiones. ¿Que le aporta cada una de ellas? ¿Consideras que se puede creer en varias religiones? ¿Por qué?
  • Lee la siguiente entrevista con Richard Dawkins
  • http://cultura.elpais.com/cultura/2014/09/18/babelia/1411040618_425569.html         ¿Que podría objetarle un ateo militante como Dawkins a Pi? ¿Consideras que hay que educar a los niños en dioses y hadas? ¿Por qué? ¿Cual es el papel y el limite de la fantasía? ¿Consideras que Dios es una fantasía?
  • ¿Que es la tolerancia religiosa? ¿Que consideras que dice la película sobre la tolerancia?
  • ¿Quien es Richard Parker? ¿Que crees que significa eso?
  • ¿Que significa para tí el final de la película? ¿Con que historia te quedas?
  • ¿Cual es tu opinión general del film? ¿Que te ha enseñado?

 

Estas son algunas de las preguntas que tenéis que plantearos… Pero las que os hagais vosotros mismos son las importantes. (Por descontado, dado que se trata de un trabajo de opinión la única condición es que no utilicéis el corta-pega; no perdáis el tiempo ni me hagáis perderlo, ¿ok?)

 

Y ahora, al agua.

 

Biología y comportamiento.

En los episodios de Futurama aparecen a veces personajes cuya cabeza esta en una vasija, como si asi lograsen algun tipo de inmortalidad.

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No estamos en condiciones de hacer algo asi, claro, pero tenemos la convicción de que sea lo que sea una persona, está en su cerebro. Este pequeño órgano nos dice lo que sentimos, lo que vemos, lo que recordamos, lo que somos….

El cerebro constituye la parte principal del sistema nervioso humano, pero no es el único. El sistema nervioso comprende dos partes; el sistema nervioso central, que comprende el encéfalo y la medula espinal,  y el sistema nervioso periferico. Aqui dejo una imagen que lo resume.

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Los nervios del sistema periferico son de dos tipos; sensoriales (que transmiten información al cerebro) y motores (que transmiten información del cerebro a los músculos y glándulas)

El sistema nervioso esta compuesto por millones de neuronas, que a su vez tienen miles de contactos entre si (a este contacto se le llama sinapsis) , lo que hace que el numero de conexiones en el cerebro supere el billon. Este numero inconcebible se haya a la base de todo lo que pensamos, sentimos, decimos y hacemos,  y hace que el cerebro sea una maquinaria extraordinariamente compleja.

COMO SE ESTUDIA EL CEREBRO.

En los ultimos años se han desarrollado varias técnicas para estudiar algo tan inmensamente complejo. Aqui os dejo un video sobre el tema.

y aqui, un video sobre como nuestro cerebro reacciona y aprende en el uso de los videojuegos.

Como veis, se utilizan muchas tecnicas diferentes para estudiar el cerebro; la electroencefalografia, la tomografia axial computerizada (TAC), la tomografia por emisión de positrones (TEP) o la resonancia magnética. De esta forma los científicos estudian el cerebro de forma nada o minimamente invasiva, y así se ha conseguido elaborar mapas cerebrales detectando que partes del cerebro estaban implicadas en que tareas. 

EL SEXO DEL CEREBRO.

Los hombres y las mujeres no solo se diferencian en sus características físicas. Tambien tienen distintas formas de resolver problemas intelectuales. Hay distintos estilos cognitivos a la hora de resolver problemas. Parece que las mujeres destacan en el uso del lenguaje, velocidad perceptiva y calculo aritmetico, mientras los hombres lo hacen en tareas espaciales, razonamiento matemático y habilidades motoras.

Problemas resueltos mejor por hombres y mujeres, segun Kimura

 

Problemas resueltos mejor por hombres y mujeres, segun Kimura. Los hombres son estadisticamente mejores, por ejemplo, a la hora de resolver el siguiente problema

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En cambio, las mujeres triunfan mas en problemas como estos; busca las diferencias

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En este video, Punset abunda en este tema del dimorfismo sexual.

 

BIOLOGIA Y DETERMINISMO.

Todo esta investigación sobre el cerebro está arrojando luz sobre nuestros pensamientos, nuestras motivaciones y nuestras costumbres, haciendo que nos preguntemos que parte de nuestra vida psiquica esta determinada por nuestro equipaje genetico. La Sociobiología, una corriente inaugurada por E. O. Wilson, defiende que nuestro comportamiento en temas como la elección de pareja, la violencia, la empatia y demás, está determinado por nuestra biología, de modo que hay genes para la monogamia, genes para la agresividad, genes para la ideología política y así.

 

 

 

MITOS Y VERDADES SOBRE EL CEREBRO.

Copio aqui un interesante articulo sobre un libro  de Sara Aamodt y Sam Wang, que apareció en El Mundo.

http://www.elmundo.es/suplementos/magazine/2008/448/1208875849.html

Os servirá para desechar algunas de las falsas ideas que tenemos sobre el tema, como por ejemplo aquella tan peregrina de que solo utilizamos el 10% del cerebro,

MITOS

1. Beber no destruye neuronas. Beber en exceso durante muchos años da lugar a que se reduzca el tamaño del cerebro pero, por lo general, se trata de un fenómeno reversible. El vino tinto puede incluso proteger el cerebro, al reducir el riesgo de derrames cerebrales, siempre y cuando la dosis oscile entre dos vasos a la semana y hasta tres vasos al día como máximo.

