El contexto de Nietzsche

23 abr

Nietzsche nacio en Rocken (Prusia) en 1844, hijo de un pastor protestante. Sus primeros estudios fueron de teología y filología, pero su interés fue poco a poco decantándose por la  filosofía bajo el influjo de Schopenhauer, uno de los pensadores más importantes de su tiempo.  A los 25 años consiguió un doctorado en la Universidad de Basilea.  Participó en la guerra entre Francia y Prusia.  Estableció amistad con el poeta Paul Ree y el músico Richard Wagner, amistad que finalmente rompería porque pensó que su obra se había impregnado de decadente espíritu religioso.  En 1879 abandono su trabajo de profesor por motivos de salud. Sus problemas físicos fueron constantes (y precisamente  la salud y la enfermedad es uno de los temas recurrentes en la reflexión en Nietzsche). En busca de climas saludables empezó un periodo de viajes  hasta que finalmente a los cuarenta y cuatro años sufrió un colapso mental . Los últimos once años de su vida estuvo recluido en diversos sanatorios y en casas de sus familiares,  hasta que murió en 1900. Antes de enloquecer, en la etapa entre 1872 y 1889 a Nietzsche le dio tiempo a escribir algunos de los libros que cambiaron para siempre la historia de la filosofía, como El Nacimiento de la Tragedia, Humano Demasiado Humano, Mas Allá del Bien y del Mal, Así Hablo Zaratustra,  La Genealogía de la Moral o El Crepúsculo de los Ídolos.

El contexto histórico en el que vive Nietzsche, el siglo XIX, es el contexto de la Industrialización y las constituciones burguesas.  El siglo XIX es un siglo de grandes reivindicaciones sociales en el que poco a poco se va constituyendo una clase social, el proletariado, formada por las masas de personas que abandonan el campo y van a la ciudad en busca de trabajo en una industria cada vez más pujante.  La filosofía de Marx va a tratar de interpretar este fenómeno y las nuevas relaciones sociales subyacentes. A su vez el siglo XIX es también el siglo de la ciencia. .  Los avances en Biología (Darwin) Física (Maxwell) o Genética (Mendel) fueron importantísimos, y las industrias despertaban en la gente la convicción del progreso,  de modo que se llegó a considerar que la ciencia y la técnica estaban destinadas a solucionar todos los problemas humanos. Esta confianza (casi religiosa) en la ciencia se ve plasmada en una nueva filosofía, el positivismo, que considera que el único conocimiento cierto es el conocimiento científico, y que tanto la filosofía como la religión no son más que mitos propios de un estado pre-científico que debe ser superado. Los positivistas pensaban que la ética o la historia humana era susceptible de estudiarse como una ciencia, y que se podría prever de modo científico el comportamiento de los hombres. En el arte, los movimientos más importantes de la época eran el Romanticismo y posteriormente el Realismo en  lo referente a la Literatura.  Pero Nietzsche estuvo especialmente influenciado por la música, especialmente por Wagner y su pretensión de convertir la ópera en un espectáculo total.

_Niños obreros en las minas de carbón de Curanilahue

Frente a las corrientes positivistas y socialistas de su tiempo, Nietzsche va por libre. Su obra es una crítica a la casi totalidad de la historia de la filosofía, y sobre todo a las dos corrientes preponderantes de esta historia; el idealismo y el cristianismo. Idealistas y/ o cristianos son, en mayor o menor medida, Platón, S. Agustín, Descartes o Kant. Para Nietzsche la creencia en otro mundo ideal que subyace a estas  filosofías obedece a una enfermiza incapacidad de aceptar la vida, y es la causa del nihilismo que según el  impera en su tiempo.  Nietzsche aboga por la superación de este nihilismo decadente  mediante una transmutación de los valores olvidando las creencias en los paraísos religiosos o en los sueños de un mundo ideal.  Para Nietzsche la única solución para reconciliarse con la vida es aceptarla como es, con su belleza y su crueldad, sin intentar inventar otras vidas u otras realidades en las que escapar.

Esta es la idea que subyace a este texto de El Crepúsculo de los Ídolos.  Este libro consta de diez apartados, y en todo él Nietzsche repite los ataques a la metafísica platónica y a la tiranía de la razón sobre los sentidos, exaltando las pasiones y los instintos frente a las construcciones imaginarias de la razón (dios, moral, metafísica) que a Nietzsche le parecen imaginaciones de espíritus decadentes.  Para Nietzsche la forma de ver el mundo  ejemplificada por Platón y Sócrates tiene como resultado una moral antinatural, una moral enferma en la que lo bueno pasa por malo, lo verdadero por falso , la virtud por vicio y lo real por irreal.

En lo relativo a su influencia en la posteridad, hay que decir que pocos filósofos han sido más importantes que Nietzsche. Junto a Marx y Freud, Nietzsche es considerado un Maestro de la Sospecha (esta es una expresión del filósofo francés Michel Foucault) A lo que se refiere Foucault es que después de estos tres gigantes nuestro interpretación del mundo es completamente diferente; ellos nos enseñaron a pensar que todas nuestras construcciones culturales y todo nuestro pensamiento no son más que una farsa a la que subyacen nuestra Ideología (según Marx) nuestro Inconsciente (Según Freud) o nuestra Voluntad de Poder (Según Nietzsche).  Nietzsche es un autor que ha tenidos todo tipo de influencias no solo en filósofos como Heidegger o los existencialistas, sino que incluso ha tenido un éxito tremendo en la cultura pop. Al ser un escritor muy poco sistemático su pensamiento ha sido reivindicado por todo tipo de gente con mayor o menor  razón, y ha sido  considerado un apóstol del ateísmo, del irracionalismo o incluso del nazismo en el siglo XX. (Nietzsche obviamente no fue nazi, aunque su hermana, que era su albacea testamentaria, si lo fue y favoreció la lectura en clave nacionalsolcialista de su obra). En cualquier caso pocos autores han cambiado más nuestra forma de pensar que él.