2. Un golpe fuerte en la cabeza no cura la amnesia. Por mucho que el cine se haya empeñado en convencernos de lo contario. Tampoco se consigue con hipnosis ni con la visión de un objeto muy apreciado; en cuanto a la neurocirugía, es más probable que, en lugar de remediar la pérdida de memoria, la cause.

3. La mitad izquierda no es “racional”. Esa región de la corteza cerebral es la que produce el lenguaje y resuelve los problemas, pero ello no quiere decir que sea la “mitad racional”. La parte izquierda del cerebro necesita lógica y orden, hasta el punto de que, si algo no tiene sentido, lo habitual es que el cerebro invente una explicación verosímil.

4. El estado de ánimo de ellas no es más variable que el de ellos. Lo que ocurre es que tanto unos como otras tienden a recordar mejor los cambios del estado de ánimo de las mujeres, por lo que las personas a las que se les pide que recuerden el grado de variabilidad de su estado de ánimo o del de su pareja mencionan más cambios de humor en ellas.

5. El cerebro no es como un ordenador. Dado que se ha desarrollado a lo largo de millones de años a través de la selección natural, cuenta con sistemas que surgieron con un propósito determinado y que posteriormente se han adaptado para otro, incluso aunque no funcionen perfectamente. Por tanto, no es la obra de un ingeniero.

6. Los ciegos no oyen mejor. No gozan de unas condiciones mejores que las personas videntes para identificar los sonidos, aunque sí es cierto que tienen una mejor memoria, especialmente para el lenguaje. También son más diestros en la localización de sonidos débiles. Ambas habilidades pueden ayudarles a reconocer mejor todo aquello que les rodea.

7. Escuchar a Mozart no hace más listo a un bebé. Este mito surge de una investigación realizada entre estudiantes de enseñanza superior que detectó que esa actividad producía un efecto limitado, que duraba sólo media hora. Sin embargo, aprender a tocar un instrumento musical se asocia con un incremento de la capacidad para el razonamiento espacial.

8. Las vacunas no causan autismo. En varios países, suprimir el componente de las vacunas que se aseguraba que causaba autismo no ha tenido ningún efecto en los índices de diagnóstico del autismo. Por lo general, el autismo está causado más bien por la herencia de una multiplicidad de genes defectuosos.

9. Los pliegues exteriores no guardan relación con la inteligencia. Las circunvoluciones o relieves están más bien relacionadas con el tamaño del cerebro, porque gracias a esa disposición cabe más cerebro en un espacio más reducido. En los cerebros más grandes, la corteza contiene asimismo más materia blanca, las fibras de asociación que conectan regiones distantes del cerebro.

10. Es falso que sólo empleemos el 10%. En Estados Unidos, esta aseveración apareció por primera vez en los escritos de Dale Carneige, un autor de libros de autoayuda que no era científico. Carneige citó mal un pasaje del psicólogo William James, quien en realidad había afirmado que utilizamos apenas una fracción del potencial del cerebro.

El mito del 10% es la falsa creencia sobre el cerebro más extendida, pues apela a nuestro deseo de mejorar. Algunas encuestas han descubierto que esto es lo que piensa la mayoría de las personas de Estados Unidos y de Brasil. Hoy en día los científicos saben que la totalidad del cerebro es necesaria para su funcionamiento normal, tal como demuestran las consecuencias de los derrames o daños cerebrales. Incluso el daño limitado a una parte muy pequeña del cerebro puede detectarse por los síntomas neurológicos.

VERDADES

11. La fuerza de voluntad aumenta cuando logramos algo. Es como un músculo y puede entrenarse. Después de llevar a cabo una tarea que requiera autocontrol, las personas ya no acometen una segunda tarea con el mismo grado de esfuerzo, aun cuando una y otra tareas no tengan nada que ver. Esta reserva común de fuerza de voluntad se va fortaleciendo con la práctica. En consecuencia, la disciplina acrecienta la fuerza de voluntad.

12. El ejercicio físico favorece al cerebro en la vejez. Hace que el oxígeno y la glucosa sigan fluyendo cuando la persona envejece. Practicarlo de forma regular mejora el funcionamiento del cerebro en las personas mayores, que pueden sufrir problemas de planificación y de pensamiento abstracto porque la corteza frontal se reduce con la edad.

13. Es capaz de sintonizar sonidos. Resulta complicado utilizar el teléfono móvil en un lugar ruidoso. Taponarse el otro oído con un dedo no da resultado. En lugar de eso, tápese el micrófono del aparato para oír mejor. Este truco aprovecha la capacidad del cerebro para separar las señales que le llegan desde diferentes lugares.

14. Nos permite movernos por el espacio, como un navegador. Uno de los trabajos más arduos del cerebro es lo que consigue hacer sin que nos demos cuenta.