 

Apolineo y Dionisíaco

23 abr

La primera obra importante de Nietzsche se llamaba “El Nacimiento de la Tragedia”. En ella exploraba los significados de lo trágico, lo apolíneo y lo dionísiaco haciendo un análisis del teatro griego.

Para Nietzsche lo propio de la tragedia es su capacidad de exponer  lo “problemático y terrible” del mundo sin por ello quitarnos las ganas de vivir. El alma trágica se da perfecta cuenta de toda la dureza de la vida, de su drama y de su sinsentido, pero también de su alegría y de su gozo, de modo que el sentimiento es que la vida, pese a todo, es algo que merece la pena.

Nietzsche acuña el termino Dionisíaco (relativo al dios griego de la ebriedad) a la capacidad de dejarse llevar por el instinto y gozar de todo lo terrible de la existencia. Lo dionisíaco es lo vital, lo irracional, lo desmesurado,  y lo cruel y lo imperfecto. Frente a esto, Nietzsche describe también lo apolíneo como lo racional, lo mesurado, lo reflexivo y lo formal y lo perfecto.

Pues bien; para Nietzsche el arte trágico surge cuando se encuentran ambos ordenes, es decir, cuando se le impone forma a lo desmesurado.

Para Nietzsche este espíritu  de la tragedia clásica fue sin embargo traicionado. El primero que lo traicionó fue Eurípides; en las tragedias de Eurípides lo terrible de la vida no es una condición esencial de está, sino que acontece por las elecciones que toman sus personajes, de modo que, según Nietzsche, el espectador de estas tragedias las contempla con cierta distancia. Pero los gran traidores del espíritu trágico fueron Sócrates y Platón y el cristianismo. A partir de ellos la vida no será constitutivamente trágica, sino que se inventará la “fantasmagoría” de  una  vida perfecta con el propósito de decir que todo lo malo no es en verdad real.

Es del mayor interés poner algunos ejemplos de lo trágico, lo apolíneo y lo dionisíaco, para tratar de entender lo que Nietzsche quería decir.

En esta charla Dan Phillips explica su concepto Dionisíaco de la Arquitectura, en contraposición de la mentalidad apolínea.

Un ejemplo de la mentalidad apolinea en el diseño; Apple. Sus dispositivos se caracterizan por la sencillez, la simplicidad y la racionalidad.

 

Como ejemplo de lo dionisiaco, (lo que escapa a la norma, lo que no encaja con un canon…) los monstruos son estupendos. La existencia de seres monstruosos nos recuerda que la vida no parece reducirse simplemente a lo normal. Hay muchas películas de monstruos, como Alien, Tiburón o Frankenstein. Desde un punto de vista mas dramático, hay dos estupendas reivindicaciones de los monstruos en dos films clásicos; La Parada de los Monstruos y El Hombre Elefante. 

Una buena película para ejemplificar la contraposición entre lo apolineo y lo dionisiaco es Los Idiotas, de Lars Von Trier. En este film el argumento muestra a un grupo de gente que se juntan para hacerse pasar por deficientes, y de ese modo poder hacer todas las cosas que a las personas “normales” les están vedadas. El fin propone por tanto lo dionisíaco como una especie de liberación. Aqui hay un resumen del film.

 

La filosofía de Nietzsche (Segunda parte)

23 abr

<strong>Nietzsche el médico.</strong>

En la historia de la filosofía Nietzsche toma para si el papel de médico   Esto es curioso, puesto que los filósofos siempre han proclamado su amor a la verdad. Lo que pasa es que Nietzsche determina; <strong><em>detrás de cada verdad no hay sino voluntad, que es lo único que detiene el vértigo de la interpretación</em></strong>. De modo que el estudio filosófico no puede quedarse en el análisis superficial de la verdad, sino que debe acceder al campo de la voluntad. No puede preguntarse solo ¿esta interpretación es verdadera? , sino ¿ esta interpretación favorece o perjudica la vida?

Los criterios de valoración filosófica ya no son lo verdadero o lo falso. Ahora se trata de lo sano y lo mórbido. Hay interpretaciones sanas, que favorecen la vida, e interpretaciones enfermizas, reactivas, que impiden que florezca la vida.

Aquí hay que detenerse; Nietzsche ha dicho primero que toda interpretación refuerza la vida, pero luego afirma que algunas interpretaciones van contra la vida. ¿Se contradice? No, porque estas ultimas refuerzan también la vida; una vida insana.

¿Que es la salud? ¿Que es una vida sana? Para Nietzsche la vida es naturalmente sana. Ella se desarrolla a menos que se obstaculice. La vida feliz y creativa florece allí donde los hombre la dejan.

Sin embargo, ocurre lo sorprendente. ¡Las interpretaciones reactivas triunfan! ¡Las vidas enfermizas no son la excepción, son la regla! Nietzsche constata la desmoralización de la sociedad occidental, desmoralización entendida al modo usual, como falta de motivos para seguir viviendo. Pero este fenómeno cultural es increíble. ¿Como ha podido triunfar la vida enferma sobre la sana, contraviniendo todas las leyes de la evolución?

Este es el enigma al que Nietzsche se enfrenta como medico. Su estudio se puede dividir en cinco partes, según las cinco tareas que Nietzsche tiene que hacer.

1-Diagnosticar la enfermedad.