Es relativamente fácil hacer que un ordenador aplique reglas lógicas y efectúe operaciones matemáticas, pero resulta difícil que evalúe una imagen visual y se desplace con facilidad por el espacio, como hacemos los humanos automáticamente. Por ejemplo, el cerebro humano puede distinguir objetos visualmente e identificar voces en una fiesta, tareas que son todo un reto para un ordenador.

15. Reaccionamos antes de pensar. A menudo nos damos cuenta de nuestra respuesta a un acontecimiento sólo cuando ya hemos comenzado a reaccionar. Por ejemplo, si se pide a un grupo de personas normales que reaccionen a un estímulo visual, éstas suelen indicar haber adquirido conciencia del estímulo medio segundo después de comenzar a reaccionar. De esta manera, la conciencia actúa como una especie de intérprete que proporciona información retrospectiva sobre nuestras acciones.

16. Toma atajos y se equivoca. El cerebro suele buscar rápidamente una respuesta adecuada, en lugar de emplear más tiempo para dar con la respuesta perfecta. Esto significa que toma atajos y da muchas cosas por sentadas.

Responda al siguiente problema lo más rápidamente que pueda, sin hacer las operaciones matemáticas: una raqueta y una pelota cuestan 1,10 euros. La raqueta cuesta un euro más que la pelota. ¿Cuánto cuesta la pelota? Es posible que haya dicho 0,10 euros, pero la respuesta correcta es 0,5 euros.

17. Los testigos presenciales no son fiables. El cerebro se desembaraza de la mayor parte de la información que le llega del exterior una vez que ha comprobado que no reviste novedad.

Por esa razón los testigos presenciales son manifiestamente de escasa fiabilidad, en parte porque todos creemos que vemos y recordamos más detalles de los que realmente podemos ver y recordar.

18. No siempre interpretamos los hechos con lógica. Durante la mayor parte del tiempo, el cerebro interpreta aquello que presenciamos de acuerdo con unas reglas generales que son fáciles de aplicar, pero que no siempre guardan una lógica. Requiere muchísimo esfuerzo aplicar en todo un análisis pausado y meticuloso, que es apropiado para realizar cálculos matemáticos o resolver rompecabezas.

19. El futuro nunca se ve de modo realista. Cuando pensamos en cómo será nuestra situación en el futuro, nuestros cerebros se imaginan detalles poco realistas y dejan fuera otros que pueden ser importantes. En consecuencia, nos inclinamos por igual a pasar por alto tanto dificultades como oportunidades cuando planificamos nuestras vidas.

20. Sólo consume el equivalente a dos plátanos. Todo el consumo de energía puede medirse con la misma unidad de potencia: el vatio. El cerebro sólo emplea 12 vatios, menos que la bombilla de su nevera, pero puede hacer mucho más. Cada día el cerebro utiliza la cantidad de energía que contienen dos plátanos grandes. No es mucha potencia, pero es una gran proporción del presupuesto energético de todo el cuerpo, que es de unos 70 vatios.

21. Dispone de una especie de reloj. Cuando realizamos vuelos de larga distancia hacia el este o el oeste, este reloj tarda algún tiempo en ponerse en hora. Permanecer despierto no pone en hora el reloj, pero la luz sí cambia su hora. La luz fija el reloj interno según la hora que el cerebro calcula. Por lo general, cuando es por la tarde en el lugar del destino de un viaje, la luz pone en hora el reloj cerebral de forma correcta, independientemente de que se haya viajado al este o al oeste. No obstante, no es bueno viajar demasiado.

Atravesar muchas zonas horarias más de dos veces al mes es peligroso para la salud, pues puede ocasionar daño cerebral y problemas de memoria, probablemente debido a las hormonas del estrés.

22. Cada vez que recordamos algo, borramos y rescribimos el recuerdo. Ello que permite que, al final, recordemos cosas que en realidad no han ocurrido jamás. Eso explica por qué es frecuente que diferentes personas recuerden los mismos hechos de manera diferente.

23. La tensión crónica hace perder la memoria. Una excitación emocional incrementa la acumulación de detalles importantes en la memoria de largo plazo. La tensión nerviosa activa la secreción de unas hormonas que actúan sobre el hipocampo y la amígdala para reforzar la memoria. La tensión crónica, por el contrario, puede dañar el hipocampo y dar lugar a pérdidas permanentes de memoria.

24. No distingue el sabor del azúcar. A los ratones de laboratorio la Coca Cola Light no les sabe dulce. El ingrediente que la endulza (el aspartamo) actúa al reaccionar con las papilas gustativas de la lengua sensibles al dulzor, mensaje que recibe el cerebro. Pero las papilas de los ratones reaccionan sólo al azúcar y a la sacarina, pero no al aspartamo.

25. El picante no da calor aunque haga sudar. El receptor gustativo que identifica la capsicina, el compuesto químico que hace que la comida sepa picante, detecta también las temperaturas elevadas. Ésta es la razón por la que los alimentos fuertemente especiados hacen sudar. Las terminaciones nerviosas sensibles a la capsicina están repartidas por todo el cuerpo, como cualquiera puede comprobar simplemente tocándose los ojos con los dedos después de haber picado unas guindillas.