<strong>2-Describir sus sintomas.</strong>

<strong>3-Estudiar su etiología.</strong>

<strong>4-Denunciar tratamientos equivocados.</strong>

<strong>5-Proponer una terapéutica.</strong>

1/ Acerca de lo primero ya ha sido dicho bastante. La vida, según Nietzsche, es <strong><em>Voluntad de Poder</em></strong>. Voluntad de Poder no significa ni exclusiva ni principalmente una pulsión de dominio sobre los demás.  La Voluntad de Poder es voluntad de autoafirmación, de desarrollo de si mismo, de alegría de si, de autodisciplina y orgullo. Una vida sana, y feliz, es la que quiere y consigue todo esto.

Ocurre que no todas las vidas son sanas. Hay vidas que rechazan la Voluntad de Poder. Hay vidas infelices, y resentidas, y vegetativas. Es precisamente en estas vidas en las que hay más bien una voluntad de dominio. Como todos, también estos hombres detienen su interpretación en sus intereses vitales (es decir, ven la vida como les conviene) , pero sus intereses vitales están corrompidos.

2/ Podíamos decir que la enfermedad es el rechazo o la disminución de la Voluntad de Poder. Pero el síntoma es el <strong><em>Nihilismo</em></strong>. Nihilismo es el nombre de esta sintomatología cultural. Es un término que alude al malestar, la desgana, la apatía, la falta de motivos para vivir…

Nihilismo es un término que en Nietzsche goza de una doble faz, como pasa con todos los síntomas. Puesto que si por un lado el síntoma (por ejemplo el dolor) es algo negativo, por otro lado los síntomas tienen siempre algo de positivo, pues sin ellos no apercibiríamos de la enfermedad, que podría acabar matándonos. Algo igual ocurre con el nihilismo, que es sumamente fastidioso, pero también es un estado previo necesario para la superación de la enfermedad. Es un estado de dolor y de esperanza. (Una de esas  frases brillantes de Nietzsche dice: <em>“no es el dolor sin mas lo que los hombre no soportan. Es el dolor sin sentido lo que los hombres no pueden soportar”</em>)

Podemos ilustrar el nihilismo con la película American Beauty. En la primera secuencia, donde se presenta el personaje de Lester Burham, esta ya claro que el protagonista ha perdido las ganas de vivir. Pero os llamo la atención de que el nihilismo no es una enfermedad particular de alguien (no es como la depresión) sino una enfermedad cultural. Esto se pone de manifiesto en la película, porque en ella todas las cosas que rodean a los personajes (el trabajo, la familia, el instituto) no tienen el mas mínimo sentido, están llenas de inautenticidad y falsedad. En este ambiente inautentico los personaje de Lester,  Ricky y Jane, que son aparentemente los mas inadaptados, son en realidad los únicos sanos. Paradojicamente, la depresión de Lester, la inadaptación de su hija Jane o la locura de Ricky son lo que les convierte en personajes normales.

Tambien el nihilismo llegó a la pintura. ¿Que pensais de esta obra? Se titula Cuadrado Negro sobre fondo Blanco y fue pintada por Kazimir Malevich allá por 1923

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Otra buena metafora del Nihilismo esta en este video de la polaca Cynthia Whittoft. ¿Que os parece?

3/ La enfermedad es la decadencia de la Voluntad de Poder. Su síntoma es el nihilismo. Nietzsche ha estudiado las causas de esta enfermedad bajo la forma de una <em><strong>genealogía de la moral</strong> </em>y de una<strong><em> crítica de la metafísica</em></strong>, entendida como desdoblamiento de la realidad en dos mundos; el real y el aparente. Este desdoblamiento, que marca la historia de Occidente, no es universal ni necesario. Muy al contrario, para Nietzsche es obra de cierta clase de hombres en un momento concreto. La característica fundamental de estos hombres es que desprecian la vida a causa de su debilidad. La vida, piensa Nietzsche, favorece a los fuertes, a los audaces, de modo que los espíritus débiles y retraídos albergan resentimiento contra ella. Este resentimiento toma forma en la creencia  en otra vida donde la debilidad sea premiada, y así surge la oposición entre vida “falsa” y vida “verdadera”

Ocurre que el resentimiento contra la vida, que en un principio era una enfermedad localizada (solo los débiles odian la vida) , toma proporciones de pandemia. Aquí hay que reconocer la sagacidad de los “esclavos” (moral de esclavos, llama Nietzsche a esta moral resentida) para expandir su punto de vista decadente. Pues para ello no han hecho sino aludir a la parte que todo hombre, incluso el más fuerte, tiene de “esclavo”. Miedo al sufrimiento, al tiempo y a la muerte, todo eso que a fin de cuentas hace que la vida sea lo que es, es lo que está tras este desdoblamiento metafísico. Así la pandemia adquiere proporciones de hereditaria. Es el verdadero pecado original que los hombres transmiten a sus hijos con el conocimiento del bien y del mal.

Nietzsche ilustra esto con el cambio de significado de “bueno”. Al principio “bueno” significa “lo que me favorece”, pero con el progresivo cambio de una moral aristocrática por una de esclavos, “bueno” acaba por adquirir un significado objetivo, metafísico. Una Idea o una Voluntad de Dios. Lo bueno es hacer lo que Dios quiere.

Es obvio que para Nietzsche la moral de los esclavos se identifica con el cristianismo.  Dicho de modo bastante simplista, pero de acuerdo con lo que Nietzsche pensaba, lo que propone el cristianismo es un trato como este; <em>yo te libro de la angustia por la muerte, y tu dejas de hacer lo que quieres, y te esperas a la otra vida para ser feliz.</em>

De este modo el cristianismo pudo ser una infelicidad sin angustia. Pero hasta eso se derrumbo cuando la filosofía crítica y la ciencia desenmascararon una a una las ilusiones de la religión. Esto es lo que Nietzsche constata cuando habla de la “muerte de Dios”. No es algo que el decreta, sino que meramente constata. Y lo verdaderamente importante es que la muerte de Dios no ha redundado en abandono de las categorías metafísicos que la sustentaban. Muy al contrario, estas parecen perseverar ocupando todo el ámbito de la cultura occidental. En tales condiciones, a no tardar la situación presentara su sustancial absurdo; los hombres buscan algo y no saben que. Hacen algo y no saben para que. Esta situación es, que duda cabe, el nihilismo.

4/ La superación del nihilismo puede darse, por supuesto, postulando <strong><em>nuevos valores</em></strong> que reclamen para si ser el Bien objetivo y el sentido final que Dios ha dejado de desempeñar.

¿Que es esto de los nuevos valores? El término valor se puede entender de dos modos; por un lado, en sentido inmanente, <em>valor es aquello que hace que la vida merezca la pena</em>. Por otro lado, en sentido trascendente, <em>valor es aquello por lo que merece la pena sacrificar la vida</em>. Son dos cosas muy distintas.  Una cosa es que apreciemos el amor, el trabajo, el placer o el conocimiento, y otra que estemos dispuestos a dar la vida por eso.

Algunos ejemplos.

Aqui teneis a una alegre muchachada dispuesta a salir de su nihilismo dando la vida por la Patria.

Lo mismo, pero en la película Cabaret, de Bob Fosse.

Valores hay muchos, claro. Otra peli. Estos van a dar su vida por la Droga.

Bueno. A la base de la reciente historia de la filosofía está por tanto la voluntad de minimizar los efectos de la muerte de Dios, creando nuevos valores. La demanda de valores, entendidos en el sentido de trascendentes, que tan a la orden del ida está, le parece sin embargo a Nietzsche una estrategia conservadora inútil. La única función que los tan manidos “valores” pueden cumplir es la de un analgésico existencial, haciendonos mas soportable el nihilismo y la angustia.  No solo no pueden competir en puridad con la idea de un ser divino (que a fin de cuentas, como proyección antropomórfica, resulta mucho mas familiar y útil para el hombre) sino que, a fin de cuentas, no mejoran un ápice los problemas de la antigua situación; que no hay solo un bien, sino muchos, y que no los queremos vivir bien en un futuro ideal, sino ahora.

Cualesquiera que sean los valores que se propongan, adolecerán de esos defectos y e irán contra la vida, que no quiere un bien abstracto eternamente pospuesto, sino “lo bueno, ahora”. Por eso la solución del nihilismo no puede venir de nuevos valores trascendentes, sino de una revolución en el concepto de valor. Es por esto por lo que Nietzsche se puede considerar con justicia un reiniciador en la historia de la filosofía.

5/ La terapéutica nietzscheana se conjuga en torno a la <strong><em>Transmutación</em></strong><strong><em> de Valores</em></strong> y el <strong><em>Eterno Retorno.</em></strong> El objetivo ultimo de la terapéutica es recuperar la voluntad de poder. Para ello Nietzsche se instala en el punto en el que se inicia su decadencia y propone seguir el camino a la inversa. Dicho sintéticamente, reconvertir “el Bien” en “lo Bueno” (ahí esta la clave de comprensión de ese titulo sensacional, “Mas allá del Bien y del Mal”). Lo que el proclama es pasar de una moral de esclavos una aristocrática. Es volver a la moral que afirma la vida, con sus grandezas y sus alegrías, y también con sus miserias y su sufrimiento.

Respecto al <strong>Eterno Retorno</strong>,  aqui os dejo una divertida ilustración de esto. El protagonista de esta película está, literalmente, Atrapado en el Tiempo. ¿Que pensariais si el mismo dia se repitiese una y otra vez?

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La filosofía de Nietzsche (Primera parte)

23 abr

Nietzsche el solitario

Todos los filósofos, o al menos los grandes filósofos, se posicionan de algún modo ante la historia de la filosofía como si fuese un todo. En algún momento de sus obras hay una frase mas o menos así. “Todos mis predecesores se caracterizaban por esto….y se equivocaban”. En este sentido la historia de la filosofía es un permanente reinicio. Cada reiniciador es incluido por el siguiente dentro de su serie, pero esto no es lo que importa. Lo que importa es ver como se repite en la filosofía este sentimiento de ser pionero, la convicción de haber salido del modo común de ver las cosas.

(Por eso la soledad es el espacio del filosofo. No halla comunidad con sus contemporáneos, pero tampoco con sus predecesores.)

Ningún filosofo ejemplifica mejor esto que  Nietzsche. El fue, y se concibió como tal, un verdadero reiniciador. También fue, y se concibió como tal, un verdadero solitario. Cuando leemos su biografía comprendemos que experimentó como nadie una doble vecindad de la filosofía;  La vecindad con la soledad y la vecindad con la locura.

Nietzsche el sofista.

Nietzsche se va a preguntar como significan las palabras. La respuesta clásica es; las palabras tienen un significado porque las cosas tienen una esencia. Por encima de su naturaleza convencional, las palabras conservan un significado gracias a su esencia. A lo largo de la historia de la filosofía, la discusión principal es si los hombres acceden de hecho a estas esencias, o si el acceso a las esencias es algo asintótico, es decir; susceptible siempre de mejorarse, pero no de  completarse. Pero Nietzsche no se interesa por esta cuestión. Mas bien es la misma cuestión de la esencia lo que le resulta sospechoso. ¿El significado de las palabras se basa en la esencia? Mas bien es al reves, dice Nietzsche,creemos que las cosas tienen una esencia porque tienen un significado convencional.