26. Estornudar tras un orgasmo es un “fallo” cerebral. A muchos hombres les sucede de forma frecuente. La razón es que las ramificaciones cerebrales son una maraña intrincadísima que puede llevar a que extraños cruces de cables produzcan movimientos reflejos diferentes. Otro efecto producido por lo mismo: una de cada cuatro personas estornuda cuando mira una luz resplandeciente como, por ejemplo, el Sol.

27. Nadie puede hacerse cosquillas a sí mismo. La razón es que el cerebro propio predice lo que cada cual va a sentir en respuesta a sus propias acciones. Se puede aprovechar esta facultad del cerebro para defenderse de que le hagan cosquillas a uno: basta con poner una mano encima de la mano de la otra persona mientras las hace.

28. Los bebés desconectan las conexiones neuronales que no utilizan. En general, desechan las que no se usan lo suficiente durante los dos primeros años de vida. Si el cerebro fuera un rosal, las experiencias de mundo exterior serían la técnica que se utilizaría para podar, no el fertilizante.

29. Quien sufre abusos durante la infancia es más vulnerable al estrés. Se ha descubierto en experimentos con ratas (lo que podría trasladarse a los humanos) que una buena crianza las hace de adultas menos vulnerables al estrés al reducirse la intensidad de las respuestas de su sistema de hormonas del estrés. Una mala crianza aumenta el riesgo de depresión, ansiedad, obesidad, diabetes, hipertensión y dolencias cardiacas.

30. Sí se aprende mejor un idioma en la niñez. Los niños pequeños reconocen los sonidos de todos los idiomas pero, a partir de los 2 años de edad, sus cerebros empiezan a encontrar dificultades para diferenciar sonidos que no son habituales en su lengua materna.

31. Los adolescentes están “equipados” para comportarse bien. Durante la adolescencia, se aprecia en los individuos una mejora en la planificación y organización del comportamiento, en la inhibición de las reacciones, en la capacidad de atención, en la memoria y en el autocontrol emocional. Probablemente es debido a que las conexiones en la corteza cerebral prefrontal, que son importantes en la regulación del comportamiento, se siguen desarrollando hasta los 20 años de edad.

32. Su envejecimiento nos hace más felices. A medida que las personas envejecen se aprecia una mejora en la superación de los pensamientos negativos y en el control de las emociones. Esto puede explicar por qué las personas mayores tienden a ser más felices que las jóvenes.

33. Los videojuegos mejorar el funcionamiento cerebral. Estudiantes de Enseñanza Superior que juegan regularmente a este tipo de juegos son capaces de registrar más objetos en un estímulo visual breve que los que no juegan. Además, los que juegan reelaboran la información más rápidamente, reconocen más objetos de un golpe y pueden cambiar de tarea con mayor facilidad.

34. No memoriza el temario del examen de una sentada. El cerebro retiene información durante más tiempo si se hacen descansos entre sucesivas tandas de estudio. Dos sesiones separadas de estudio pueden facilitar que se asimile el doble de conocimientos que una única sesión de la misma duración total.

35. Sí se renuevan las neuronas en la edad adulta. Nacen en el bulbo olfativo, que procesa los olores, y en el hipocampo, que es importante para la memoria. El ejercicio o el aprendizaje mejoran la supervivencia de estas neuronas.

36. Elegir no es su fuerte. Las personas tienden a sentirse más satisfechas con las decisiones que toman cuando tienen que elegir entre pocas alternativas que cuando tienen muchas opciones. Tener que hacer muchas comparaciones puede reducir la sensación de satisfacción porque lleva a lamentar no haber elegido las alternativas que hemos despreciado.

37. La depresión moderada se cura sin pastillas. Al terminar el día, pueden ponerse por escrito tres cosas buenas que hayan ocurrido y una breve exposición de las circunstancias que han propiciado cada una de ellas. Este ejercicio aumenta la sensación de felicidad y aminora los síntomas de depresión moderada en un plazo de unas pocas semanas.

38. El amor es una droga. Las regiones del cerebro que causan las drogadicciones también reaccionan a estímulos positivos naturales como el amor. Estas regiones ayudan a los animales a establecer vínculos con sus iguales –lo que puede explicar las razones de su existencia–, a pesar de los daños colaterales que causa una adicción.

39. Los orgasmos nos hacen ser más confiados. La oxitocina, una hormona que se libera durante el orgasmo, hace que aumente la confianza entre las personas en las relaciones sociales. Personas a las que se les suministró oxitocina pulverizada por vía nasal presentaron dos veces más probabilidades de entregar dinero a otra persona que las que no recibieron el tratamiento, lo que da a entender que la experimentación de orgasmos puede influir en la toma de decisiones.

40. Los hermanos pequeños tienen más probabilidades de ser homosexuales. De hecho, tener un hermano mayor es el factor conocido que puede predecir mejor la homosexualidad. La presencia de un feto masculino puede hacer que las mujeres embarazadas produzcan anticuerpos contra algunas moléculas que determinan la orientación sexual. En embarazos posteriores el anticuerpo podría inhibir esta molécula.

41. El cerebro de las mujeres las traiciona en matemáticas. En muchos países existe el tópico de que las chicas no son muy buenas en matemáticas. Las niñas tienen peor rendimiento en los exámenes si antes de hacerlo les piden que indiquen su género. Sin embargo, obtienen un mejor resultado si antes del examen escuchan una conferencia sobre matemáticas famosas o si les recuerdan que son buenas estudiantes.