Cuando Nietzsche afirma que los hombres creen en Dios porque creen en la gramática, no hace mas que  reconocer esta relación entre significado y esencia, entre lenguaje y ontología, vale decir; metafísica. Luego, en “Verdad y mentira en sentido extramoral”, afirmó esta tesis escandalosa. Verdadero es lo que favorece la vida, falso lo que la perjudica. La tesis es perfectamente coherente con la convencionalidad del lenguaje; si los significados son impuestos, lo son en tanto sirven a un interés.

Si quereis entender esto, acordaos de cuando a principio de curso hablabamos de los sofistas. Recordad los discursos de Bruto y Marco Antonio en Julio Cesar. La pregunta que podriamos hacernos es algo asi como: ¿Merecia realmente Julio Cesar morir? ¿Cual es la verdad? Pero esta cuestión no tiene respuesta para Nietzsche. No hay ninguna verdad que sacar a la luz, sino solo opiniones enfrentadas (la de Bruto, la de Marco Antonio). Y la opinión que triunfa es la mas conveniente.

http://franciscomartintorres.wordpress.com/2009/09/30/los-sofistas/

En su antiesencialismo, Nietzsche profesa una suerte de nominalismo; no existen las esencias, solo semejanzas. Como la esencia se manifiesta en la definición y la semejanza en la metáfora, un lenguaje metafórico es mas honesto que uno construido sobre definiciones (porque la metáfora no aspira a determinar esencias, sino solo a mostrar la semejanza de algo, que es accidental y mudable.)

Un resumen un poco rápido de esta cuestión es que los filosofos clásicos, (Platón sobre todo) han entendido que cuando llamamos a varias cosas por el mismo nombre es porque comparten una esencia común. Por ejemplo, que todos los hombres tienen algo en común, que todo lo bello tiene algo en común, que todo lo justo tiene algo en común, etc. (Y eso es la Teoría de las Ideas)

Pero para Nietzsche, cuando hablamos de algo que tiene el mismo nombre solo hay algo así como un parecido de familia; los hombres se parecen en algo, lo bello se parece en algo, lo justo se parece en algo…

Esto es un cambio bastante profundo en la forma de ver las cosas porque los parecidos son subjetivos e interesados; es normal, por ejemplo, que una persona vea parecidos donde otra no lo ve, a todos nos pasa esto. Es común que para alguna gente tal actor se parezca a tal persona, o que tal bebé se parezca a tal o cual familiar… mientras para otra gente no hay ningun parecido. Esto resulta normal, pero Nietzsche avista que tambien pasa lo mismo con el resto de nuestro conocimiento; a mi me parece algo justo, me parece algo bello, algo me parece amistad, algo me parece verdad… a otra gente no le parece en absoluto (porque no le interesa que sea así)

Que no existan esencias, sino semejanzas, quiere decir que en los seres no hay una identidad común, sino a lo sumo una semejanza. La diferencia es que la esencia es algo esencial, esto es, necesario, mientras que la semejanza es algo accidental. A cierto grupo de individuos se les llama hombres no porque lo sean, sino en virtud de cierto tipo de interés. A lo que Nietzsche hace  referencia es a la complejidad del proceso de atribución ontológica, es decir, a la complejidad de responder a una pregunta como “¿que es eso?”. Esta complejidad reside en que es colectivamente, y en virtud de intereses (y no individual y desinteresadamente) como se  responde a la pregunta.

En esta situación, decir la verdad, responder de forma satisfactoria a la pregunta “¿que es eso?”, significa tan solo usar las metáforas usuales. Lo que pasa es que el hombre, claro está, ha olvidado que la naturaleza de su lenguaje es metafórica e interesada. A fuerza de usarlos, ha llegado a creer que el significado de sus conceptos es universal y necesario.

Si no hay esencias, y si el lenguaje es metafórico, el conocimiento es interpretación, pues no se averigua, sino que se interpreta, el significado de una metáfora. ¿Y en donde se detiene y descansa la interpretación? La interpretación no se detiene nunca. Privado de una referencia a la esencia, el conocimiento se convierte en interpretación y la interpretación tiene carácter recursivo; siempre es a su vez susceptible de interpretarse.

Para daros una ilustración de aquello de lo que habla Nietzsche, aqui os dejo una magnifica referencia en la película Rashomon, de Akira Kurosawa. Este filme es una de las obras maestras de uno de los directores mas importantes de la historia. La película describe un crimen a traves de las versiones de cuatro personajes; el asesino, la victima, su mujer y un testigo. ¿Cual dice la verdad?

Nietzsche descubrió en esta infinitud de la interpretación el carácter maldito del conocimiento. El hombre no puede perseguir interpretaciones infinitamente, y en algún momento ha de detenerse y decir: “esto no es interpretación; es mi certeza”. No hacerlo así supone caer en la locura. En esta tensión se encuentra el filosofo: el conocimiento pide continuar la interpretación, la vida pide “basta”. “Perecer por el conocimiento absoluto muy bien pudiera formar parte de los fundamentos del ser.” (Mas allá del bien y del mal. En la primera parte de este libro, hay frecuentes referencias a Descartes; su objetivo de alcanzar un conocimiento absolutamente fundado le parece inútil a Nietzsche, que trata de refutar el cogito.).

La interpretación es infinita. Pero además la interpretación es impuesta. Sabemos para qué; para reforzar la vida. Pero ¿la vida de quien? En ocasiones, la interpretación refuerza la vida de todos los hombres, es entonces meramente una adaptación biológica. Pero a veces la interpretación es impuesta por unos hombres a otros para reforzar su vida.  Por todo ello, interpretar una interpretación no es preguntarse acerca de que se  habla, sino a quien sirve, a que sentimiento vital. No en vano Nietzsche ha comenzado como filólogo y terminado como fisiólogo.

Fisiólogo de la Voluntad de Poder.  Que el lenguaje expresa un sentimiento vital es la concepción de Nietzsche de que el lenguaje expresa una voluntad de poder. Pero con ello del análisis del lenguaje hemos desembocado en la medicina. Y de eso hablaremos en el proximo capítulo.

Nietzsche. El crepúsculo de los ídolos

23 abr

NIETZSCHE,   El crepúsculo de los ídolos, capítulo “La ‘razón’ en la filosofía”, apartados 1, 4 y 6  (trad. A. Sánchez Pascual,  Madrid, Alianza, 1998, pp. 51, 53-54 y 55-56).

1

“¿Me pregunta usted qué cosas son idiosincrasia en los filósofos?… Por ejemplo, su falta de sentido histórico, su odio a la noción misma de devenir, su egipticismo. Ellos creen otorgar un honor a una cosa cuando la deshistorizan, sub specie aeterni [desde la perspectiva de lo eterno],    -cuando hacen de ella una momia. Todo lo que los filósofos han venido manejando desde hace milenios fueron momias conceptuales; de sus manos no salió vivo nada real. Matan, rellenan de paja, esos señores idólatras de los conceptos, cuando adoran, ‑se vuelven mortalmente peligrosos para todo, cuando adoran. La muerte, el cambio, la vejez, así como la procreación y el crecimiento son para ellos objeciones, ‑incluso refutaciones. Lo que es no deviene; lo que deviene no es… Ahora bien, todos ellos creen, incluso con desesperación, en lo que es. Mas como no pueden apoderarse de ello, buscan razones de por qué se les retiene. “Tiene que haber una ilusión, un engaño en el hecho de que no percibamos lo que es: ¿dónde se esconde el engañador? ‑”Lo tenemos, gritan dichosos, ¡es la sensibilidad! Estos sentidos, que también en otros aspectos son tan inmorales, nos engañan acerca del mundo verdadero. Moraleja: deshacerse del engaño de los sentidos, del devenir, de la historia [Historie], de la mentira, ‑la historia no es más que fe en los sentidos, fe en la mentira. Moraleja: decir no a todo lo que otorga fe a los sentidos, a todo el resto de la humanidad: todo él es “pueblo”. ¡Ser filósofo, ser momia, representar el monótono-teísmo con una mímica de sepulturero! ‑ ¡Y sobre todo, fuera el cuerpo, esa lamentable “idée fixe” [idea fija] de los sentidos!, ¡sujeto a todos los errores de la lógica que existen, refutado, incluso imposible, aun cuando es lo bastante insolente para comportarse como si fuera real!…”   (…)

4.

La otra idiosincrasia de los filósofos no es menos peligrosa: consiste en confundir lo último y lo primero. Ponen al comienzo, como comienzo, lo que viene al final ‑¡por desgracia! , ¡pues no debería siquiera venir!- los “conceptos supremos”, es decir, los conceptos más generales, los más vacíos, el último humo de la realidad que se evapora. Esto es, una vez más, sólo expresión de su modo de venerar: a lo superior no le es lícito provenir de lo inferior, no le es lícito provenir de nada… Moraleja: todo lo que es de primer rango tiene que ser causa sui [causa de sí mismo]. El proceder de algo distinto es considerado como una objeción, como algo que pone en entredicho el valor. Todos los valores supremos son de primer rango, ninguno de los conceptos supremos, lo existente, lo incondicionado, lo bueno, lo verdadero, lo perfecto -ninguno de ellos puede haber devenido, por consiguiente tiene que ser causa sui. Mas ninguna de esas cosas puede ser tampoco desigual una de otra, no puede estar en contradicción consigo misma… Con esto tienen los filósofos su estupendo concepto “Dios”… Lo último, lo más tenue, lo más vacío es puesto como lo primero, como causa en sí, como ens realissimum [ente realísimo] … ¡Que la humanidad haya tenido que tomar en serio las dolencias cerebrales de unos enfermos tejedores de telarañas! -¡Y lo ha pagado caro!…      (…)

6

Se me estará agradecido si condenso un conocimiento tan esencial, tan nuevo, en cuatro tesis: así facilito la comprensión, así provoco la contradicción.

Primera tesis. Las razones por las que “este” mundo ha sido calificado de aparente fundamentan, antes bien, su realidad, ‑otra especie distinta de realidad es absolutamente indemostrable.

Segunda tesis. Los signos distintivos que han sido asignados al “ser verdadero” de las cosas son los signos distintivos del no‑ser, de la nada, ‑a base de ponerlo en contradicción con el mundo real es como se ha construido el “mundo verdadero”: un mundo aparente de hecho, en cuanto es meramente una ilusión óptico-moral.

Tercera tesis. Inventar fábulas acerca de “otro” mundo distinto de éste no tiene sentido, presuponiendo que no domine en nosotros un instinto de calumnia, de empequeñecimiento, de recelo frente a la vida: en este último caso tomamos venganza de la vida con la fantasmagoría de “otra” vida distinta de esta, “mejor” que ésta.