42. Los hombres y las mujeres se orientan el espacio de diferente manera. Las mujeres dependen más de puntos de referencia para navegar, y muchas suelen dar indicaciones del tipo de “gira a la izquierda en la fuente y busca la casa roja”.

En cambio, los hombres identifican la dirección correcta a partir de un mapa mental del espacio: “Siga hacia el este un kilómetro y luego gire en dirección norte”. Sin embargo, las mujeres recuerdan el lugar de los objetos más fácilmente que los hombres.

43. Somos cada vez más inteligentes. Las puntuaciones medias en las pruebas de inteligencia han aumentado entre tres y ocho puntos por década en el siglo XX en muchos países industrializados. El hecho no se debe a la evolución sino a la mejora de las condiciones de vida de los niños económicamente más desfavorecidos.

44. Ciertos circuitos cerebrales se han especializado en la imitación. Tales circuitos pueden ser importantes para los sentimientos de identificación o empatía. Las llamadas «neuronas especulares» se activan cuando el animal realiza una acción como, por ejemplo, asir firmemente su comida, o cuando ve a otro animal realizar esa misma acción.

45. Ciertos daños de los derrames cerebrales pueden evitarse. Entre los síntomas de un derrame cerebral figuran la imposibilidad repentina de mover una extremidad, o de hablar, o también el entumecimiento de una parte considerable del cuerpo. El tratamiento del derrame cerebral puede evitar daños a largo plazo, pero sólo si el paciente acude a un hospital en un plazo de muy pocas horas.

46. Los espejismos no son una leyenda. Pueden producirse visiones como consecuencia de un trastorno en el funcionamiento del cerebro. Los montañeros informan a veces de haber visto a su lado compañeros a los que no conocen, de haber observado una luz emitida por ellos mismos o por otros o de haber sentido miedo de manera repentina, todo lo cual puede derivar de privación o insuficiencia de oxígeno en los lóbulos temporal y parietal de la corteza cerebral.

47. Muchos “poseídos” eran ,en realidad, enfermos cerebrales. En tiempos se practicaban exorcismos a personas cuyo comportamiento resultaba extraño e inexplicable. En la actualidad se sabe que muchas de esas personas habían padecido enfermedades neurológicas como, por ejemplo, epilepsia o esquizofrenia.

48. Después de la amputación de una extremidad, los pacientes pueden sentir la presencia de una “extremidad fantasma”. La razón es que el cerebro tiene registrado un mapa del cuerpo y tarda un tiempo en asimilar que desaparezca la representación de la extremidad perdida.

49. El dolor reside en el cerebro y puede controlarse. La actividad cerebral determina totalmente la sensación de dolor y su intensidad. Los científicos están intentando emplear imágenes del cerebro y técnicas de retroalimentación para enseñar a las personas a activar por su propia cuenta las zonas del cerebro que controlan el dolor.

En un experimento se logró que el cerebro de un experto en meditación inhibiera su respuesta al pinchazo de una aguja en la mejilla. Este método podría emplearse para que los enfermos de dolor crónico redujeran la sensación de malestar activando voluntariamente el efecto placebo.

50. La ciencia trabaja en conseguir que los paralíticos muevan sus extremidades. Los investigadores están trabajando en el diseño de prótesis de brazos para ayudar a pacientes que sufren parálisis prácticamente totales. Mediante una monitorización de la actividad del cerebro, los investigadores pueden deducir cuál es el movimiento que pretenden reproducir y utilizar esa información para guiar un brazo artificial

 

 

CUESTIONARIO

¿Hasta qué punto conoces tu cerebro?

1) ¿Cuándo han nacido las últimas neuronas de tu cerebro?(a) Antes de que nacer
(b) A los seis años
(c) Entre los 18 y los 23 años
(d) En la vejez

2) Los hombres y las mujeres muestran diferencias innatas en:

(a) razonamiento espacial
(b) estrategias de navegación
(c) acordarse de bajar el asiento del retrete después
de usarlo (d) Tanto a como b
(e) Tanto b como c

3) ¿Cuál de estas cosas “no” es probable que mejore la función cerebral en la vejez?

(a) Comer pescado con ácidos grasos omega-3
(b) Hacer ejercicio regularmente
(c) Beberse una o dos copas de vino tinto al día
(d) Beberse una botella de vino tinto al día

4) ¿Cuál de las siguientes estrategias es más eficaz para combatir el jet lag?

(a) Tomar melatonina por la noche nada más llegar a tu destino
(b) Evitar la luz diurna durante varios días
(c) Tomar el sol por la tarde en tu destino
(d) Dormir con la luz encendida

5) Tu cerebro gasta tanta energía como:

(a) la luz de una nevera
(b) un ordenador portátil
(c) un coche con el motor en punto muerto
(d) un coche que circula por autopista

6) Tu amigo trata de hacerte cosquillas en la barriga. Puedes reducir la sensación de cosquilleo:

(a) poniendo tu mano sobre la suya para seguir el movimiento
(b) mordiéndote los nudillos
(c) haciéndole cosquillas a él
(d) bebiéndote un vaso de agua

7) ¿Cuál de las siguientes actividades te puede ayudar a rendir más en los estudios?