Cuarta tesis. Dividir el mundo en un mundo “verdadero” y en un mundo aparente”, ya sea al modo del cristianismo, ya sea al modo de Kant (en última instancia, un cristiano alevoso), es únicamente una sugestión de la decadence, -un síntoma de la vida descendente… El hecho de que el artista estime más a la apariencia que la realidad no constituye una objeción contra esta tesis. Pues a la “apariencia” significa aquí la realidad una vez más, sólo que seleccionada, reforzada, corregida… El artista trágico no es un pesimista, ‑dice precisamente sí incluso a todo lo problemático y terrible, es dionisíaco…”.

Valores y Motivación

22 abr

Después de hacer un pequeño panorama sobre las principales teorías éticas vamos a hablar un poco sobre el motor de nuestra acción. Vamos a hablar sobre los Valores y sobre la Motivación.  El término valor es una palabra del vocabulario ético, mientras que la palabra motivación es mas propia de la psicología. Pero ambas tienen en común referirse a aquello que nos empuja a vivir.

Los Valores Morales son aquello que hace que la vida merezca la pena. Hay muchísimos valores morales. Vamos a decir algunas cosas sobre ellos.

  • Los valores morales entran en conflicto. A menudo se oye la expresión crisis de valores para expresar que vivimos en una época de decadencia moral y que la gente ahora no es tan respetuosa con ciertos valores como antes. En verdad esto es una obviedad. Los valores morales siempre están en crisis, porque siempre entran en conflicto. A lo largo de la vida los individuos, y las sociedades, deben decidir si le dan mas peso a unos valores o a otros, porque es imposible darle el mismo a todos. Para una sociedad o un individuo valores como honor y espiritualidad pueden ser importantes, en tanto otro puede preferir fama o amistad.
  • Los valores morales forman un sistema. Las personas no viven valores aislados unos de otros, sino que los viven en relación entre si, formando jerarquías y retroalimentandose unos a otros, formando algún tipo de equilibrio.  ¿Serías capaz de describir el sistema de valores de un clan mafioso? ¿Y el de un samurai? ¿Y el de un punk? 
  • Los valores morales son fines en si. Esto significa que no se utilizan como medios para conseguir otra cosa. No son instrumentos. Un instrumento es algo que utilizamos para conseguir algo (como una tiza). Pero los valores morales no son algo que  utilizemos para conseguir nada. Uno no busca la salud, la amistad o la risa para nada; la cuestión es que la salud y la amistad y la risa son ya buenas y las queremos. Alguien que pregunte “para que sirve la risa”, o “para que sirve la amistad”, parece que no ha entendido muy bien que no son cosas que se usen. 
  • El dinero no es un valor moral. Precisamente por lo anterior, el dinero no es un valor moral, puesto que es un instrumento para conseguir cosas. Es obvio que el dinero en si no sirve para nada (no es mas que papel). Pero el caso es que en nuestra sociedad venal, sin embargo, el dinero se ofrece como capaz de conseguir todos los valores morales (amor, diversión, fama, belleza, risa, éxito…) Desde luego esto es lo que promete la publicidad.

Los valores morales son una brujula moral en nuestra vida. Otro concepto que habla de lo mismo (aunque en este caso desde la psicología) es el de motivación. La motivación es lo que nos mueve a algo. Es el motor de nuestra acción.

La teoría mas famosa sobre la motivación (tal vez por su sencillez) es la Piramide de Maslow. Para Abraham Maslow los deseos humanos se organizan en forma de piramide. Esta es.

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Algunas cosas que aclarar sobre esta pirámide

  • Para Maslow los deseos están jerarquizados. Los mas necesarios son los que están a la base de la pirámide  Eso implica que las personas suelen sacrificar si es necesario lo que esta arriba por lo que está debajo. Por ejemplo pueden sacrificar sus necesidades sociales o culturales por hambre o miedo (Aunque a veces es al revés  y se sacrifican necesidades primarias en orden a las secundarias, como cuando alguien sacrifica seguridad por afecto)
  • A medida que se satisfacen las necesidades mas básicas aparecen necesidades de orden superior.  Estas son las que están en la cima de la pirámide y que nos suponen mas satisfacción y felicidad. Las primeras necesidades son las absolutamente necesarias para sobrevivir, pero las que están mas arriba en la pirámide son las que nos hacen vivir bien.

El tema de la motivación es un tema que está de moda en la psicología. En muchas ocasiones se considera que hay problemas de motivación. La idea es que cuando la gente no hace algo o no lo hace bien es porque no quiere hacerlo. Hay un montón de videos en internet para animar a la gente a que haga cosas. Aquí hay uno en el que se habla de las distintas zonas de nuestra experiencia; zona de control, zona de aprendizaje, zona de pánico, zona mágica.

Costes de la libertad

22 abr

El deseo de libertad procede de la experiencia de la opresión, es decir, de la constatación de que uno no puede evitar hacer algo que no quiere, o no puede hacer lo que quiere. En menor medida, también procede a veces de la experiencia de la manipulación, es decir, de la constatación de que alguien esta influyendo en nuestra voluntad en su beneficio. Esta segunda experiencia resulta comparativamente mucho mas rara; es una experiencia común a mucha gente no tener libertad de acción; como por ejemplo le pasa al preso, al esclavo o al adolescente que no puede llegar a ciertas horas a su casa, pero darse cuenta de que la propia voluntad esta tomada (como sucede por ejemplo con los miembros de una secta) es mucho mas difícil.

En cualquier  caso las experiencias de opresión y manipulación son comunes. A veces las fuentes de opresión y manipulación están en agentes políticos y económicos lejanos e identificables, pero otras veces la gente que nos manipula y oprime son personas cercanas a nosotros, grupos  de gente con los que decidimos estar (familia, pareja, amigos…).  Las relaciones personales pueden significar renunciar en buena medida a nuestra libertad y tener que llegar a toda suerte de compromisos con los demás. Una libertad completa solo puede imaginarse como soledad completa, lo que desde luego resulta indeseable, porque necesitamos a los demás por razones tanto materiales como emocionales.

La necesidad de libertad y la necesidad de relaciones con los demás son constantes en la condición humana, y son opuestas. A veces podemos necesitar mas de una, otras de la otra, y nuestro deseo va oscilando como un péndulo, de modo que nunca estamos satisfechos.  Esto es aplicable a los individuos tanto como a los grupos. La gente puede preferir  vivir en una comunidad cerrada, como un pequeño pueblo, donde el afecto y la atención de los demás es mayor, a pesar de que esta vida comunitaria pueda ser en ocasiones opresiva cuando todo el mundo está pendiente de uno. Otras veces podemos anhelar vivir en una gran ciudad, donde la vida de cada cual es mas independiente, a pesar de que en las ciudades uno apenas sabe nada de su vecino. La dialéctica entre el deseo de independencia y la necesidad de unión comunitaria es eterna, y tiene difícil solución.

Hace algunos años Erich Fromm escribió un libro titulado El Miedo a la Libertad. En el interpretaba el auge del nazismo en Alemania como resultado de la necesidad de los alemanes de formar parte de una comunidad fuerte. Pero el libro no solo habla sobre la Alemania nazi. Plantea algo muy humano, como es la renuencia de la gente a tomar sus propio camino y hacerse cargo de ello.

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Esta es la intrigante portada del libro, en la edición de hace algunos años. ¿Por que un pájaro no saldría de una jaula? Se puede ensayar algunas respuestas; comodidad, miedo a algún gato, condicionamiento. Puede que nunca haya aprendido a volar. Puede que este triste… Todas estas respuestas son aplicables a los seres humanos. Lo que Fromm constató (antes lo habia hecho un frances llamado Etienne de la Boetie) es que en muchas ocasiones los hombres prefieren renunciar a la libertad; prefieren llevar una despreocupada vida de esclavos. Y esto es así porque la libertad tiene costes.

Para Fromm la sociedad moderna presenta de modo descarnado las desventajas de la libertad. En ella los hombres pueden ser libres, pero solo al precio de estar aislados. La libertad es básicamente soledad, y los individuos se sienten en ella  abandonados a si mismos. En este mundo de hoy uno puede hacer y decir lo que le da la gana, es verdad…  pero solo al precio de que a nadie le importe.  Esto es algo que se puede ver ahora mismo en internet, donde la libertad de los individuos es muchas veces pareja a su insignificancia. Para ser verdaderamente libre no basta que te den la posibilidad de optar, hacen falta recursos que hagan nuestra acción eficiente.

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Según observaba Fromm, en las sociedades modernas los individuos se sienten solos y aislados, y pueden tener la tentación de  conceder una fuerte restricción a su libertad si la alternativa es una soledad pavorosa.  Esta es la clave para comprender a los gobiernos totalitarios. “No vayas por ahi solo; forma parte de algo”, era el consejo que según Danny, el progonista de American History X, recibian los chicos antes de entrar a la banda de skinhead.  Formar parte de algo es, ciertamente, importante para la gente en la medida en que se sientan poca cosa, y eso en las sociedades modernas es algo generalizado.

Que la interacción social conlleva un inevitable grado de opresión significa que allí donde hay seres humanos acaba por imponerse una situación en la que unos hacen las normas y los demás obedecen. Importa poco que las normas sean o no correctas. Lo que importa es que son normas impuestas. De esta manera solo unos cuantos miembros de la sociedad, los que mandan, pueden considerarse libres, porque solo ellos pueden hacer un proyecto personal e imponerlo a los demás.

Pero continua, como una aspiración generalizada, la idea de que todo el mundo quiere ser libre, lo que significa que todo el mundo quiere ser él mismo.  Pero solo una élite pueden hacer esto, pueden tener proyectos propios y ser ellos mismos. Los demás, la mayoria, componen el rebaño.

Pero entonces ¿Hay alguna posibilidad de que todo el mundo pueda ser libre, de que la gente pueda hacer un proyecto propio sin que por ello se imponga a los demás? ¿Hay algún campo donde la gente pueda ejercer el derecho a ser uno mismo sin que por ello se imponga a los demás? ¿Hay, en definitiva, alguna libertad que sea generalizable? La respuesta, en nuestra sociedad capitalista actual, es que si; es la libertad de consumo. De una forma que deja perplejo, la sociedad de consumo ha logrado la cuadratura del circulo y ha aunado la libertad con la popularidad. Ser libre ahora significa; puede usted elegir la pauta de consumo que quiera, construyendo su identidad al modo que le plazca, sin tener que imponerse a los demás.

La libertad, hoy, significa fundamentalmente; puede usted comprar lo que quiera. Y puede comprar una identidad comprando lo que quiera. Y en verdad esto es así. Si la libertad de una sociedad se mide por las decisiones que al cabo del dia toman los individuos, nunca ha habido una sociedad tan libre como la nuestra.

En el mundo moderno los individuos están abandonados a toda suerte de decisiones desde que se levantan hasta que se acuestan, decisiones de las que son responsables. Esto nos puede parecer normal, pero lo cierto es que no siempre ha sido así. Hace un par de siglos la vida de la gente estaba bastante decidida socialmente. Las decisiones acerca de cuando casarse, tener hijos o no, donde vivir o en que trabajar, que ahora agobian a todo el mundo, sencillamente estaban tomadas de antemano.  La idea del ser humano como un individuo que va decidiendo su propia biografía no era un ideal generalizado, sino la excepción heroica. Ahora de los individuos se espera que tomen todas estas decisiones y se hagan cargo de ellas.

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