(a) Escuchar música clásica mientras duermes
(b) Escuchar música clásica mientras estudias
(c) Aprender a tocar un instrumento musical en la infancia
(d) Hacer pausas en el estudio para jugar con videojuegos
(e) Tanto c como d

8) ¿Cuál de estas cosas es menos probable que llegue a ser causada por un golpe en la cabeza?

(a) Inconsciencia
(b) Pérdida de memoria
(c) Restauración de la memoria después de haber sufrido amnesia
(d) Cambio de personalidad

9) ¿Cuál de las siguientes actividades llevada a cabo antes de un examen te ayudaría a hacerlo mejor?

(puedes elegir más de una) (a) Tomarse una copa
(b) Fumarse un cigarrillo
(c) Comerse una golosina
(d) Decirte con mucha convicción que esta clase de exámenes siempre se te ha dado muy bien

10) Estás en una habitación muy ruidosa e intentas hablar con un amigo por el móvil. Para mantener una conversación más clara, deberías:

(a) hablar más alto
(b) taparte un oído y escuchar por el otro
(c) taparte el oído mientras hablas
(d) tapar el micrófono del móvil mientras escuchas

11) ¿Cuál de estas cosas es una manera efectiva de reducir la ansiedad?

(a) Tomar antidepresivos
(b) Hacer ejercicio
(c) Someterse a terapia conductual
(d) Todas las anteriores

12) ¿Cuál de estas cosas es la que más difícil le resulta a tu cerebro?

(a) Hacer una división larga
(b) Observar una foto
(c) Jugar al ajedrez
(d) Dormir

13) ¿Cuáles de estas cosas hacen mejor los ciegos que los videntes?

(a) Entender palabras
(b) Oír sonidos
(c) Recordar historias
(d) Adiestrar perros

14) ¿Tu madre tenía toda la razón del mundo en cuál de estas cosas?

(a) Baja un poco esa música
(b) Sal a jugar
(c) Toca un instrumento
(d) Todas las anteriores

15) ¿La memoria empieza a empeorar en qué década de la vida?

(a) La treintena
(b) La cuarentena
(c) La cincuentena
(d) La sesentena

16) ¿Qué actividades matan neuronas?

(a) Tomarse tres cervezas en una noche
(b) Fumarse un porro
(c) Tomar ácido
(d) Todas las anteriores
(e) Ninguna de las anteriores

17) ¿Cuál de estas representaciones de una lesión neurológica es menos realista?

(a) La de Leonard, el personaje que interpreta Guy Pearce en Memento
(b) La de Drew Barrymore en 50 primeras citas
(c) La de la pececita Dora en Buscando a Nemo
(d) La de John Nash en Una mente maravillosa

18) ¿Cuántas especies de mamíferos son monógamas?

(a) El 5%
(b) El 25%
(c) El 50%
(d) El 90%

19) ¿Qué porcentaje de tu cerebro utilizas?

(a) Un 10%
(b) Un 5% cuando duermes y un 20% el resto del tiempo
(c) Un 100%
(d) Varía en función de la inteligencia

20) Cuando el cerebro de Einstein fue comparado con el del individuo medio, resultó:

(a) que era más grande
(b) que no se diferenciaba en nada
(c) que tenía más pliegues en la superficie
(d) que tenía una parte extra

Respuestas.

1) d
2) d
3) d
4) c
5) a
6) a
7) e
8) c
9) b y d
10) d
11) d
12) b
13) c
14) d
15) a
16) e
17) b
18) a
19) c
20) b

 

 

 

El acoso

o se si conoces este caso que se ha dado hace pocos dias. Una chica en Canada se suicidó después de que se le hiciera insoportable el acoso que sufria por parte de sus compañeros, tanto en las clases como en las redes sociales.

Aunque el caso de esta chica es extremo,  es posible que os encontréis con algún problema en la red.  Vamos a dar algunas reglas de sentido común, pero que no está de mas recordar.

La regla principal es que debeis pensar que vuestro comportamiento en internet debe ser siempre parecido a vuestro comportamiento en la realidad No escribais o hagais cosas que no hariais a cara descubierta. Si subis fotos o videos privados los puede ver mucha gente, y durante muchisimo tiempo, asi que no publiqueis nada que no querais que vea todo el mundo.

Cuidad vuestra privacidad. No acepteis como amigos a cualquiera. No le deis vuestros datos personales a todo el mundo. Si poneis vuestro correo en cualquier pagina, os bombardearan con spam. Si poneis vuestro numero de movil tambien. Poned contraseñas seguras y cambiadlas de vez en cuando.

No os confieis ni os aprovecheis del anonimato. Hay gente que se aprovecha de internet para hacer o decir cosas que en la vida real no haria. Algunas personas se dedican a insultar y a molestar solamente para divertirse.  En los foros se les llama trolls a las personas que en vez de opinar civilizadamente se menten con los demas, con el objeto de provocarles. Si contactais con una de estas personas no os molesteis en seguirles la corriente. Sencillamente pasad de ellos. 

Si a  pesar de esto alguien tiene problemas de chantaje en internet las reglas a seguir son estas.

Pide ayuda. Solicita el apoyo de una persona adulta de confianza.

No cedas al chantaje. No accedas a las peticiones del chantajista si con ellas le haces más fuerte.

No des información adicional. Cualquier dato o información puede ser usado por quien te acosa.

Guarda las pruebas. Cuando te amenace, te muestre cosas delicadas… captura la pantalla y anota día y hora.

- Retira información delicada. Borra o guarda en otro lugar informaciones o imágenes privadas que puedas tener. Si no lo has hecho, tapa la webcam.

Elimina malware. Asegúrate de que no tienes software malicioso —troyanos, spyware…— en tu equipo.

Cambia las claves personales. Puede que esté espiando tus comunicaciones en las redes sociales.

Comprueba si puede llevar a cabo sus amenazas. Muchas amenazas son faroles, no son ciertas.

Avisa a quien te acosa de que comete delito grave. Debe saber que la ley le puede perseguir y que tú lo sabes.

Formula una denuncia. La ley persigue con dureza este tipo de delitos, especialmente si eres menor de edad.

No solo se dan casos de acoso en internet, por supuesto. También se da en la realidad, por ejemplo en las escuelas. Es lo que se llama acoso escolar, algo de lo que tal vez tienes noticia porque los datos dicen que muchos chicos han sufrido o conocen casos de eso. El acoso es cuando un grupo de chicos se mete reiteradamente con alguien, incluso llegando a la violencia física.  Normalmente el grupo esta comandado por un abusón que hace de lider.

Normalmente el abusón es un chico no muy listo que es agresivo, tiene poca capacidad para controlarse y no se siente mal haciendo sufrir a los demás. Al contrario, se mete con otra gente para sentirse superior, porque haciendo de matón puede sentir que los demás le hacen el caso que de otra forma no le harían. Muchas veces los chicos que hacen bullyng se comportan así porque también a ellos les maltratan sus familias, o no les prestan atención o no les ponen limites y les dejan hacer de todo lo que les da la gana

http://www.cuatro.com/supernanny/temporadastemporada-08/t08xp01-victor-y-ruben/Supernanny-Victor-Ruben-Rocio_Ramos-Paul-Ninos_2_1495230028.html

http://www.cuatro.com/supernanny/temporadastemporada-08/t08xp01-victor-y-ruben/Supernanny-Victor-Ruben-Rocio_Ramos-Paul-Ninos_2_1495230029.html

http://www.cuatro.com/supernanny/temporadastemporada-08/t08xp01-victor-y-ruben/Supernanny-Victor-Ruben-Rocio_Ramos-Paul-Ninos_2_1495230035.html

La victima suele ser un chico mas bien tímido e inseguro que parece no poder defenderse a si mismo.  Muchas veces entran en una espiral, porque cuanto mas les acosan mas sufre su autoestima, y piensan que de algún modo la culpa es suya por no saber defenderse. Y cuanto mas piensan que la culpa es suya, mas incapaces son de defenderse. Los abusones suelen elegir a los chicos menos populares en las clases; a veces se meten con alguien nuevo en la clase que todavía no tiene amigos, o se meten con alguien por llevar gafas, o por ser buen estudiante o por su aspecto físico o por cualquier otra tontería.  En realidad el motivo da igual. El caso es meterse con ellos por lo que sea para demostrar a sus compañeros que tiene poder y sentirse mas fuerte a costa de los demás.

Luego, aparte de la victima y los agresores, está el público, que son todos aquellos que asisten a la agresión sin hacer nada, o incluso en el peor caso riéndole al agresor la gracia. Actúan así por diversión, o porque tienen miedo de los demás si se ponen de parte de la víctima, o porque ellos también se sienten fuertes metiéndose con alguien.

Es importante que reflexionemos que el acoso y la agresión nos degradan a todos.

Si alguna vez te has comportado como un agresor, piensa que es de cobardes abusar de alguien mas débil. Comparados a alguien, todo el mundo es débil, y no nos gusta que venga una persona mas fuerte a agredirnos.  Hay maneras mas nobles de ganarse el respeto de los demás. Piensa que la palabra “amable” significa “que se puede amar”; no te ganarás el cariño de nadie si no eres amable, listo.

Si alguna vez has sido víctima, no pienses que se meten contigo porque haces algo mas o porque eres como sea; ¡No pienses que la culpa es tuya! Tenemos que aceptar que no podemos gustarle a todo el mundo. Piensa en cualquier persona de la historia, cualquier personaje que para tí haya sido importante, (un idolo, vamos) y te dará cuenta que ni siquiera a los mas guapos o a los mas listos o a los mas buenos les ha faltado gente que no les apreciaba. ¡Que le vamos a hacer! Y no te cortes en pedirle ayuda a la gente que te quiere. La gente que tienes a tu alrededor es tu arma; tu debes utilizar tus armas, igual que el acosador utiliza las suyas.

 

Si alguna vez sois público, si alguna vez asistís o conocéis de un caso de acoso, no lo sigáis, no participéis, no os calléis. Pensad que el acosador os utiliza a vosotros para sentirse grande y fuerte, y que sin vosotros no es nadie.  

 

 

Propuesta de temas.

Hola. Aquí os dejo una serie de propuestas de temas con los que podéis empezar a trabajar en vuestro blog

  1. No es necesario que os limiteis a ellos: podéis elegir un tema distinto sobre el que queras opinar. Pero no os olvides de solicitar mi visto bueno.
  2. Los temas son individuales. No podéis escribir dos de vosotros sobre lo mismo. Mi consejo es que seáis rápidos y los reservéis. Hacedlo en los comentarios de esta entrada. Eso si, no aceptaremos cambios una vez se reserve el tema.

 

Los temas propuestos son estos.

 

1-      UTOPIAS Y DISTOPIAS EN EL CINE

2-      LOS AVANCES TECNOLOGICOS Y LOS CAMBIOS SOCIALES.

3-      PIRATAS.

4-      DERECHOS DE LOS ANIMALES

5-      LA INTELIGENCIA ANIMAL

6-      INTELIGENCIA ARTIFICIAL

7-      LA LEGALIZACIÓN DE LAS DROGAS

8-      LA CRISIS

9-      EL CIBERACOSO

10-   LA GLOBALIZACIÓN.

11-   LA INDEPENDENCIA DE CATALUÑA.

12-   MANIPULACION E INFORMACION EN LOS MEDIOS.

13-   DEMOCRACIA REAL

14-   EL ALMA Y EL CUERPO

15-   EROTISMO, SEXUALIDAD, AMOR

16-   EL TERRORISMO

17-   EL SUICIDIO

18-   HIKIKOMORI

19-   COREA DEL NORTE

20-   EL COMUNISMO

21-   FASCISMO

22-   EL ARTE MODERNO

23-   EL DEPORTE COMO FENOMENO SOCIAL

24-   LAS REDES SOCIALES.

25-   BIOETICA; ABORTO, EUTANASIA, CLONACION.

26-   FEMINISMO

27-   LA PUBLICIDAD Y SU INFLUENCIA EN NUESTRA VIDA

28-   LA CORRECCION POLITICA.; POLITICA Y USO DEL LENGUAJE

29-   LA EVOLUCION HUMANA

30-   VIAJAR

31-   LOS SUEÑOS

32-   EL DINERO

33-   LA JUSTICIA

34-  MEDICINAS ALTERNATIVAS.

Como opinar de algo.

En el blog se trata de que trabajéis una opinión personal respecto a algo.  Para eso vamos a dar una serie de orientaciones sobre la opinión.

Primera; nadie tiene opinión de todo.  En la tele o en la radio es frecuente ver tertulias donde los tertulianos hablan de lo que sea. No es lo mas apropiado. Hay un montón de cosas sobre las que no hay por qué opinar, sea porque no tenemos mucha información del tema, sea porque no nos interesa.  Si no os interesa un tema, estáis en vuestro derecho de pasar de él.

Segunda; todo el mundo tiene opinión sobre algo.  Hay una conocida frase que dice que las opiniones son como los ombligos; todo el mundo tiene una. Si no os interesa ningún tema de acuerdo, pero buscaos uno en que os queráis expresar.

Tercera; se opina de lo que se sabe. Para hablar no hace falta, pero para opinar hay que tener siquiera alguna información sobre acerca de aquello de lo que se esta hablando, y aquilatar la propia opinión con otras opiniones posibles. Si las personas tenemos dos orejas y una boca es para escuchar el doble de lo que hablamos.

 

 

Cuarta; hay opiniones y opiniones.  Tal vez hayáis oído alguna vez eso de que “todas las opiniones son respetables”. Eso es una necedad; lo que es respetable son las personas, no sus opiniones. Hay opiniones mejores y opiniones peores, y de hecho hay opiniones que merecen palos.

 

 

 

Quinta; las opiniones están para ponerse a prueba, mejorarse o abandonarse. 

Imagínate que fuéramos por la vida cada uno con una hora diferente en el reloj. Imagínate el caos que eso supondría.Imaginaos, por ejemplo, que quedáis con alguien y aparece cinco horas después.  Y ahora imagínate que cuando advirtiésemos eso cada uno de nosotros dijese; “pues en mi reloj es tal o cual hora”, y nos encogiesemos de hombros. Sería estúpido ¿No? Pondríamos medios para sincronizar al máximo nuestro tiempo, creo yo.

Pues algo así pasa con las opiniones. Es importante que las crucemos con las personas con las que vamos a vivir, de modo que, en la medida de lo posible, desechemos unas y aceptemos otras. Y eso implica no guardarme mis opiniones para mi, sino compararlas con las de los demás

Nada hay mas tonto que una persona que no está dispuesta seriamente a cambiar de opinión cuando es el caso.

 

 

 

 

Sexta; no se insulta. Parece mentira que haya que decir esto, pero en los tiempos de internet es difícil que haya mas de diez comentarios a una noticia sin que aparezcan descalificaciones, y se ha impuesto también un periodismo falto de respeto que ridiculiza y ataca las opiniones contrarias. Ten en cuenta que las opiniones son eso; opiniones. Prepara tus argumentos para defenderlas. Piensa con seriedad que te pueden objetar los demás, de modo que te adelantes a ello.